La máxima felicidad, A propósito de la psilocibina y el ideal de una droga “perfecta”

Evidencia reciente cuestiona la creencia (bastante sólidamente fundamentada hasta hace poco) de que la personalidad es una característica estable a lo largo de la vida de un individuo. Una investigación realizada por Roland Griffiths, profesor de Biología Comportamental en la Escuela de Medicina de Johns Hopkins, sugiere que la psilocibina (variante química de la Dimetiltriptamina o DMT, sustancia que es un poderosos alucinógeno), al ser administrada en voluntarios en dosis clínicamente controladas por Griffiths, puede inducir cambios duraderos (hasta de un año) y positivos en la personalidad. Griffiths realizó este experimento con 18 adultos saludables que tenían una edad promedio de 46 años. Casi todos los voluntarios eran universitarios graduados y 78 por ciento de ellos participaban en experiencias de tipo religioso o espiritual con regularidad.

Catorce meses luego de haber participado en ese experimento, 94 por ciento de los participantes lo clasificaron como una de las cinco experiencias más significativas de su vida, y 39 por ciento dijo que era la experiencia más significativa de su vida. Lo sorprendente es que los participantes no fueron los únicos que vieron un beneficio de ese experimento. Sus amigos, colegas y familiares declararon que luego de ese experimento los percibían como más calmados, más felices y más buenos (los lectores interesados pueden ver mayor información sobre este experimento aquí).

Éste es el tipo de noticias que acercan la fantasía de las historias de ciencia ficción a la realidad. Tengo en mente esa película reciente, Limitless (2011), dirigida por Neil Burger, en la que el protagonista (Bradley Cooper) ingiere unas píldoras que potencian sus facultades intelectuales de un modo prodigioso y esto le permite lograr metas insospechadas como aprender nuevas lenguas en pocos días o hacer predicciones del comportamiento del mercado de valores que lo hacen rico. Al final de la película se le sugiere al espectador que los efectos que tuvo el fármaco serán duraderos y que podrá prescindir de éste sin perder las facultades prodigiosas que había desarrollado.

Griffiths es, por otra parte, un investigador curioso. Cuando leemos sobre los trabajos que ha realizado con drogas alucinogénicas durante los últimos diez años, no podemos evitar recordar a aquel personaje de los sesenta Timothy Leary, que fue el profeta del LSD, y a cuyo discurso se podrían atribuir cientos o miles de casos de adictos que el LSD y otros alucinógeos les produjeron adicciones que luego los aislaron o desadaptaron de la sociedad.

Pero Griffiths, como medida precautelativa, alega que la psilocibina no produce adicción en las dosis que él la administra en sus experimentos. De algún modo parece querer decirnos que sueña con que ésta droga se convierta algún dia en una versión de esa droga literaria soñada por Aldous Huxley en su novela distópica Brave New World, el soma.
Lo curioso es que para muchos, la mera consideración de que la humanidad logre una droga perfecta, que nos haga felices sin hacernos dependientes de ella, les produce gran malestar. Aún antes de analizar sus posibles consecuencias con algún rigor. En las líneas que siguen analizo suscintamente este argumento antihedonista.

Un argumento contra el hedonismo

Reflexiono ahora sobre nuestra posibilidad de que en efecto, la humanidad desarrolle una droga que amplíe la duración y magnitud de su felicidad. Realizo este análisis desde ese marco subjetivo definido por mi tradición judeo-cristiana y la idea de que nacemos con la culpa del pecado original. Me pregunto si es consistente un grado superior y duradero de felicidad con la vida tal como la conocemos. Me pregunto si un exceso de felicidad no nos distrae necesariamente del mundo y si tal distracción no pudiera ser una oportunidad para que gobernantes autoritarios que puedan limitar o secuestrar nuestra libertad personal accedan al poder.

Concibo otro riesgo o limitante a un estado de felicidad plena y duradero (cuyo argumento lo encuentro vinculado con la proposición socrática acerca de que este pensador prefería ser un filósofo insatisfecho que un cerdo satisfecho). Me pregunto si nuestro acceso a una mayor felicidad no tiene como condición necesaria una mayor dosis de ilusión y por tanto de escape de una realidad cuya infinidad creciente de problemas se hace cada día más difícil de describir y luego resolver.

Porque, ¿cómo podemos ser más felices mientras no hayamos producido soluciones eficaces y permanentes al problema del sufrimiento de los demás? ¿No será acaso que un estado de felicidad superior y permanente, en el que tengamos plena conciencia del mundo y lo que en él ocurre, es un estado no consistente con nuestra vida como seres de carne y hueso dotados de conciencia y empatía? ¿No será que la felicidad en el mundo real y a plena conciencia requiere en todos los casos de un acto de distracción de la realidad, un pequeño acto de ebriedad, un pequeño, no trascendente y carente de consecuencias instante de inmersión plena en nosotros que nos distraiga del prójimo y sus necesidades? ¿No será que si tal estado de felicidad superior se prolongara, en el mundo tal como lo conocemos, tendríamos que clasificarlo forzosamente como un acto de irresponsabilidad, como un acto de egoísmo? ¿Será que esto es lo que reprochable de toda droga con efectos duraderos y positivos sobre nuestro espíritu? ¿O será que un mundo que avanza al galope a incrementar a diario su complejidad, sus riesgos, sus amenazas a nuestra paz de espíritu (de acuerdo con procesos como la Ley de Moore), incrementa nuestra dependencia de herramientas que, como estos alucinógenos que no crean adicción, nos ayuden a sobrellevar sin medrar o flaquear: riesgos, amenazas y miserias que se multiplican exponencialmente en el mundo actual? Quizás son demasiadas preguntas y difíciles todas, pero no puedo evitar hacérmelas. y no tengo todavía muchas respuestas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s