Gravity, de la ingravidez a la gravedad

Imagen

Es difícil no sorprendernos con el ambiente que recrea para nosotros Alfonso Cuaron en esta película. Todo en ella sucede a una altura de aproximadamente 580 kilómetros sobre la superficie de la Tierra. Los protagonistas conversan y la trama se desarrolla casi por completo mientras orbitan alrededor de la Tierra.

En el comienzo vemos a la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock) reparando una de las tarjetas del computador que controla el telescopio espacial Hubble. La doctora flota en el espacio amarrada a la estructura que repara por un arnés. Stone, que viaja al espacio por primera vez, ha llegado al Hubble viajando en el transbordador Explorer. Con cierta concentración, en la película en 3D, el realismo de la puesta en escena le permite al espectador sentir el vértigo de flotar en el espacio, orbitando alrededor de la Tierra, mirando sus océanos y continentes, como si éstos fueran frescos en el techo de la Capilla Sixtina.  Contemplar esa vista durante los primeros minutos de la película, imaginando al hacerlo que es uno mismo el que la ve desde allá arriba en el espacio ingrávido, produce un inmenso y novedoso placer visual. La mezcla de ingravidez, silencio y negrura de ese vacío infinito que es el espacio crea una experiencia única que sobrecoge a cualquier ser humano. Pienso que puede haber algo de esta experiencia en la melancolía con la que evoca durante los últimos segundos de su vida el replicante Roy Batty, en Blade Runner, haber contemplado alguna vez una escena de guerra en el espacio ultragaláctico (Attack ships on fire off the shoulder of Orion). Después de Gravity, la doctor Stone y los más imaginativos espectadores podrán recordar esas escenas en las que la Tierra deja de ser nuestro piso común a los humanospara ser techo.

Stone no está sola en el espacio; el astronauta Matthew Kovalski (George Clooney) la acompaña. Y un tercero al que no le vemos la cara porque está mas distante aunque no callado (se comunican los tres por radio entre sí y con Houston). Los primeros minutos se pasan entre contemplaciones y conversaciones. Son estas conversaciones las que nos hacen darnos cuenta, por primera vez en la película, del valor que tienen las palabras, y luego, más tarde cuando hayan ocurrido muchas cosas, algunas trágicas, apreciaremos el valor inmenso que cobra cualquier sonido, incluso el ladrido de un perro o la jerigonza de un interlocutor chino al que capta una radio que ha sintonizado Ryan, en momentos en que todo lo que oyes es el silencio infinito y eterno del vacío sideral. Valor por ser a la vez un sonido en el silencio absoluto y por ser un elemento familiar que conecta (reconecta) con ese gran hogar que es la Tierra.

Y de repente sucede lo inesperado. Desde el Centro de Control de Houston se les ordena a los astronautas que aborten la misión porque Rusia ha lanzado un misil a uno de sus satelites y elimpacto ha creado una reacción en cadena que produjo una nube de desechos espaciales que se acerca a altísima velocidad al punto en el que se encuentran. Desafortunadamente, Stone y Kowalski no logran escapar de ese peligro y todo a su alrededor sufre el impacto de una lluvia de restos metálicos de satélites. En el impacto que sufren, la doctora queda flotando a la deriva, desconectada del Hubble y del Explorer. El telescopio queda severamente dañado y el Explorer destruido junto con su tripulación. Matt debe rescatar a Ryan antes de que esa amenaza orbitante regrese al cabo de 90 minutos y mientra lo hace pensar en un plan para salvarse y regresar a la Tierra.

Al margen de las escenas de supervivencia de Gravity, la película trata con un enfoque existencial la aventura de la doctora Stone, cuya Odisea la conduce desde la ingravidez del espacio orbita hasta la gravedad terrestre. A diferencia de la Tierra, donde se tiene hambre de levedad, de volar, de vacío, en el espacio ocurre lo contrario. La inagravidez no sólo desorienta. Puede llegar a despojarte totalmente de sentido, sumirte en la nada. Y esto es lo que ocurre durante esos instantes de angustia cuando Ryan girando sobre sí misma, luego del accidente, se aleja a la deriva y pierde por unos instantes el sentido de dónde se encuentra. Esas escenas nos ayudan a imaginar lo que es un desprendimiento de todo nexo físico con la realidad. Nos muestran cómo nunca cortamos del todo, a lo largo de nuestra vida, el cordón umbilical. Porque estamos atados a nuestra realidad mediante múltiples cordones umbilicales. El físico que corta el médico cuando nacemos. Y los otros, cada vez menos tangibles, cada vez más inmateriales y simbólicos, que vamos cortando durante las diversas etapas de nuestro crecimiento.  Pero allá lejos, en la oscuridad silenciosa a la que Ryan se dirigía en su deriva luego del accidente, durante unos instantes, ella no tuvo ni un solo cordón que la vinculara con lo real. Es en esos momentos cuando aparece en el hombre el hambre de gravedad, fuerza que es uno de los más tenues pero leales cordones que nos amarran a lo real. La gravedad nos amarra con firmeza a la tierra (la velocidad de escape de la Tierra es de 11.2 km/s), pero más importante aun, es su función existencial puesto que actúa como grado cero del sentido y la dirección. La ingravidez del espacio, la deriva en medio de la nada, es aterradora y trágica porque, al destruir el último cordon, nos despoja con violencia de sentidos y direcciones. Ni la tristeza tiene sentido en el espacio ingrávido. Las lágrimas no ruedan hacia abajo por las mejillas de la doctora Stone; se desprenden ingrávidas de sus ojos y flotan a su alrededor como si fueran diminutas lentes biconvexas. Y ella quizás intuyó cuando lloraba en el interior de aquella cápsula que si un Ser omnipresente la mirara a través de ellas, podría advertir ampliados, sus rasgos de desconsuelo y desolación.

Quiero regresar a la importancia de las palabras en el silencio espacial. Estoy convencido de que durante el resto de su vida la doctora Stone recordará la conversación que tuvo con Kovalski durante esos largos minutos, y sé que este recuerdo tendrá mayor nitidez que aquella con la que Jesse (uno de los dos protagonistas de la trilogía de Richard Linklater sobre la importancia de la conversación para el amor) recuerda (18 años después) la primera conversación que tuvo con Celine cuando la conoció en un tren que se dirigía a Viena desde Budapest (en la película Before Sunrise).

Esta gesta de supervivencia que es Gravity, que se basa fundamentalmente en la extraordinaria actuación de Bullock, alcanza una dimensión épica, también, gracias a la impresionante banda musical de Steven Price y a la recreación tan convincente del espacio.

Un comentario en “Gravity, de la ingravidez a la gravedad

  1. me parecio fascinante sentir que estaba en el espacio la angustia y sufrimiento de la doctora y el valor de lo que tenemos la tierra
    me gusto la película

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s