El reto de la ciudad sostenible

 

El desarrollo sostenible es una de las grandes contribuciones que ha producido el ambientalismo durante las últimas décadas. Este concepto fue mencionado por primera vez en Nuestro Futuro Común (1987), nombre con el que se conoció el Informe Final de la Comisión de Naciones Unidas sobre Ambiente y Desarrollo (llamado también Informe Brundtland) y del cual el desarrollo sostenible fue su columna vertebral. El logro inicial de este concepto consistió en que fue capaz de articular eficazmente una diversidad de preocupaciones y problemas ambientales. El Informe Brundtland buscaba, entre otras cosas, recoger y organizar sistemáticamente los temas que se habían discutido en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Ambiente Humano, que  había tenido lugar en Estocolmo entre el 5 y el 16 de junio de 1972. En esa cumbre, 113 países además de centenares de agencias gubernamentales y organizaciones no gubernamentales, acordaron la llamada Declaración de Estocolmo, que está constituida por 26 principios relacionados con la protección y salvaguarda del medio ambiente y los recursos naturales renovables y no renovables de los cuales se derivan 109 recomendaciones de política.

Nuestro Futuro Común tuvo una profunda influencia durante la década siguiente, sobre: académicos y expertos en ambiente, funcionarios responsables de las políticas ambientales, empresarios, prensa y ciudadanos comunes. La Comisión que lo redactó había estado presidida por la Primera Ministra de Suecia, Gro Harlem Brundtland (de ahí se deriva su nombre), quien se convirtió en una de las principales promotoras del desarrollo sostenible, que fue definido como: “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias.” El desarrollo sostenible fue el resultado de un esfuerzo de integración de principios tan disímiles como: La necesidad de afirmación de los derechos humanos, y la condena del apartheid y el colonialismo; la necesidad de compartir y prevenir el agotamiento de los recursos naturales no renovables; la necesidad de que la ciencia y la tecnología se utilicen en la mejora del ambiente; la necesidad de que se ayudara a los países en desarrollo a implantar sus políticas ambientales; o la de que se eliminaran las armas de destrucción masiva. Esta capacidad del concepto de desarrollo sostenible para integrar  y conciliar la diversidad de puntos de vista y enfoques, resolviendo así las tensiones que se gestaran en su seno, fue una de las contribuciones más significativas que hizo el concepto al entonces joven discurso ambientalista. El desarrollo sostenible—como una suerte de esperanto del ambientalismo—estimuló una gran conversación y contribuyó a la alineación de agendas y al logro de consenso entre los responsables de formular e implantar estrategias y políticas públicas: funcionarios, empresarios, organizaciones no gubernamentales, académicos, medios y ciudadanos. Así por ejemplo, el desarrollo sostenible ha estimulado la discusión de problemas de equidad entre naciones desarrolladas (en el Norte) y menos desarrolladas (en el Sur), así como la tarea de formular políticas dirigidas a resolver problemas de equidad, dentro de una nación, entre los grupos de mayores ingresos y los de menores ingresos(catalizando así la búsqueda de objetivos de justicia distributiva.

Otro aspecto clave que integra el concepto de desarrollo sostenible es la idea del futuro. Pensar en el futuro, en el mediano o en el largo plazos, no es una práctica a la que la gente le dedique mucho tiempo y recursos. Un mundo como el actual, turbulento, interconectado y sometido a un cambio acelerado en diversas esferas de la vida, obliga al hombre común, pero también a funcionarios del gobierno, a empresarios, a intelectuales, a profesionales y estudiantes, a dedicarle crecientes esfuerzos y recursos a la interpretación y comprensión de un presente cuya complejidad nos produce perplejidad y, por tanto, una necesidad imperiosa de interpretarlo o comprenderlo, buscando que todas “las piezas del rompecabezas” calcen en una imagen con sentido. Un modo de tratar el tema del futuro es la discusión sobre la justicia entre generaciones. Éste es un problema que define una relación entre dos partes: quienes viven en el presente y quienes vivirán en el futuro, cuya existencia es contingente, es decir, pueden o no nacer. Las generaciones futuras podrían no nacer por culpa de decisiones que tomen los que viven en el presente. Es nuestra responsabilidad ineludible garantizar que las generaciones futuras existan. Para lograr este objetivo, es necesario  contar con un amplio rango de estrategias tales como: Programas de educación para la sostenibilidad y el ambiente, que incluyan tanto iniciativas de desarrollo de valores ciudadanos y ambientales, como programas de información sobre problemas ambientales que ayuden a que los ciudadanos y otros actores tengan conciencia sobre cuáles son las relaciones de causa y efecto entre las decisiones que toman y el impacto que ellas tienen sobre el ambiente; innovadores arreglos institucionales e instrumentos de política que definan las responsabilidades de cada actor así como incentivos para que esos actores actúen del modo como se espera que actúen; nuevas fuentes de energía limpia y renovable; tecnologías más eficientes que permitan que la actividad económica genere una cantidad sustancialmente menor de contaminantes.

Finalmente, el desarrollo sostenible es un concepto que puede definirse en diversas clases de unidades naturales, económicas, administrativas o políticas. Puede hablarse de la sostenibilidad de: un ecosistema, una empresa, una nación, una ciudad o una obra civil. En cada caso son diferentes los actores que, dentro de marcos legales y arreglos institucionales que propician la deliberación y la construcción de consensos, deben alinear sus objetivos y definir cuáles son las responsabilidades de cada uno en la formulación de las estrategias necesarias para el logro de objetivos de desarrollo sostenible.En lo que sigue se presenta un argumento que justifica el enfoque de los esfuerzos de promover el desarrollo sostenible en una ciudad.

La ciudad y el desarrollo sostenible

En 1937, Lewis Mumford(1895-1990),  historiador, sociólogo y filósofo de la tecnología definió a ese objeto social complejo que son las ciudades como: un plexo geográfico, una organización económica, un proceso institucional, un teatro de acción social, y un símbolo estético de unidad colectiva.” En 1983, Italo Calvino (1923-1985), genial periodista y escritor italiano, dictó una conferencia en la Universidad de Columbia sobre su obra Las Ciudades Invisibles. En ella Calvino define a las ciudades como: un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; (…) lugares de trueque, (…) pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.

Desde dos posiciones distintas, Mumford desde el ensayo y Calvino desde la ficción, estos dos escritores a los que les interesaba y preocupaba la ciudad moderna  comprendieron que ésta es, no sólo un espacio y concepto complejo y heterogéneo, sino también y sobretodo, un espacio de: intercambio, conversación, interacción, encuentro y convergencia de ideas, sueños, gente y obras. Sin embargo los demópgrafos, urbanistas, policy makers, se aproximan a la ciudad desde otra óptica, una que la concibe como un ensamblaje de parámetros y variables físicas, sociales, económicas, políticas, culturales, morales, tecnológicas y espirituales.

En todo caso, independientemente de la disciplina desde la que uno se aproxime a definir o comprender la ciudad parece un hecho innegable que en el actual mundo turbulento, inestable cuyo futuro es cada vez menos predecible, éstas albergan a más de la mitad de la población mundial (exactamente 3.600 millones de habitantes, es decir el 52 por ciento de la población global). Este fenómeno de urbanización acelerada está más acentuado en América Latina, región donde el porcentaje de la población urbana creció de 58.9 por ciento (176.4 millones de habitantes) en 1972 a 75.3 por ciento (390.8 millones de habitantes) en el año 2000, y se estima que para el 2030 lapoblación urbana crezca hasta alcanzar el 83 por ciento de la población total (604 millones de habitantes). Son éstas las cifras y tendencias que configuran a la ciudad como un fenómeno profundamente contemporáneo.

Por otra parte, en términos de tamaño, las ciudades ocupan sólo dos por ciento de la biomasa total del mundo, sin embargo, en términos de impacto sobre el cambio climático, su huella es más que significativa. Así, las ciudades consumen dos tercios de la energía total que se produce a nivel global y son responsables de más de 70 por ciento de las emisiones globales de CO2. Pero, son también las que más sufren este impacto dado que 90 por ciento de las áreas urbanas del planeta están situadas en zonas costeras que son a la vez las que tienen el mayor riesgo de sufrir las consecuencias del cambio climático, tales como: el incremento del nivel del mar y los devastadores huracanes costeros (1).

 La ciudad sostenible (2)

Las cifras presentadas arriba definen de manera muy estilizada la problemática asociada a las ciudades. Las políticas públicas dirigidas a la ciudad deben lograr que esos espacios le ofrezcan a sus habitantes las oportunidades de disfrutar de un conjunto de condiciones políticas, económicas, sociales, ambientales y culturales que les permitan desarrollar su potencial y lograr con plena libertad, y respeto de sus derechos humanos, lo que cada cual considera como su idea de Buena Vida. Pero no es suficiente con lograr estos objetivos para que la ciudad se pueda llamar plenamente sostenible. De acuerdo con la definición de desarrollo sostenible que acuñara la Primera Ministro de Noruega, Gro Harlem Bruntlandt, cuando presidió la Cumbre Global sobre Ambiente y Desarrollo que tuvo lugar en 1983, el desarrollo sostenible apelaría a una suerte de compasión intergeneracional. Sólo así es posible que quienes  persiguen un desarrollo que satisface objetivos de bienestar para ellos mismos, quienes son miembros de la generación presente, se preocupen de no minar las posibilidades de las generaciones futuras de alcanzar sus propios objetivos de bienestar. El desarrollo sostenible es entonces un concepto que nos obliga, no sólo a pensar en otros (por ejemplo, en los grupos menos favorecidos que habitan las zonas más violentas, más densas, o con los servicios públicos de menor calidad) y, por tanto, a ser menos egoístas y más altruístas o considerados, sino que, dado que las generaciones futuras no existen y su existencia es contingente (éstas pueden o no nacer), nos obliga (o al menos estimula) a desarrollar nuestra imaginación ética y llevarla a un nivel superior. Nos estimula también el concepto de sostenibildiad a pensar de manera rigurosa en el futuro.

 Metáforas de la ciudad sostenible

La idea de que el desarrollo sostenible es pensar en el futuro y en el bienestar de quienes habitarán el mundo en ese futuro dejó de constituir el significado central del concepto. En los treinta años que han pasado desde que se acuñara este concepto, éste se ha enriquecido y se han multiplicado sus metáforas y metonimias. De modo que una ciudad sostenible puede ser, en la actualidad, muchas cosas que son, rigurosamente hablando, solo elementos de la idea original, o condiones necesarias aunque no suficientes de ella. Una lista no exhaustiva de estas metáforas se presenta a continuación:

1. Ciudad duradera. ¿Es Varanasi, por ejemplo, una ciudad que se presume fue fundada alrededor del siglo XII A.C., y que constituye por tanto una de las más antiguas ciudades del mundo, una ciudad sostenible, o es sólo una ciudad que persiste tercamente en el tiempo?;

2. Ciudad resiliente, entendida esto como: El grado de robustez que tiene la ciudad y, junto con ella sus habitantes, ante los efectos de las catástrofes. Ona consecuencia de esta resiliencia estará relacionada con la capacidad de la ciudad para recuperarse pronto una vez que la catástrofe o contingencia ha ocurrido, tal como lo hizo Santiago de Chile luego del terremoto);

3. Ciudad justa o equitativa, en los dos sentidos, el de la justicia distributiva y el de la justicia inter generacional.

4. Ciudad eficiente y competitiva. Una economía poco competitiva podría necesitar, para sobrevivir, ser subsidiada por la ciudad, es decir, la fuente de riqueza de la ciudad constituiría un mecanismo de drenaje de recursos que podrían ser destinados a la provisión eficiente y productiva de servicios públicos.

5. Ciudad innovadora. Se podría argumentar que una ciudad orientada a la innovación tiene el potencial para ser sostenible, habría que estudiar Silicon Valley de acuerdo con los más importantes indicadores de sostenibilidad urbana.

6. Ciudad próspera, a los ciudadanos de una ciudad no les interes lograr la prosperidad económica si sufren problemas ambientales y sociales. De acuerdo con el enfoque de Ciudades Prósperas de ONU/Habitat, ‘estas deben cumplir cinco condiciones: productividad, infraestructura adecuada, calidad de vida, equidad e inclusión social, y sostenibilidad ambiental.

7. Ciudad equilibrada en su desarrollo. De modo análogo a lo que se argumentó en el punto anterior, la sostenibilidad implica una visión sistémica, holística e integral, que le presta atención a la interconexión interna entre las diversas variables vitales para ese ecosistema que es la ciudad (lo social, lo político, lo económico, lo ambiental y lo cultural), como externas, entre lo que pasa en la ciudad y lo que pasa en el resto del mundo).

8. Ciudad amigable con el ambiente. Es decir, la ciudad sostenible debe tener políticas ambientales eficaces para preservar la calidad del ambiente. Éstas comprenden desde la capacidad de resolver losproblemas ambientale slocales tales como: el manejo eficiente de los desechos sólidos urbanos, el reciclaje, el drenaje, hasta los arreglos institucionales que, junto con mecanismos de coerción, regulen los bienes comunes locales y globales (agua, aire, suelos municipales, etc), para que éstos se utilicen o consuman de acuerdo con patrones de sostenibilidad.

9. Ciudad controlada y planificada en su crecimiento. Porque todo crecimiento o expansión descontrolada, en superficie, en infraestructura, en población y en cualesquiera otros aspectos, puede crear problemas de escasez o de exceso de densidad poblacional que deterioren la calidad de vida, creen caos, y produzcan niveles de escasez severos y criticos.

10. Ciudad fiscalmente sostenible, que genere los recursos para no colapsar o quebrar (como ocurriera hace poco con Detroit), etc.

Si se le otorga legitimidad a estas metáforas (que pueden ensamblarse y recombinarse para definir diversos conceptos y conjuntos de objetivos de lo que es sostenibilidad de una ciudad) cada ciudad, dependiendo de su tradición, historia, cultura, estructura económica, naturaleza de sus ecosistemas, sistema de gobierno, entre otros aspectos, debería ser capaz de definir metas de sostenibilidad que pueda alcanzar en un plazo de tiempo definido. Algunas metáforas, no obstante, son más críticas y debieran formar parte de cualquier construcción o formulación de la sostenibildiad de una ciudad determinada.

Podría uno preguntarse si Baucis, esa levísima ciudad de la que habla el narrador en la obra de Calvino que, quizás por un exceso de amor de sus habitantes al ambiente natural que existía cuando ellos aún no la habían fundado, éstos decidieron evitar todo contacto en lo absoluto con ese sitio en el que debía estar emplazada la ciudad. De modo que en Baucis esos larguísimos y finos zancos (pilares, pilastras) “que se alzan del suelo a gran distancia uno de otro y se pierden entre las nubes, sostienen la ciudad. Se sube por escalerillas. Los habitantes rara vez se muestran en tierra: tienen arriba todo lo necesario y prefieren no bajar. Nada de la ciudad toca el suelo salvo las largas patas de flamenco en que se apoya, y en los días luminosos, una sombra calada y angulosa que se dibuja en el follaje. Sin embargo, la tarea más urgente que tenemos es preguntarnos qué ciudades reales pueden llegar a ser sostenibles.

 Los medios

Las estrategias o instrumentos para alcanzar metas de sostenibildiad comprenden, con mucha probabilidad, tareas de reestructuración, diseño, fortalecimiento, modernización o desarrollo de aspectos específicos relacionados con:

a. Las personas que habitan en esa ciudad quienes tienen ciertas creencias (religión), cierta ética, cierto nivel educativo, ciertas destrezas, cierta orientación a la creatividad, y disfrutan de una calidad de vida determinada, todo lo cual los hace más o menos felices;

b. La estructura social compuesta por esas personas, gracias a factores como la confianza y el capital social, puede ser: más o menos cohesiva, deliberativa (conversacional), capaz de construir consensos, participativa en asuntos públicos, entre otros parámetros sociales;

c. El gobierno y los arreglos institucionales gubernamentales y no gubernamentales que regulan las actividades que tienen lugar en esa ciudad que están relacionadas con la provisión de servicios públicos y con la regulación del uso y consumo de bienes comunes y que puede ser (junto con las políticas públicas): más o menos eficaz, eficiente, coercitivo, transparente y solvente fiscalmente (una ciudad cuyo gobierno se declara en quiebra no puede ser sostenible);

d. La infraestructura, tanto la pública como la privada, tanto la comercial e industrial como la dirigida a viviendas, que puede o no ser eficiente y sostenible;

e. La economía, que puede ser competitiva, innovadora, rentable, entre otras cosas; y

f. La energía y la tecnología, que en forma de redes de electricidad y de telecomunicaciones, así como de dispositivos que funcionan gracias a la energía eléctrica o la información que llevan estas redes, pueden o no apoyar eficazmente el funcionamiento de la ciudad.

Las condiciones de partida

En esta línea argumental en reversa que parte de la decisión de alcanzar metas predefinidas que hagan sostenible a una ciudad, es necesario definir cuáles son las condiciones necesarias o de partida. Considero que la paz, la libertad, el respeto a los derechos humanos de los ciudadanos que viven en el presente, entre otros factores básicos, deberían constituir condiciones mínimas para iniciar el camino hacia la sostenibilidad de una ciudad. Habría que examinar si la democracia es uno de esos puntos axiomáticos, o simplemente una condición deseable. Es decir, uno debería preguntarse si ciudades no democráticas pueden alcanzar objetivos de sostenibilidad de manera sostenible (es decir, si el hecho de que la ciudad no haya adoptado un sistema democrático, puede sabotear en el largo plazo logros relacionados con la sostenibilidad de corto y mediano plazos). Por otra parte, las políticas del gobierno central pueden crear incentivos que entorpezcan o faciliten el logro de objetivos asociados a la ciudad sostenible. Por ejemplo, la práctica de los petro-Estados de distribuir la renta petrolera pudiera crear incentivos adversos al desarrollo de fuertes instituciones públicas (Terry Karl, Paradox of Plenty, 1997). Otro aspecto relacionado con los petro-Estados son los precios de la gasolina y otras formas de energía basadas en recursos no renovables cuyo consumo produce gases con un impacto en el cambio climático. Si estos precios no guardan relación alguna con los costos de producción, como es el caso de los precios del combustible en el mercado interno en Venezuela, donde la gasolina es más barata que el agua, la demanda de este combustible puede ser muy superior a la estrictamente necesaria. En casos como éste, a las ciudades sólo les quedaría la posibilidad de crear impuestos al uso de la gasolina dentro de su perímetro con el fin de disuadir marginalmente a los ciudadanos y visitantes del uso de vehículos a motor así como de otra maquinaria que use este combustible como fuente de energía. Esto podría tener como resultado que los ciudadanos sustituyan parte de su uso de vehículos automotores por vehículos limpios como las bicicletas. En suma, el conjunto de incentivos que se deriven de las políticas públicas formuladas por instituciones de los niveles estadal y central pueden constituir serios obstáculos al logro de objetivos de sostenibildiad para una ciudad. No obstante, lo anterior no debilita la proposición de que las ciudades han pasado a ser la unidad geográfica y administrativa con el potencial para canalizar, organizada, sistemática y articuladamente, los esfuerzos de múltiples actores institucionales para lograr objetivos de desarrollo sostenible.

 Para pensar la ciudad sostenible

Estas notas se realizan en el marco de la segunda edición del Foro Ciudades Sostenibles de Cavenal que se realizó en el auditorio de IESA el pasado 12 de septiembre de 2013. Este evento constituyó un buena oportunidad para pensar la ciudad sostenible desde múltiples enfoques de política pública. Organizamos el evento partiendo de la premisa de que era urgente que los responsables del gobierno de una ciudad se dieran cuenta de lo importante que es promover el desarrollo urbano sostenible. Con base en este acuerdo, y luego de debatir sobre lo que era una ciudad sostenible, definimos tres objetivos principales para el evento. El primero era presentarle al público asistente un conjunto de enfoques, desarrollados por instituciones promotoras de desarrollo o por emprsas privadas, dirigidos al logro de objetivos de desarrollo urbano sostenible en ciudades medianas y grandes de Latinoamérica. Esperábamos que estos enfoques pudieran servir de inspiración o modelo para líderes locales, sobre todo dado que las inminentes elecciones de Alcaldes y Concejales crean unaexcelente oportunidad para iniciar programas de desarrollo urbano local en el país. El segundo objetivo se derivaba del anterior. Queríamos presentar experiencias exitosas, locales y extranjeras, de desarrollo urbano sostenible, que pudieran ser replicadas en Caracas y otras ciudades venezolanas. El tercer objetivo era que los asistentes al foro se dieran cuenta de la importancia creciente que tiene, para los organismos del Estado en los niveles central, estadal y local, desarrollar y fortalecer alianzas con empresas privadas, la academia, asociaciones civiles y organizaciones no gubernamentales que se repartan las responsabilidades de formular y ejecutar los planes para el logro de objetivos de sostenibilidad urbana. Estas alianzas se hacen cada vez más necesarias para garantizar el éxito en los programas de desarrollo urbano sostenible que se implantan. Estábamos también de acuerdo en que nuestro referente constante del debate sobre la ciudad sostenible es Caracas. Toda experiencia exitosa en el extranjero o en otra ciudad venezolana pudiera inspirar a un gobernante local o a otra clase de actor, a imaginar cómo esa experiencia pudiera replicarse en Caracas, idealmente, desde un órgano de gobernantes locales de la ciudad que actúen de modo mancomunado. Con esa agenda en mente, se diseñó un programa de conferencias dividido en dos partes.

Enfoques

En la primera parte, se presentaron dos enfoques de desarrollo de una ciudad. Luis Manuel Espinoza, funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo, presentó los fundamentos y premisas de la Iniciativa Ciudades Emergente Sostenibles, que está dirigido a apoyar proyectos de desarrollo local sostenible de ciudades latinoamericanas cuya población esté comprendida entre los 100 mil y los dos millones de habitantes. Este enfoque, altamente estructurado, y validado hasta la fecha con los resutados preliminares de más de 25 ciudades que han sido incluídas en el programa, se inicia con un diagnóstico de la situación actual de la ciudad que evalúa unos 150 indicadores. Este diagnóstico busca caracterizar la problemática específica de la ciudad, analizar cuáles son los aspectos críticos y determinar, con base en recomendaciones de expertos y líderes locales, aquellas actividades de intervención que van a tener la mayor contribución al logro de objetivos ambientales, de infraestructura y economía, y aspectos fiscales e institucionales. El resultado preliminar de ese trabajo de diagnóstico es un conjunto de actividades (planes, proyectos) que son incorporadas en planes de acción a corto, mediano y largo plazos.

Michael Penfold, Director de Políticas Públicas y Competitividad de la Corporación Andina de Fomento, presentó la Iniciativa Ciudades con Futuro, otro enfoque centrado en las ciudades que es menos estructurado y rígido que el de BID y que está dirigido a articular el conjunto de actividades de intervención y promoción del desarrollo de una ciudad que financian las diversas direcciones de esta institución. Penfold argumentó que uno de los rasgos que ha mostrado tener un alto impacto en el logro de objetivos de desarrollo de las ciudades son: 1. Su apertura, entendida por ejemplo en términos del intercambio comercial de cierta ciudad con el resto de los países de América Latina y el Caribe o con el resto del mundo; y 2. La proximidad y calidad de las interrelaciones de una ciudad dada con otras ciudades vecinas. Penfold mostró evidencia que sugiere que ciudades cerradas y aisladas tienen menos ventajas para competir y lograr objetivos de desarrollo que clusters de ciudades interconectadas tal como se puede apreciar en el continente asiático. En general, la Iniciativa Ciudades con Futuro, mostró semejanzas con el enfoque que Michael Porter desarrolló para analizar la competitividad de las naciones, cuyos resultados fueron publicados en su obra La ventaja Competitiva de las Naciones (1990). En cierto modo, la Iniciativa Ciudades con Futuro pudiera considerarse como una fase evolucionada y actualizada del enfoque de Porter a la que se le han incorporado consideraciones ambientales y sociales y cambiado el foco del estudio de la nación a la ciudad. También en ese primer segmento Johann Gathmann, Director de GGK Energy, presentó una ponencia sobre el potencial que tiene una infraestructura certificada como verde (por ejemplo una que obtenga certificación LEED) para contribuir a la sostenibilidad del entorno urbano del que ésta forma parte haciendo énfasis en los diversos impactos que tienen estos edificios verdes sobre una serie de indicadores ambientales.

Casos de éxito

En el segundo segmento del foro, se presentaron y discutieron algunas experiencias exitosas que muestran el papel que pueden jugar: la sociedad civil, la empresa privada y los gobiernos locales, muchas veces trabajando en el marco de estrechas alianzas, para lograr objetivos de de desarrollo urbano sostenible. Se presentaron resultados de tres experiencias exitosas que se realizaron en ciudades de Europa y Latinoamérica: 1. David Pintre, Director Comercial de Sutco Reciclying Technik, empresa fundada en 1985 que está domiciliada en una ciudad cercana a Colonia, presentó un proyecto de segregación, procesamiento y reciclaje de residuos sólidos en Colonia, República Federal Alemana. 2. Carlos Vásquez presentó los resultados de un proyecto que creó un plan de incentivos a la mejora y modernización municipal en Perú. El proyecto estuvo promovido por Tetra Pak y contribuyó de manera importante a la implantación de prácticas de reciclaje por parte de la ciudadanía. El ponente mostró que el proyecto logró incrementar hasta 95 por ciento la participación de gobiernos locales en las actividades de segregación en fuente y recolección selectiva de residuos sólidos domiciliarios. 3. Daniel Vásquez, de Medellín, presentó loslogros más resaltantes del plan de desarrollo urbano de Medellín, ciudad modelo y ciudad laboratorio, que fue promovido, junto a otras instituciones, por la Agencia de Cooperación e Inversión de Medellín y el Área Metropolitana (ACI). Este plan ha tenido hasta la fecha logros impresionantes en las áreas de seguridad, convivencia pacífica, desarrollo cultural y transporte, entre otros y tiene diversos componentes relacionados con la sostenibilidad.

Alberto Vollmer, Presidente Ejecutivo de Ron Santa Teresa, empresa privada con actividad en el sector vinos y destilados cuyos negocios más antiguos datan de 1796, expuso los logros de un programa local que ha llevado a cabo la Fundación Santa Teresa. Desde hace relativamente pocos años, diversas actividades de desarrollo local promovidas por la Fundación Santa Teresa han sido agrupadas bajo el denominador Visión Revenga (VR), proyecto construido sobre una visión participativa y compartida del desarrollo local de Revenga, municipio localizado en el estado Aragua que tiene una población aproximada de 59 mil habitantes. Visión Revenga se edificó sobre el fortalecimiento del sustrato moral y cultural de este municipio. Vollmer contó que entre las estrategias de las que se ha servido la FST para lograr ese objetivo se contaban: talleres de formación en valores, desarrollo de destrezas técnicas que pueden ser contratadas por la empresa, participación en actividades deportivas (desarrollo de equipos de rugby) y estímulo de actividades culturales (como por ejemplo la promoción en el municipio de un núcleo de la red nacional de orquestas). En 2014 se debe iniciar una nueva fase que atenderá problemas de infraestructura y promoverá el desarrollo económico de esta ciudad.

El imperativo de la sostenibilidad

El hecho de que el concepto de la ciudad sostenible, tal como se ha argumentado en esta nota, pueda definirse, hasta cierto punto, de un modo flexible e incluso lúdico, ensamblando con este fin múltiples metáforas o atributos de una ciudad sostenible ideal, no le quita a l logro de este objetivo un carácter de urgencia. La alternativa a la construcción inmediata de la ciudad sostenible no es necesariamente la extinción (como la que sufrieron los Mayas), la miseria de sus habitantes, o la quiebra financiera o fiscal del gobierno de la ciudad (3). Pero, si se posterga indefinidamente la construcción del camino a la ciudad sostenible se incurre en el riesgo creciente de propiciar el decaimiento de ese espacio de convergencia que es la ciudad (junto con su gente, sus obras civiles, sus ecosistemas). Decaimiento y caída en la miseria moral, en la pobreza de ideas e iniciativas, en los laberintos de información inútil, en los cerros de desechos sólidos y los pántanos de aguas insalobres. Y finalmente, huida de la población más productiva a otros espacios urbanos más comprometidos con la sostenibilidad (el brain drain y el modo como mina el capital humano de un país). Esta segunda edición del foro sobre la ciudad sostenible mostró cómo es posible, a bajo costo y alto impacto, comenzar a atender diversos aspectos de esta problemática. Postergar indefinidamente la construcción del camino hacia la ciudad sostenible sólo nos conducirá a ese espacio apocalíptico e infernal del que habla Calvino en las líneas finales de Las Ciudades Invisibles. Un espacio urbano que sólo te deja como alternativas: “aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más (…), o buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.” En términos literarios, no buscar el desarrollo sostenible es como una decisión de recorrer el largo camino al infierno. Pero no un infierno literario como el que imagina Calvino, sino uno real, en el que el hambre, la violencia, el crimen, las drogas y los demás negocios ilícitos, el caos, y el sinsentido proliferarán hasta límites inimaginables y apocalípticos.

Notas

(1) Es interesante considerar que, a pesar de la importancia que se reconoce actualmente a la relación causal bidireccional entre ciudades y cambio climático, esto no ocurría hasta hace pocos años. Así, en el Informe Urbanización, Cambios Globales en el Ambiente y Desarrollo Sustentable en América Latina (2007, editado por Roberto Sanchez Rodríguez y Adriana Bonilla, se afirma que: la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos desarrolló un programa para la creación de reportes nacionales (estudios de país) para el estudio de cambio climático en 52 países en la década de los años 1990 (http://yosemite.epa.gov/oar/ globalwarming.nsf/content/ResourceCenter PublicationsInternational.html). La metodología base de esos estudios contemplaba las contribuciones de una gama de sectores al cambio climático y el impacto de este último en esos sectores. Las áreas urbanas no formaron parte de esos sectores en la mayoría de los 52 estudios de país. 

(2) Dado que este blog tiene, entre otros temas, a la ciudad de Caracas como objeto de reflexión, es inevitable preguntarnos si Caracas puede ser una ciudad sostenible, si es posible formular un plan que la haga sostenible y, por supuesto, si es posible construir un consenso entre un grupo de actores con el poder necesario para ejecutar ese hipotético plan. Estoy seguro de que durante el foro de mañana, ésta será una de las preguntas que les hagan conb más frecuencia a los ponentes. Las respuestas serán interesantes y tengo la intención de subir a este blog un sumario de esas preguntas y respuestas sobre el potencial de Caracas para ser sostenible. Por otra parte, es posible que luego del foro de mañana, el modelo que he propuesto arriba para realizar una primera reflexión sobre el potencial de una ciudad para lograr objetivos de sostenibilidad sufra algunos cambios. Me temo que el punto sobre políticas del Gobierno Central que juegan un papel adverso al logro de objetivos de sostenibilidad es muy pertinente para Caracas. No afirmaría que el fracaso de la política de transporte público dentro del AMC obedezca principalmente a este factor, pero creo que una gasolina casi gratuita crea poderosos incentivos a maximizar el parque automotor. Un factor que podria compensar estos incentivos sería la creciente congestión vehicular. Los habitantes de Caracas buscarían estrategias para evitar sufrir sus consecuencias ¿Habrá datos históricos sobre cuántas horas/hombre se pierden al año en colas en Caracas y qué representa esto en merma de la productividad de los habitantes de Caracas. Estoy seguro de que el número de horas/año que pasa el conductor promedio en colas en calles, avenidas y autopistas crece. Pudiera ser que compense la pérdida de productividad de la mano de obra causada por este factor la pérdida en el valor promedio de la hora/hombre de los miembros de la fuerza laboral que viven en Caracas. Examinando estos problemas serios que sufre Caracas, podemos aventurar una conclusión dramática: Ciertos problemas de política pública asociados a la gestión local en Caracas, si se supone que las políticas sobre precios de la energía, el agua, y otros servicios no cambiarán en el corto y mediano plazos,  parece que solo pudieran aliviarse gracias al crecimiento o empeoramiento de otros problemas.

(3) Una de las consecuencias más inmediatas de no tomar el camino del desarrollo sostenible es la destrucción irreversible de ciertos ecosistemas frágiles, y con ella la pérdida de su biodiversidad. Podemos, sin embargo ser optimistas. Pensar que el acelerado cambio técnico va a tener el dia de mañana soluciones a problemas que hoy vemos como insolubles. Este modo de ver las cosas nos permitiría seguir haciendo las cosas de un modo no sostenible en el presente. Podemos por ejemplopensar que en el futuro algún sabio preocupado por esos ecosistemas o por cualquier otra de las implicaciones negativas de la sostenibildiad podrá desarrollar una tencología que nos permita minimizar el impacto sobre el medio ambiente sin tener que cambiar nuestros patrones de consumo, es decir, sin tener que adoptar alguna clase de medidas de auto restricción, como por ejemplo, no perforar con fines prospectivos o de explotación en el Ártico (cosa que buscaba el grupo de  Greenpeace que ahora yace en las celdas de una prisión rusa acusados de salvajismo o hooliganism) dado que éste es un ecosistema frágil y prístino. Prometo que en el futuro haré una nueva reflexión sobre este punto.

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