Pensando la pandemia, 3

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EXÁMENES, VACUNAS

No es cierto que solo con cuatro piezas podamos construir la solución para superar el problema global que afecta a la humanidad. Pero cada una de ellas son sin duda un factor crítico de la solución a la pandemia. Aunque quizás, luego de que el mundo haya vivido del modo como estamos viviendo casi todos, durante unos tres, cuatro o seis meses, aparezcan otros problemas. Económicos (quiebras, desempleo, disrupciones en los canales de suministro, escasez) que son los que más fácilmente podemos imaginar. Pero también problemas de otra naturaleza: sociales, políticos, psicológicos, morales.  Y sin embargo, por muy difícil que se nos haga en este momento predecir cuál será la magnitud de los problemas que la pandemia cause (de modos directos o indirectos) en cada uno de los ámbitos señalados, intuimos que una vez que tengamos un modo eficaz y seguro de neutralizar el COVID-19, con una vacuna, podremos comenzar a solucionar los otros problemas. En las líneas que siguen hago una sucinta revisión de algunas piezas de la solución a ese gran problema que es la pandemia. Pero antes explico cómo se deberían ensamblar estas piezas: La información de mayor utilidad para construir un modelo es la que cuantifica el número de contagiados, en un momento dado, en cada población en la que tenga lugar un brote. Conocer este número con velocidad y exactitud, es crítico para construir un modelo de cómo se comporta el virus en esa población. Es decir, para tener estar información es preciso tener un test que permita detectar con extrema confiabilidad y rapidez a los contagiados. Pues, es siempre posible suponer en un modelo epidemiológico que: i ) un tiempo de incubación largo del virus, que retrase la aparición de síntomas en los contagiados, incrementará la probabilidad de que un contagiado que ignora que lo es contagie a muchos; y ii) que haya portadores del virus que nunca manifiestan síntomas. Por estas dos razones la información de campo primordial es la que produce un test rápido y confiable. Otras variables de los modelos epidemiológicos son menos problemáticas de estimar.

EXÁMENES

En cuanto a los exámenes para detección de quiénes son positivos al SARS-CoV-2, la noticia más alentadora proviene de Abbot Laboratories, empresa norteamericana domiciliada en Illinois, que ha prometido entregarle, en primicia, a la ciudad de Detroit, su primer lote de equipos para detectar COVID-19. Este equipo permitirá detectar COVID-19 en cinco minutos si es positivo y en aproximadamente 13 minutos si es negativo.

VACUNAS NUEVAS

BioNtech

El 17 de marzo de 2020 esta empresa de biotecnología anunció que había finalizado un acuerdo de colaboración, con la gigantesca empresa farmacéutica Pfizer, para desarrollar una vacuna contra el nuevo coronavirus y que va a iniciar las primeras pruebas en humanos a finales de abril. Poco antes, BioNtech había también cerrado una alianza con Fosun Pharma, compañía farmacéutica basada en Shanghai, que será la titular de los derechos de comercialización de la vacuna en China y compartirá co  BioNTech los beneficios de esta actividad en China. A semejanza de Cure Vac y Moderna, también será una vacuna basada en una plataforma propietaria de RNA mensajero, que tiene el potencial de inducir una poderosa respuesta inmune en los pacientes. El nombre codigo de esta vacuna es BNT162.

Cure Vac

Esta empresa biofarmacéutica domiciliada en Tübingen, Alemania, ha anunciado que está en el proceso de desarrollo de una vacuna contra COVID-19 utilizando para esto su plataforma de RNA mensajero (RNAm) propietaria así como una numerosa biblioteca de secuencias de bases que pueden ser ensambladas a discreción. Estas macromoléculas tienen la posibilidad de darle al cuerpo instrucciones para que produzca proteínas con el potencial de destruir los agentes patógenos. Cure Vac tiene una experiencia de más de dos décadas en el campo. Cure Vac promete iniciar pruebas en humanos en junio de 2020. A semejanza de otras empresas que están trabajando en este problema, esta empresa ha recibido financiamiento de CEPI.

Moderna

Esta empresa de biotecnología domiciliada en Cambridge, Massachusetts, es una de las empresas que está trabajando en el desarrollo de una vacuna con una plataforma de RNA mensajero que tiene la capacidad de fabricar secuencias específicas de este RNA que, luego de ser insertadas en el organismo,  pueden ordenarle a éste la síntesis de proteínas capaces de neutralizar al virus. Moderna tiene el proyecto de desarrollo de vacuna más avanzado. El 16 de marzo de 2020 anunció que le fue administrada la primera dosis de su vacuna experimental, mRNA-1273, a 45 personas. En esta prueba, que será ejecutada por el National Institute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID), los sujetos recibirán dos dosis en un intervalo de 28 días. Moderna ya está preparando la segunda fase de la prueba clínica, (que involucrará a centenares de sujetos).

Biología sintética, Neil King

El enfoque del doctor King es tan innovador como el basado en RNA mensajero. Se propone construir (más bien ensamblar a partir de piezas sueltas del virus original como si éste fuera un lego) un virus sintético que amplifique selectivamente el componente que, en el virus original, induciría la respuesta inmune. Se trataría de un proyecto en dos etapas. En la primera, el equipo fabricará la pieza central, que emule el cuerpo del virus. Por lo general esa parte del virus, que se encuentra en el centro de este microorganismo, no es la que induce la respuesta inmune. Esta pieza central interna será fabricada por King utilizando nanopartículas que luego se auto-ensamblarán con ayuda de diseño computacional para configurar una suerte de carcaza del virus. Lo que se busca es que las proteínas que se adhieran a ella, y que sí inducirán una respuesta inmune, queden lo más distantes posible de la superficie de la carcaza. Sofisticados algoritmos permiten simular cuáles secuencias de proteínas darán lugar a la más adecuada combinación de nano-partículas proteicas con capacidad para auto-ensamblarse y producir la más fuerte y segura respuesta inmune. King ha dicho que tardará por lo menos un año para tener una vacuna eficaz y segura que esté lista para ser fabricada masivamente.

Johnson & Johnson

El 30 de marzo, esta empresa farmacéutica, anunció que ya tenía una producto que parecía ser un buen candidato a vacuna contra el COVID-19. Este logro era el resultado de una alianza estratégica con la Biomedical Advanced Research and Development Authority (BARDA), adscrita al Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHH). En el acuerdo se comprometían a financiar, con mil millones de USD, el desarrollo y manufactura masiva de una vacuna contra el COVID-19 que estaría lista para las primeras pruebas en humanos hacia septiembre de 2020.  La empresa también anunció que las primeras dosis de la vacuna estarían disponibles, para uso en casos de emergencia, durante el primer trimestre de 2021.

Novavax

Empresa domiciliada en Maryland, había desarrollado vacunas contra cepas de coronavirus causantes del SARS y del MERS. Ahora la empresa está investigando la posibilidad de que esas vacunas, luego de ajustes a su estructura molecular, puedan ser eficaces contra el virus que produce el COVID-19. Este proyecto no se basa en el método tradicional de desarrollo de vacunas. Su objetivo es construir una vacuna recombinante. Para ello, es necesario extraer al código genético de la proteína de espiga que recubre el SARS-CoV-2 y pegarlo luego en el genoma de una bacteria o una levadura. Para que fabrique grandes cantidades de esta proteína.

VACUNAS ANTIGUAS (REUTILIZACIÓN)

Hay algo semejante al reciclaje en el proceso de encontrar un nuevo uso a antiguos fármacos o vacunas (reutilización). Este proceso de hallarle un nuevo uso a algo existente (un fármaco, una vacuna) constituye un acto creativo de tanto o mayor valor que el que produce una solución totalmente novedosa, como por ejemplo, el desarrollar una vacuna mediante una plataforma no convencional como es la plataforma de ARN mensajero que han desarrollado algunas empresas de biotecnología, o el proceso de desarrollo de vacunas mediante proceso de ensamblaje que recuerdan al armado modular de una estructura con piezas de LEGO. En los procesos  de reutilización hay, no solo un beneficio obvio asociado a los costos significativamente menores que pueda tener el desarrollo de la solución, sino también a la posibilidad de producirla masivamente, porque, empresas farmacéuticas que los produjeron en el pasado reciente (o los están produciendo todavía) podrían rápidamente activar las líneas de producción para su fabricación masiva. Pero además, está el factor seguridad en la administración del fármaco o vacuna, asociado al hecho de que el personal que trabaja en los sistemas de salud (médicos, enfermeras, personal técnico) se haya familiarizado a lo largo de años o décadas con éstos. Esto reduce sensiblemente los riesgos de administración de éstos a pacientes de acuerdo con los protocolos que se hayan establecido.

Vacuna BCG, pruebas clínicas en Australia y Europa

El avance aun no arbitrado de un artículo científico publicado el 24 de marzo de 2020 consiguió evidencia de que hay una correlación entre la severidad de los brotes de COVID-19 en un país y el hecho de que en ese país se haya implantado una política de vacunación masiva contra la tuberculosis utilizando la vacuna contra el Bacillus Calmette Guerin (BCG). El estudio reporta que la vacunación con BCG ofrece cierta protección contra infecciones respiratorias. El estudio también halla evidencia de que en países que no han tenido políticas de vacunación masiva con BCG los brotes han sido más severos que en países que sí la han tenido. Incluso, países que han implantado estas políticas de vacunación masiva tardíamente como Irán, tuvieron mayor mortalidad de los adultos mayores que los que las implantaron hace más tiempo. Lo que hace pensar que la vacuna contra el BCG proteger a los mayores de tener una enfermedad de COVID-19 severa o letal. El pasado 3 de abril de 2020, un equipo de investigadores australianos anunció que habían iniciado una prueba clínicas para comprobar si la vacuna BCG podría proteger al personal del sector salud que trata a los enfermos por COVID-19. En esa prueba estarán participando 4000 miembros del sector salud de Australia. Aunque se desconocen los detalles del mecanismo de acción de la protección que confiere la BCG contar el COVID-19, se sabe que ésta incrementa la capacidad inmune básica del cuerpo, con lo que lo ayuda a responder más pronto y eficazmente contra los gérmenes.

 

 

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