Assange, Ansias de juez universal

Secretaria de Estado Hillary Clinton, 2 de diciembre de 2010

Julian Assange, el australiano de 39 años a quien persigue Interpol, ha declarado que la Secretaria del Departamento de Estado, Hillary Clinton debería renunciar porque ella violó reglas sagradas de la diplomacia al pedirle a su personal diplomático que realizara actividades de espionaje. Busca Assange ahora un chivo expiatorio. Y pienso que una cosa es declarar que se actúa en calidad de administrador neutral de un sitio que recibe documentos filtrados, de fuentes anónimas, sobre una gran diversidad de asuntos internacionales, con el presunto objetivo de mejorar la calidad de la democracia y la sociedad. De hecho, en el enunciado de misión de Wikileaks, él sostiene que “la transparencia crea una mejor sociedad para toda la gente” y que ” unmejor escrutinio produce menos corrupción y democracias más fuertes en todas las instituciones de la sociedad”.

Pero ahora Assange ha cruzado una línea que quiebra drásticamente la necesidad de ser neutral al solicitarle a Hillary Clinton que renuncie a su cargo. Una cosa es poner a disposición del público un website que publica documentos secretos, sin que importe cuál es la fuente, y otra muy diferente formular juicios sobre la ética del comportamiento de determinados individuos, con base en documentos que se hayan publicado en su website.

Cuando Assange entra en este juego, y hace una declaración como ésta pierde credibilidad y moral. Uno puede ahora comenzar a pensar que su declaracion de que ama la transparencia no es del todo cierta, y especular sobre cuáles pueden ser los verdaderos motivos que lo mueven a hacer lo que hace. Su conducta puede ser consistente con la de un rebelde que tiene problemas con la autoridad (que uno puede presumir que los tenía cuando era un hacker adolescente), con la de un anticapitalista, o también con la de un anarquista que pudiera llegar a usar el terrorismo digital para lograr sus objetivos. En lo personal, Assange proyecta la imagen de una persona altamente egocéntrica y con un ansia ilimitada de un nuevo poder, una forma totalmente nueva de controlar a unos pocos, muchos, e incluso a la humanidad. Con el mérito de que, al mismo tiempo, Assange crea la ilusión de que les otorga un nuevo poder a millones de ciudadanos. Y éstos, sin salir aún de una mezcla de asombro y perplejidad, creen que esto es una revelación. Miran este poder como una epifanía. Ajá, mira que teníamos este poder de vigilar alos vigilantes, espiar a los espías, y no los sabíamos.

En Vigilar y castigar, Michel Foucault hace una arqueología e historia de los intentos del hombre de constreñir las desviaciones. En la obra Foucault argumenta cómo la institución de la prisión, en ese diseño benthamiano tan evolucionado como es el Panopticon, tenía la capacidad de producir la ilusión de vigilancia permanente en los prisioneros, al tiempo que éstos no podían ver al vigilante.

La versión orwelliana de este mecanismo es el Gran Hermano, la vigilancia permanente que logra el sistema totalitario de todas las horas de la vida de todos los habitantes del sistema. Assange revela a las multitudes de vigilados, a todos aquellos que sueñan con las pesadillas de la gran conpiración, que ellos pueden emular ese rol aborrecido que es el espiar. Que gracias a los hackers y a internet, ellos, los ciudadanos, podrán vigilar (y crear en ellos la ilusión y el temor de que lo hacen permanentemente) a los espías. Y de estemodo, la resultante no es un mudno más transparente sino un mundo más equilibrado. Con las dos partes jugando cada uno su versión del mismo juego.

Peropara que esto ocurra y sea cierto, Assange no debería juzgar porque si lo hace se pone a favor de una parte y contra la otra. La ilusión de equilibrio se perderá pronto. Por esa razón Assange no puede atribuirse (que es lo que está haciendo ahora), el rol de juez universal, dictaminando quiénes son los culpables y qué tipo de sanciones se merecen, o incluso definir qué pueden o no hacer; qué cosas les estarían permitidas hacer (moralmente hablando) ante la publicación de determinadas clases de información. Este tipo de conductas corroboran mi temor de que en la búsqueda de la transparencia radical, Assange se convierta en un cazador de brujas posmoderno que usa instrumentos de tortura digitales para llevar al fuego (o al patíbulo) a quienes no están de acuerdo con él.

Un comentario en “Assange, Ansias de juez universal

  1. Pues claro que Assange no es neutral, ¿por qué tendría que serlo? Usted como bloguero tampoco lo es y este hecho no le da o quita credibilidad.
    Que tendría que hacer el señor Assange, actuar “diplomáticamente”?,
    (nótese el tono irónico).
    Los documentos son autenticos y hablan por si solos. Muestran hechos graves, delictivos y también hipocresía y extorsión disfrazados de buenas maneras.
    En estos momentos se esta librando una lucha muy obvia entre gente muy poderosa y Wikileaks con el señor Assange a la cabeza. Por favor, quitarle credibilidad porque diga su opinión no me parece de recibo.
    Unos al parecer son “respetables” y el otro “no tiene credibilidad”, permitame que lo dude, de momento nadie ha negado la autenticidad de los documentos . Si nos ponemos a juzgar quien es más creíble, a usted qué le parece, ¿lo es la diplomacia estadounidense o el señor Assange?

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