Klaus Heufer y su persistente pasión por los detalles, 2

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Foto del arquitecto tomada en su residencia en mayo de 2013, dias antes de cumplir 90 años (foto: LD)

Autores: Lorenzo Dávalos, Claudia Veitía

El arte siempre es el arte del detalle

Sandor Marai

Se preguntaba el poeta francés Charles Baudelaire en la introducción que escribió a su traducción de La Filosofía del Mueble, de Edgar Allan Poe: ¿Quién entre nosotros, en sus horas de ocio, no ha disfrutado del placer delicioso de construirse para sí mismo un apartamento modelo, una casa de sueño, una casa para los sueños?. La pregunta que formula Baudelaire es pertinente, porque subyace al presente ensayo la presunción de que el arquitecto de origen alemán Klaus Heufer, nacionalizado venezolano poco después de su llegada al país, disfrutó de ese placer delicioso al que éste hace referencia. Y es posible que al hacerlo haya pensado en el disfrute asociado a ese otro proceso creativo, semejante y también placentero, que es el de construir una casa, no para sí mismo, sino para otro. Para un cliente. Heufer también debe haber realizado este ejercicio de pensar una casa de sueño de un modo general y más abstracto. El examen de sus proyectos, la visita a las casas que diseñó, sugiere que se preocupaba por decantar eso que cabe denominar estilo ideal de casa unifamiliar. Lo que significa que cuando se reunía con un cliente, él tenía en la mente un ideal de casa de sueño. Que es como decir un ideal platónico de casa. Y trataría de hacer congruente lo que quería el cliente con su ideal de casa a lo largo de varias entrevistas. Algunos de los rasgos, muy estilizados, de ese modelo de casa ideal se ofrecen en este trabajo.

Arquitecto de detalles

Muchos de los arquitectos que lo conocieron, y sus clientes con mayor sensibilidad hacia la arquitectura, coinciden en describir a Heufer como un perfeccionista en el ejercicio de su oficio y, a la vez, como un maestro de los detalles. Heufer tuvo toda su vida una pasión persistente por ellos. Como arquitecto pudo haber suscrito aquel célebre dictum que se le atribuye a su colega Ludwig Mies van Der Rohe acerca de que Dios está en los detalles, es decir, que para el logro de la perfección cuando se trabaja en los detalles, no es suficiente la maestría del artesano sino que se precisa, además, de una suerte de fervor religioso para ejecutarlos. Cuando hablamos de la pasión por los detalles que tenía Heufer en su oficio, es bueno recordar también la frase escrita por el gran novelista húngaro Sandor Marai sobre la importancia de los detalles. En la novela La Hermana, el narrador, el célebre pianista Z, se pregunta a sí mismo: ¿No es el servicio al detalle lo máximo que existe? y luego, algunas líneas más abajo, se responde: El arte siempre es el arte del detalle.

En Heufer, el detalle parece ser una de las estrategias a las que recurre para eludir la desnudez de ornamentos que puede producir la arquitectura funcionalista. O más bien, se empeñaba en el detalle para darle fuerza argumental a su proposición de que la función reside, tanto en el diseño a nivel macro y general, que se puede apreciar en una obra arquitectónica a primera vista, como en el diseño a nivel micro. Según el caso, la arquitectura de detalles en una obra puede jugar un papel sustancial en la difusión y modulación de la luz, la disipación del calor, la distribución de las cargas, la protección de la estructura contra vientos fuertes y lluvias, o contra la humedad y los riesgos de filtración, etc. La arquitectura de detalles contribuye también a catalizar la conexión que se espera desarrollen los habitantes de la casa con los espacios interiores que recorren y en los que hacen su vida diaria. Junto con las piezas de arte y el mobiliario, los detalles le confieren calidez a la obra arquitectónica. La hacen más humana. La traducen a un lenguaje más sencillo y universal. El énfasis de Heufer en los detalles era una demostración de lo poco que le gustaba dejar que el azar, o la inercia de las líneas rectas señaladas en el plano, permitieran predecir cómo terminaría cierto aspecto de la estructura, ciertos espacios especificados en los planos.

Heufer especificaba minuciosamente las articulaciones o patrones de encuentro, por ejemplo, entre un plano horizontal definido por el machihembrado de madera de un techo y un plano vertical de concreto martillado o de piedra amarilla. Tenía obsesión por los patrones y sus interrelaciones. Con esto se hace referencia a las repeticiones de ciertos elementos de manera regular, las armonías y los contrapuntos que surgían, y los que construía la vista del observador al contemplar el conjunto; al considerar la obra como un todo perfectamente bien ensamblado, en el que cada elemento ha sido puesto allí por una razón, en donde ningún elemento sobra.

En sus obras, cada piedra, cada pieza de mármol (y no solamente cada viga, columna o elemento estructural), tenían un único modo de ser colocadas, modos que el arquitecto había especificado en el plano de detalles numerando cada una de estas piezas. Tal como el análisis literario (y estructural) que realizaran Roman Jakobson y Claude Levi Strauss sostenía, que en aquel célebre y perfecto poema “Les Chats”,  escrito por el poeta Charles Baudelaire, no se podía prescindir de ninguna palabra o signo ortográfico, en las obras de Heufer no hay redundancia alguna. Sus obras crean la ilusión (y poco importa si es solo una ilusión) de que no sobra ninguno de los elementos que el proyecto previó incorporar en el diseño.

Finalmente, una de las consecuencias de que un arquitecto se concentre en los detalles es que esto le obliga a trabajar con un equipo de artesanos del más alto nivel. La arquitectura de detalles conecta a la disciplina con su componente artesanal y en ello reside también la calidez que confieren los detalles a la obra construida, que ésta revela más claramente la intervención del hombre, del artesano. Heufer tuvo la capacidad de reclutar el mejor equipo de artesanos: maestros del concreto martillado, maestros de la madera, maestros de la piedra, etc. El trabajo de detalles no sería posible en los tiempos actuales, cuando todos esos artesanos han desaparecido.

Vocación pedagógica

El otro aspecto general que se aprecia en Heufer es su intención pedagógica. Heufer asumió la responsabilidad, no solo de satisfacer al más alto nivel las expectativas de sus clientes, sino también de educarlos con el fin de llevarlos a un nivel superior de disfrute de la vida. Heufer se preocupaba porque sus clientes derivaran el máximo placer de la experiencia de vivir en la casa que él les estaba diseñando (que les había construido)[v]. Es por esta razón que se tomaba la molestia de sugerir con lujo de detalles las plantas que iba a colocar su cliente en sus jardines internos o externos (integradas luego en los diseños de los arquitectos paisajistas Tábora y Stoddart). Y hacía esto mismo con el mobiliario y con las obras de arte. En una carta que le dirige al propietario de la futura Casa Kern, Heufer señala con precisión dónde deberían ser colocadas las esculturas de Giacometti y de Chadwick que debemos presumir el propietario poseía. Hace lo mismo con las piezas de mobiliario de Hermann Miller.

Heufer tuvo el acierto de concebir un modelo de lo que debía ser una casa unifamiliar en Caracas[vi]. Éste estaba definido por una serie de reglas que regían, desde el modo como el proyecto se adecuaba a la topografía del terreno, pasando por el patrón de distribución de usos del espacio dentro del hogar, hasta llegar a los códigos que especificaban: los materiales, colores, texturas, acabados, que se debían y podían usar en cada área de la casa. Estas reglas, que Heufer obedeció de un modo sistemático y meticuloso en sus proyectos, determinan que en sus obras se pueda identificar un conjunto bastante predecible de relaciones entre los distintos espacios que proponía en sus diseños, así como entre estos espacios y la obra consideraba como un todo. En el resto de esta sección se especifican algunos de los aspectos que caracterizan las obras de Heufer, al menos las destinadas a ser viviendas uni- o multi- familiares y que forman parte de esa suerte de arquetipo de la vivienda que él concibió.

Funcionalidad con mínimo ornamento

Los lineamientos de buscar en el diseño la máxima funcionalidad y el mínimo ornamento, le fueron enseñados a Heufer durante sus estudios en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Braunschweig, que estaba bajo la influencia de la Bauhaus y por tanto alineada con los lineamientos del Estilo Internacional. Estos lineamientos se aprecian claramente en sus diseños. Tal como se dijo al principio, la funcionalidad es uno de los elementos que distingue a las casas de este arquitecto. La definición de los espacios que iba a tener la futura casa, que Heufer realizaba luego de minuciosas reuniones con sus clientes, son evidencia de su enfoque funcional (ver arriba).

El esquema final de distribución de esos espacios constituía una respuesta eficiente a las necesidades de sus clientes que él había captado en las entrevistas. Sin embargo, el diseño funcionalista de Heufer no utilizaba como fuente única la información sobre estas necesidades. Otras clases de consideraciones eran también tomadas en cuenta durante el proceso de diseño. Es decir, ese diseño también era una respuesta a un conjunto más amplio de factores, en el que las necesidades de sus clientes eran el factor que tenía más peso pero no el único. Estos otros factores tomados en cuenta en el diseño de una futura vivienda eran los asociados a variables físicas tales como: el relieve del terreno y el clima de Caracas. También eran tomadas en cuenta las condiciones de: luz, temperatura, humedad, viento, precipitaciones que afectan a Caracas en general, y en particular al sitio de la ciudad en el que está ubicado el terreno (es decir eran una respuesta al microclima que él identificaba en el terreno.

Finalmente, sus diseños buscaron siempre constituir un medio para alcanzar aquel estilo de vida que—Heufer consideraba—hacía felices a sus clientes (aun cuando éstos podían no habérselo descrito nunca al arquitecto). Es decir, Heufer tenía una idea, que se hizo cada vez más clara con el paso del tiempo y en la medida en que evolucionó en su carrera, sobre cuál debía ser el estilo de vida ideal de sus clientes. Y sus diseños tomaban en cuenta las restricciones que se derivaban de este ideal (prescribían un estilo de vida). No es por ello descabellado atribuirle a Heufer una intención educativa y sostener que se preocupó de educar a sus clientes sobre cómo vivir en las viviendas unifamiliares que diseñaba y derivar de ellas la máxima felicidad[vii].

Dentro del conjunto de atributos que tenían los diseños de Heufer, que estaban presentes en sus diseños de manera independiente del hecho de que sus clientes los hubieran o no mencionado, se encuentran: 1. La madera; Heufer consideraba que la integración de la madera en sus diseños hacia más cálidos los espacios que creaba. La calidez era por tanto uno de los atributos que perseguía. 2. La vegetación, Heufer pensó que era sus responsabilidad como arquitecto que trabaja para una ciudad, contribuir a mantenerla verde, a maximizar la densidad de vegetación. quizás  porque temía que las ciudades tieneden a destruir la vegetación de un modo inercial, se lo propongan o no. 3. El protagonismo de lo social que se aprecia en la importancia principal que le otorgaban sus diseños al área social principal así como a otras áreas sociales más íntimas o familiares. Heufer la ubicaba en el centro de la vivienda, y parecía haber imaginado que la vida dentro de las viviendas que diseñaba giraba alrededor de estas áreas sociales. Heufer fue siempre un hombre profunda y permanentemente social y buscó que sus clientes tuvieran la oportunidad de disfrutar de encuentros sociales memorables en las viviendas que diseñó.

Belleza

Según el arquitecto Patrik Schumacher, todas las decisiones de diseño en la arquitectura pueden ser evaluadas de acuerdo con dos dimensiones: utilidad y belleza. La utilidad haría referencia a si el diseño es funcional o no funcional, y la belleza haría referencia a si el diseño está o no formalmente resuelto (Schumacher, 20111, pp 220-221). En otras palabras, es posible evaluar un diseño de acuerdo con dos únicos criterios; su funcionalidad y su belleza. Ya se afirmó que se puede encontrar una compleja funcionalidad en los diseños de viviendas unifamiliares de Heufer, y que ésta estuvo presente en todos sus diseños. Lo que es importante recordar, e incluir como uno de los rasgos que pueden permitir la caracterización de los diseños de Heufer, es que este arquitecto no descuidó la belleza. Ésta estuvo presente en las consideraciones de diseño que tomó en cada uno de los proyectos que realizó. Así como la funcionalidad puede descomponerse en clases o categorías de restricciones a las que cada decisión de diseño toma en cuenta, se podría argumentar que es posible descomponer la belleza según la escala con que se examine el diseño de una vivienda o cada uno de sus elementos. Así, hay una escala general de apreciación del diseño, que permite formarse un juicio sobre la belleza o grado en que la obra como un todo ha sido resuelta formalmente.  Es posible formarse este juicio cuando se contempla el diseño desde una perspectiva cenital, o cuando se examinan visualmente las proporciones de cada volumen así como la armonía y equilibrio que logra el diseño entre los volúmenes que conjuga, observando sus fachadas anterior o posterior con cierta distancia. O, en su defecto, mirando los planos.

Si se lleva acabo esa tarea, se aprecia un predominio de las líneas horizontales sobre las verticales. Las viviendas crean la impresión de estar estructuradas por volúmenes tridimensionales en los que, cuando el terreno lo permite, sus longitudes son significativamente más grandes que la altura. Tienen proporciones que parecen obedecer a una búsqueda, por parte del arquitecto, de alturas que hagan los espacios acogedores y cómodos para sus habitantes. Otros elementos que Heufer utiliza con fines principalmente estéticos, y no funcionales, son los materiales. Por ejemplo, los materiales que utililiza para acabados o revestimientos son instalados con una técnica impecable (gracias a haber sido capaz de reclutar e integrar como miembros de su equipo a un grupo de artesanos de la mayor experticia y experiencia) que en ningún caso pasa por alto la composición, el equilibrio, la armonía. Un examen más profundo podría mostrar la armonía y equilibrio en niveles más específicos del diseño. El límite inferior de esta atención del arquitecto a la belleza fueron su pasión y obsesión por los detalles. Que es como decir que si la obra se mira con una lupa, todavía el observador podrá hallar belleza. Como si las obras de Heufer, construyeran la belleza desde los más mínimos detalles hacia arriba, hasta las vistas o planos generales del proyecto. Aunque es también posible que esto sea ilusorio y que él procediera en el sentido opuesto.

Vista desde el patio de la sala y comedor de la Quinta H (foto: Petre Maxim, scaneada de Ayala, 2005)

Vista desde el patio de la sala y comedor de la Quinta H (foto: Petre Maxim, scaneada de Ayala, 2005)

Casas con vista

La exigencia de adaptarse a un terreno con un relieve accidentado se veía acentuada a causa de la preferencia de los clientes del arquitecto por terrenos situados en las cimas de las colinas que rodean a la ciudad. Es posible que tales terrenos hayan sido sugeridos por el propio Heufer dada la importancia que este arquitecto le confería al potencial del terreno para que el proyecto una vez concluido ofreciera una de las mejores vistas panorámicas posibles de la ciudad. Para Heufer, el objetivo de explotar de manera óptima la vista de la ciudad que ofrecía el terreno desnudo, antes de que se realizaran los movimientos de tierra y se erigiera proyecto alguno, constituyó una importante restricción de diseño. Aquel punto del terreno que ofreciera la mejor y más amplia vista de la ciudad, sobre ese punto proyectaría el centro visual de la futura casa. En términos de espacios de la casa, éste solía ser el salón principal—por lo general vecino o integrado con el comedor y con la salida de estos dos espacios hacia el jardín. Para Heufer, sin duda alguna, el corazón de la casa era el área social.

Heufer parece haberle otorgado una importancia significativa al hecho de que, desde las casas o apartamentos que proyectaba, se pudiera disfrutar de una vista panorámica de Caracas y, cuando el terreno estaba situado al sureste de la ciudad, la vista incluía las montañas de El Ávila. De este propósito se habría derivado ese lineamiento que (uno aprecia) siguió el arquitecto de crear la mínima disrupción visual posible entre los espacios sociales de la vivienda (casa o apartamento), y la vista panorámica que se podía disfrutar desde el terreno original. De tal modo lograba Heufer este objetivo que, uno podría estar sentado en una poltrona en la sala de una de sus casas, o en un puesto del comedor de esa misma casa y, mirando hacia el horizonte exterior, se tenía la ilusión de que ese horizonte, en el que podía estar presente el Ávila o algunas de las colinas que rodean la ciudad, se lo estaba contemplando desde un punto localizado totalmente a la intemperie, en el terreno original. Éste es uno de los más interesantes modos de interpretar y ejecutar ese tributo a la levedad que obsesionaba a los maestros de la arquitectura moderna: Crear un espacio que crea la ilusión de que la estructrua se desvanece. No existe.

El protocolo que seguía Heufer para rendirle ese tributo especial a la vista en sus proyectos incluía como rasgo invariable la construcción de un espacio social ampliado que era el producto de la integración de los espacios sociales principales de la vivienda: la sala, el comedor y la terraza (en un apartamento) más el jardín (en una casa). La amplitud de ese espacio social ampliado, su vastedad en relación con el resto de los espacios de la vivienda, lo convierte en una suerte de templo en el que se rinde culto a la vista. Es un espacio cuya escala propicia la contemplación de los distintos ángulos y paredes, de la composición y armonía creada por el modo como están dispuestos y balanceados unos con otros, los muebles, los cuadros y objetos de arte sobre las paredes, los libros y adornos sobre las bibliotecas (generalmente diseñadas por el arquitecto), los juegos de luces y sombras creados por las luminarias y lámparas dispuestas en ese espacio. Pero también ese espacio es el lugar de la casa desde el que Heufer ha tratado de que se pueda disfrutar de la mejor vista (externa) panorámica que ofrecía el terreno original. Y con este propósito, para que ese disfrute de la vista que se puede contemplar desde ese espacio sea máximo, Heufer ha buscado obliterar toda solución de continuidad entre el adentro y el afuera.

Terraza, Quinta H (foto: H Thede)

Terraza, Quinta H (foto: H Thede)

En las obras de Heufer, todos los espacios de la vivienda, y no solo ese amplio y vasto espacio social multifuncional fueron diseñados de acuerdo con el objetivo de maximizar la calidad de la vista que ofrecían las ventanas o ventanales. Con una intención de conferirle una preeminencia a lo visual, Heufer incorporaba en sus diseños puntos de vista conformados por ventanas o simples marcos de vidrio que dejaban ver: ángulos específicos y cuidadosamente seleccionados de la vista panorámica, o rincones o áreas específicas de los jardines que rodeaban la vivienda (por lo general diseñados por la oficina de arquitectos paisajistas de Fernando Tábora y John Stoddart), o los armónicos arreglos de una flora de sombra y semisombra también diseñados por los mismos arquitectos. De modo que las vistas del exterior de la casa que ofrecen en las obras de Heufer los diversos espacios de la vivienda han sido cuidadosamente pensadas y embellecidas con el fin de maximizar o enriquecer el disfrute visual de sus habitantes.

Solidez y resiliencia

En arquitectura, se puede concebir la resiliencia como una consecuencia de la solidez (robustez) de la construcción y los criterios de selección de acabados. Al afirmar que los proyectos de Heufer muestran resiliencia se quiere decir que este arquitecto buscaba que la solidez estructural de sus obras se compareciese con la resistencia externa de éstas a mostrar lo menos posible las huellas del paso del tiempo. Cada vez que proyectaba una obra, Heufer buscaba que ésta tuviera una formidable robustez estructural y esto lo garantizaba la meticulosidad en el cálculo estructural y formulación de las mezclas para la construcción con la ayuda del bien seleccionado equipo de ingenieros y maestros de obra con los que trabajaba. Esta fortaleza estructural se veía complementada por la fortaleza externa, que se basaba, principalmente, en la selección de materiales nobles para los acabados externos (piedras, cantos rodados, cemento y cemento martillado), que le conferían a las obras una capacidad superior para resistir los efectos del paso del tiempo y en particular de la intemperie. Gran parte de las obras de Heufer, que en la actualidad están distribuidas, por urbanizaciones y zonas industriales de Caracas, Valencia, Maracaibo y otras ciudades del país, aún sobreviven y cumplen su función, y algunas de ellas se mantienen perfectamente y no han tenido que ser restauradas ni remodeladas profundamente. Esta capacidad de sus obras de no mostrar los efectos deletéreos del paso del tiempo pudiera una ser consecuencia de ese carácter platónico que Heufer buscó imprimirle a sus obras. En tanto que eran aproximaciones casi perfectas a un ideal de vivienda que él sabía inalcanzable pero que no obstante perseguía empecinadamente, ellas fueron creadas para permanecer inmutables, para no decaer; para que el paso del tiempo no las alejara de esa proximidad que él había logrado a lo que consideraba el ideal, que tanto esfuerzo le costó a él y a su equipo. En algunas obras tardías, Heufer incorpora sólidos antepechos, acabados en cemento pulido o en cemento martillado, en balcones o ventanas. De este modo refuerza visualmente la imagen de solidez de la vivienda.

Retículas y contrapunteos

La retícula, elemento que no nos deja dudas acerca de su capacidad para significar la modernidad (Mondrian, Gego, etc), como si fuera un tema con variaciones, se repite en las viviendas unifamiliares de Heufer (además de que constituyó una oportunidad para dejar su inicial, la H, “firmando” la edificación). Lo interesante del uso de este elemento por parte del arquitecto es la diversidad de modos como lo usa. Por ejemplo, en Casa 35, el arquitecto incorpora distintas clases de retículas que fabrica con diversos materiales. La puerta de acceso a la casa está enmarcada por una retícula fabricada con listones de madera cuyas celdas son, mayoritariamente, rectangulares e irregulares. En el techo del bar, Heufer diseñó un cielo raso constituido por una retícula de madera de celdas regulares idénticas. Y sobre la escalera y jardín interior que conduce al nivel en que se encuentra el bar, diseñó una pérgola de metal constituida por celdas cuadradas. Cada una de estas retículas cumple un papel específico en el diseño total, le confieren o agregan volúmenes, estructura, regularidad, parsimonia, transparencia. Pero cuando se miran o recuerdan como un todo dentro de la totalidad de una obra en particular, desempeñan una función de un orden más general y abstracto. Crean la sensación de que el diseño forma parte de un sistema que especifica cuándo y dónde utilizar determinados elementos arquitectónicos, a los que se podría atribuir funciones específicas.

Contrastes y oposiciones

Quizá con una intención lúdica, o puramente estilística, Heufer introduce en el diseño elementos que fuerzan el encuentro cercano, frente a frente, entre materiales físicamente contrastantes. Tal es el caso, por ejemplo, del vano vertical en el muro externo de Casa 35. En ese espacio Heufer hace que se encuentren y confronten, el extremo de una pared de masivas piedras amarillas con el extremo del segmento de pared frisada de ese muro. De ese modo opone visualmente la línea tosca e irregular conformada por las piedras amarillas a la línea recta y exacta del friso mediadas por el vacío. Más dramático aún por lo extremo de los contrastes, es el encuentro que realiza en esta misma obra, entre una gruesa lámina de vidrio que funciona como pared transparente (permitiendo la entrada de luz al interior de un espacio social íntimo) que se inserta en la rugosidad de las masivas piedras amarillas. Al margen de la funcionalidad, es maravilloso el estímulo que produce en el visitante-espectador este juego de contrastes entre lo pulido y bruñido del vidrio y la áspera e irregular rugosidad de la piedra. En el intento de hacer una exploración del origen de la afición de Heufer por los contrastes, se podría remontar ésta a su participación en la reconstrucción y diseño interior del edificio de la Cámara de Comercio de Braunschweig (Gewandhaus). Aquí, uno puede apreciar en una de las vistas del interior de este edificio, el contraste que creó el diseño entre las paredes de piedra del siglo XIV (cuando este edificio comenzó a ser construido) y una pared perpendicular, fabricada con una gruesa lámina de vidrio, que produce un efecto de oposición tanto o más dramático que el descrito (en Casa 35).

Horror a la disrupción

Se aprecia en Heufer una intención de disimular estructuras o elementos tales como puertas o vanos o, incluso, elementos estructurales, al cubrirlos con láminas de madera o tubos (barras de metal), que se prolongan sin interrupciones ni disrupciones. Por ejemplo, en la fachada anterior de Madrigal. Heufer ha disimulado un vano con un plano virtual al ras de la fachada que crea con tubos verticales de metal colocados muy juntos uno al lado del otro. Este diseño permite que se prolongue el plano de la fachada ocultando el vacío que corresponde a la ventana del piso superior. Esto mismo lo suele hacer Heufer en el interior de una casa o apartamento. Inserta puertas de madera que no se distinguen de la pared cubierta de madera en los apartamentos de los edificios 3a Avenida o 4a Avenida. Cuando las puertas están cerradas, quedan perfectamente disimuladas. Cuando se abren, crean la ilusión de que se han materializado de la nada. Esta estrategia del disimulo constituye también un elemento lúdico que contrapuntea, crea resonancias, con el plano no disruptivo horizontal formado por el techo de machihembrado de madera que se extiende, también sin disrupciones (sus rieles ocultos), desde el interior de la vivienda hacia la terraza (en H o en 35).

Materiales nobles

Heufer buscó siempre utilizar materiales de la más alta calidad que eran trabajados con meticulosidad artesanal que garantizaba la excelencia. Uno de los dos factores que hizo esto posible fue el hecho de que en tiempos de Heufer, Venezuela contó con grandes ingresos que hicieron relativamentre asequible la importación de loes mejores materiales para la construcción. La madera era uno de los elementos más importantes. Heufer seleccionaba aquéllas maderas que se adecuaran mejor a sus necesidades y gusto. Maderas preciosas como el puy o cañahuate usado en los techos—o en lugares cercanos al agua, puesto que era una madera dura y duradera. Usaba también el carreto (madera que colocaba en algunos techos), el pardillo y la caoba. Luego de rigurosa selección del material adquirido, las maderas eran usadas con generosidad; los arquitectos no escatimaban en el uso de ellas en: puertas, marcos de puertas y marcos de ventanas, techos y pisos, paredes y zócalos, columnas y vigas, así como en piezas de mobiliario tales como: bibliotecas, ceibós, bancos, entre otros.

El mármol es otro de los materiales por los que Heufer mostraba una predilección especial. Con frecuencia usaba losas de mármol travertino en los pisos de las áreas sociales. Su colocación estaba meticulosamente especificada en planos, en los que cada losa estaba dibujada y numerada. Heufer buscaba que las vetas de la piedra formaran un patrón o dibujo continuo ininterrumpido. También utilizaban para algunos revestimientos otros materiales: como la piedra amarilla, que era cortada con gran precisión; el concreto martillado, que era trabajado con técnicas especiales. El segundo factor que hizo posible el logro de esa excelencia visible fue la capacidad de Heufer de reclutar y dirigir el trabajo de un grupo de los mejores artesanos que se podían conseguir en el mercado local. Éstos se esmeraban por realizar su trabajo de manera impecable, velando por cumplir las especificaciones de la oficina hasta en el último detalle. Bajo la dirección de Heufer, ese grupo de artesanos, muchos de ellos de origen europeo, fue capaz de producir acabados que complacían y superaban las expectativas del cliente más exigente.

El mismo Heufer mostraba una meticulosidad en el tratamiento de los materiales que lo condujo a no conformarse nunca con algo menos que la excelencia. Uno de sus clientes comentó que su obsesión con los materiales (en la obra que le había contratado) lo llevaba a reemplazar piezas enteras del mármol que se iba a utilizar en los baños, si éstas mostraban fallas o irregularidades que afectaran de manera sustancial la forma como se verían al final. Se puede entender esta ansia de perfeccionismo con estos aspectos visibles de la obra, considerando que Heufer hacía coincidir o ensamblar las vetas de las piezas de mármol que usaba para que el dibujo que éstas conformaban en las paredes o suelos donde eran colocadas fuera equilibrado y creara la más perfecta composición. Como lo dijo otro de sus clientes, parecía que Heufer miraba todo lo que hacía con una poderosa lupa, revisando para saber si había imperfecciones.

Piedra amarilla: Solidez precolombina

Masiva y maciza pieza de piedra amarilla utilizada por Heufer en una chimenea (Casa 35); foto: CV

Masiva y maciza pieza de piedra amarilla utilizada por Heufer en una chimenea (Casa 35); foto: CV

Entre los diversos materiales que utiliza para sus acabados, se destacan las piedras amarillas, utilizadas de un modo masivo por Heufer, en muros o paredes. El calificativo masivo luce apropiado cuando se considera que Heufer utililiza en la chimenea de Casa 35, por ejemplo, una piedra colosal para ser usada en el interior de una casa, de aproximadamente 1.75 m de largo, la cual dispone horizontalmente y apuntala sobre dos piedras verticales un poco menos grandes. En ciertos proyectos en los que usa estas enormes piedras amarillas, como el jardín tropical ubicado en la entrada de Los Jaguares, o el patio de entrada en esta misma casa, los muros o antepechos recuerdan a una estructura precolombina, incaica o maya. Esta impresión está reforzada por las piezas de la magnífica colección precolombina que tenía el cliente de esta vivienda, que fueron dispuestas para su exhibición en diversos espacios de esta vivienda. Las estructuras construidas con estas piedras amarillas parecen funcionar como un marco o contexto espacial perfecto para la exhibición de hermosas piezas de arte precolombino. Aquí vemos a un Heufer que recrea, como un escenógrafo magistral, un espacio con el fin de crear una emoción en su cliente.

Arquitectura para el arte

Numerosos clientes de Heufer tuvieron una sensibilidad especial hacia el arte, la que los convirtió en coleccionistas más o menos rigurosos. Ocurrió también con frecuencia que el arquitecto le sugería a sus clientes adquirir piezas de un artista determinado, como por ejemplo de Giacometti, de Moore, de Chadwick, a quienes él consideraba eran perfectos para realzar la belleza de algún espacio o rincón de la casa que estaba proyectando. Pensaba que los espacios que proyectaba eran ideales para el arte, que se enriquecían y hacían más cálidos si en éstos se colocaban obras de arte. Por supuesto que lo contrario siempre fue cierto. Los espacios que Heufer proyectó funcionaron de un modo muy eficaz para realzar la belleza de las obras de arte. De modo que la relación era totalmente recíproca. En los casos en que sus clientes eran coleccionistas serios, Heufer integraba en el proyecto múltiples espacios para colocar las piezas de la colección. No solo diseñaba piezas de mobiliario (vitrinas de madera o recubiertas de laminado, pedestales realizados en concreto, etc) adecuado para la exhibición de la colección. Concebía también espacios en los que piezas de un tamaño o belleza peculiares pudieran ser exhibidas con facilidad y seguridad por los habitantes de la casa y leídas como si éstas hubiesen formado parte integral del diseño de la casa. Uno de los recursos que el arquitecto diseñó que revelan la importancia y el significado que le atribuía a las obras de arte, es la creación e instalación de bancos para sentarse a disfrutar de esos espacios para el arte y contemplar cómodamente determinada pieza de la colección, o el juego de luces y sombras que los puntos de iluminación creaban en la obra de arte y su entorno.

Clásicos

 La constelación de rasgos que se identificaron en los proyectos analizados para realizar este trabajo, es evidencia de la riqueza y complejidad de la obra de este arquitecto que todavía ha sido poco estudiado y que sin duda alguna contribuyó de un modo, que aún no se ha evaluado con precisión, a fascinar a los caraqueños al hacerlos vivir en casas duraderas, confortables, que explotan de un modo único el potencial de disfrute del paisaje que ofrece el sitio en que han sido emplazadas, y que ofrecen espacios que propician esa socialización (principalmente conversación) civilizada y civilizatoria que siempre fue tan importante para Klaus Heufer. Heufer logró crear un clásico. Éste es el único calificativo que puede recoger la diversidad de cualidades que definen las viviendas unifamiliares que diseñó: bellas, funcionales, equilibradas, armónicas con su entorno natural, abiertas a su entorno físico, impecables en su construcción, duraderas como una pirámida precolombina, y vigentes. Si en todo clásico se oculta alguna clase de perfección, Heufer construyó la suya desde los detalles. Y quizá, como dice el pianista Z, en la novela La Hermana de Sandor Marai, no haya “camino más desesperado que el que conduce a la perfección”, en el caso de Heufer, desde su obsesión por los detalles (p. 103).

NOTAS

i] El presente texto constituye una versión resumida de una investigación que los autores realizaron sobre La Arquitectura de Detalles de Klaus Heufer entre los años 2010 y 2013. Para esa investigación el arquitecto Antonio Machado contribuyó con textos sobre sus recorridos por tres casas y un edificio de apartamentos diseñados por Heufer que destacaban su trabajo de detalles. Esos textos se utilizaron como fuente del presente trabajo.

[ii] No se podría afirmar que los proyectos de Heufer son el producto de combinaciones caprichosas de elementos provenientes de múltiples estilos arquitectónicos, a la usanza de lo que hacían arquitectos como Inigo Jones o Christopher Wren, a quienes han criticado maestros como John Soane de practicar la “mezcla de diferentes edades y estilos, fusionando la arquitectura romana y la gótica en una misma estructura. Tomado de Schumacher, P., The autopiesis of Architecture, A new framework for architecture, p. 229. Dicho esto, la vocación de Heufer por la incorporación de elementos tradicionales en sus proyectos fue señalada en las tempranas reseñas que hicieran las revistas internacionales de arquitectura sobre su obra. Así por ejemplo, la revista Die Kunst (1964) dice en una nota sobre Heufer:  der moderne Architekt konnte nichts Besseres tun, als sich einer Grundrissform anzupassen, die sich seit Jahrhunderten in den Gegebenheiten des Klimas auf das volkommenste bewährt hatte. (El arquitecto moderno no podría hacer otra cosa que adaptar una forma que hubiera sido probada durante siglos, bajos ciertas condiciones climáticas, por determinada tradición.) (traducción: el autor)

[iii] Cuando se habla de la pasión por los detalles que tenía Heufer en su oficio, me gusta recordar esa otra frase, escrita por un húngaro sobre la importancia de los detalles. El escritor Sandor Marai, en la novela La Hermana hace que el narrador se pregunte a sí mismo: ¿No es el servicio al detalle lo máximo que existe? y luego, algunas líneas más abajo, éste se responde: El arte siempre es el arte del detalle.

[iv] Esto revela también una intención lúdica en Heufer. Pero, si esto es así, ¿puede hablarse también de funcionalidad cuando lo que el arquitecto busca es lo lúdico en un diseño?

[v] Este conocimiento previo y específico de quién iba a habitar la vivienda que estaba diseñando nos puede ofrecer un indicio sobre las razones por las que Heufer prefirió diseñar viviendas unifamiliares enlugar de edificios. Cuando se diseña una casa, se suele hacer esta tarea por encargo de un cliente a quien se termina conociendo bien al cabo de las primeras reuniones de investigación de sus necesidades. En cambio, cuando se diseña un edificio de apartamentos, en elmejor de los casos el arquitecto se puede formar solo una idea abstracta y general de quíénes serán (y cómo serán) los futuros habitantes de esa vivienda. Por tanto, se puede esperar que un profesional que tenía en tan alta estima la comunicación interpersonal (inferencia que se puede hacer, tanto porque demostraba sus obvias destrezas para captar lo que los otros necesitaban en las casas que les iba a diseñar, pero también para saber cómo decir lo que él le iba a comunicar a otros), prefiera diseñar casas que edificios de apartamentos.

[vi] Si es cierto que en todo perfeccionista habita un idealista, y por lo tanto un platónico, uno puede encontrar en Heufer un rasgo platónico en el modo como se aproximó al diseño arquitectónico. Recordemos que en sus diálogos Platón postulaba que había una forma no susceptible de ser aprehendida por los sentidos en cada objeto o cualidad que existiera en este mundo. Así, habría una forma ideal para el perro, la rosa, el color rojo, el amor o la bondad. De un modo análogo, Heufer obraba como si pensara que había una forma ideal que definía la vivienda unifamiliar en Caracas. En Platón, esa forma ideal o arquetìpica era como un destilado perfecto y no representable de cada objeto o cualidad que solo existiría en el mundo de las ideas. En el mundo real (el mundo de los fenómenos), los objetos percibidos por los sentidos serían meras aproximaciones a esas ideas o formas perfectas. Uno podría decir que para Heufer, cada proyecto de vivienda unifamiliar o multifamiliar que le contrataban constituía una oportunidad para aproximarse a su ideal platónico y perfecto de la vivienda unifamiliar o multifamiliar.

[vii] A Beckhoff, cuya carrera casi paralela evolucionó principalmente hacia el diseño de edificios de viviendas multifamiliares, se le ha atribuido una intención educativa semejante (Micucci, comunicación personal), pero en su caso respecto a la vivienda multifamiliar: Beckhoff educó a sus clientes, principalmente miembros de la clase media alta caraqueña, a vivir de acuerdo con el estilo moderno; lo que significaba, en cierta medida, de acuerdo con criterios de practicidad, confort y funcionalidad.

[viii] El arquitecto Patrik Schumacher argumenta en The autopoiesis of Architecture (2011), que la funcionalidad (utilidad) y la belleza son los dos elementos necesarios y suficientes) para codificar y valorar la architectura. Que de hecho, la innovación (que produce originalidad) es sólo necesaria o importante en la arquitectura de vanguardia.

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