El invitado sorpresa, la historia de una epifanía

“Fue el dia de la muerte de Michel Leiris”, con esta frase comienza esta pequeña novela de ficción autobiográfica dedicado a la fotógrafa Sophie Calle, de quien el autor fue su amante. Es de alguna manera una historia de amor. O más bien la historia de cómo el narrador le halla sentido al rompimiento abrupto de una relación afectiva (la mujer que él amaba y que lo amaba a él lo había abandonado un día sin mediar palabra) y esto lo había sumido en una profunda apatía, que el narrador describe poéticamente del modo siguiente: “frio y olvido, no deseaba otra cosa en aquella época, pero eso no me inquietaba, sabía que un día llegaría el momento de reingresar en la existencia, y no tenía prisa” (p. 9). Esta suerte de epifanía le llega al narrador de un modo absolutamente fortuito. Porque el poeta (así como todo aquel que vive inmerso en la literatura) no es nunca aquel que busca el significado, sino más bien aquel a quien el sentido se le revela siempre de los modos más inesperados, en las lenguas más extrañas. Decíamos entonces que en esa astenia existencial en que vive el narrador recibe un día una llamada de su antigua amante quien lo invita al cumpleaños de una célebre fotógrafa, Sophie Calle, quien tiene el ritual (lo tuvo hasta cumplir 50 años), de incluir en su lista de invitados a un desconocido (un invitado sorpresa) quien debía ser invitado por uno de sus amigos o amigas. En esta ocasion le había tocado esa tarea (llevar al invitado sorpresa) a su antigua amante. El narrador se queda atónito cuando recibe esa llamada y se da cuenta de que ella no hace ninguna alusión a su abrupto rompimiento ni a la relación que tenían sino solamente a esa invitación. Luego de pensarlo detenidamente, el narrador decide acudir a la fiesta de cumpleaños de Sophie, a quien le lleva de regalo una botella de Chateau du Tertre, Appellation Margaux Controlée de1964, que le cuesta lo mismo que un mes de alquiler. Cuando se va de esa fiesta, apenas cruza el umbral, y con una manifiesta decepción, piensa que ese evento no ha tenido ni tendrá ninguna implicación en su vida. Ninguna de las expectativas que había abrigado respecto a lo que diría o haría su ex amante se cumplen. Sin embargo, de repente, ya en su casa, se da cuenta de que las únicas palabras significativas que ella le dijo—que las rosas eran las únicas flores que toleraba ver cortadas—que en ese momento hacían referencia a su propio comentario sobre la belleza de un ramo de rosas rojas y blancas que a él le pareció “magnífico e incluso de una belleza inesperada”, eran idénticas a las que dice Clarissa Dalloway en la novela de Virginia Woolf, Mrs Dalloway. Es entonces cuando el narrador se da cuenta de una serie de relaciones entre lo que le había pasado em su relación y lo que se narra en esa novela. Y comprende que esa novela era un código (quizás el mejor código, si no el único) con el que podía leer todo lo que le había ocurrido en esa relación, ya pasada. Y esta revelación, que no es otra cosa que una epifanía, le abre una puerta al narrador, a una nueva etapa en su vida, y propicia la apertura, muchos años más tarde, de una segunda puerta, cuando se reencuentra con Sophie Calle.

“La actividad literaria, en lo que tiene de específico en tanto que disciplina del espíritu, no puede tener otra justificación que iluminar ciertas cosas para sí, al tiempo que las hace comunicables a los demás, y uno de los fines más altos (…) es restitur por medio de las palabras ciertos estados intensos, concretamente experimentados y hechos significantes, expresarlos en palabras” (p. 111). Esta cita de Michel Leiris, el escritor y etnógrafo francés cuya muerte marca el comienzo de esta novela, y que aparece en la novela de Bouillier es a la vez, el código con el que se debe descifrar esta novela en la que el autor narra de qué modo los eventos y hechos más inesperados se articulan unos con otros, se hilan unos a otros, como si formasen parte de un tejido único y universal, y le otorgan sentido a etapas de la vida de cada ser humano. Como si el autor nos dijera que el sentido está ahí, en la sonda espacial Ulises que había realizado tres exitosos acercamientos al Sol en un período de catorce años (cuyas operaciones terminaron el 30 de junio de 2009) y que pesaba 57 kilos, igual que Sophie cuando se reencuentra con el narrador; en una frase de una página de una novela de Virginia Woolf; o en la botella de Margaux 1964 que estuvo envuelta en su papel de regalo original durante 14 años antes de que Sophie se enterara de su existencia.

Esta breve novela muestra un novelista que ha aprendido a leer la que luce a veces ocmo una desencantada y rígida realidad como un tejido ubicuo que hila las más heterogéneas e insólitas piezas en un manto único que los escritores aprenden a reconocer (o nombrar) como literatura.

Gregoire Bouillier
El Invitado Sorpresa (2008)
Barcelona: Random House Mondadori
136 pp.

Notas

Sophie Calle, Sleeper

1. Sophie Calle
Es difícil escribir un post sobre un amante de esta fotógrafa nacida en Francia en 1953 y no informar a los lectores algo más sobre las razones de su celebridad y originalidad. Calle es una artista conceptual que recurre a experiencias extrañas que rayan en lo extremadamente peculiar para producir sus imágenes. Tal es el caso de su proyecto Les dormeurs (Los que duermen), que realizó invitando a 28 personas, amigos, conocidos y desconocidos, a compartir su lecho por una noche (fueron en total 8 días) con la condición de que se dejaran fotografía. O ese otro proyecto, Suite Venitienne, para el que se hizo pasar por camarera de un hotel en Venecia. Y tomó las fotos de los cuartos tal como los dejaban sus huéspedes y luego hacía inferencias sobre cuáles podían ser sus historias. O el proyecto Les Aveugles (Los ciegos), donde Calle entrevista a una serie de invidentes a quienes pide que definan la belleza y luego ella produce fotografías de las ideas de sus entrevistados de lo que es la belleza. En fin, Calle es un personaje que se empeña en confundir la realidad con la ficcción. Para algunos ella misma es un portal que comunica esos dos mundos, el de la realidad y el de la literatura. Por eso, quizás produce enamoramientos que se asemejan a enfermedades literarias.

2 comentarios en “El invitado sorpresa, la historia de una epifanía

  1. Hola, me gustó muchísimo el artículo El invitado sorpresa, la historia de una epifanía, tanto que iré a comprar la novela. Saludos y gracias

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