Louise Bourgeois, un adios a la escultora de las arañas

Maman, fotografiada en el documental, The spider, the mistress and the tangerine

Aun recuerdo cuando vi por primera vez sus esculturas. Fue en la Serpentine Gallery, en Kensington Gardens, Londres. Es posible que ese día hubiésemos ido a ver la escultura de Peter Pan y aprovecháramos para pasear por ese parque. Total que nos encontramos de repente con la galería (tantas galerías que hay en esta ciudad, aunque reconozco que no es cualquiera) y cuando entramos vimos que estaban exhibiendo esta serie de arañas de metal en gran formato de Louise Bourgeois. La más grande, Maman (por madre en francés) era impresionante con sus más de nueve metros de altura. Sus largas patas nervadas y magras que a veces me parecían los delgados pero musculosos brazos de un anciano boxeador y otras veces lianas que colgaran de esos viejos árboles decorados con bromelias, orquídeas y otras epífitas que crecen altísimos en las tupidas selvas tropicales (extraña asociación para un recinto que estaba tan lejos de cualquier selva). Lianas que, como hilos sueltos de un tejido que está en permanente proceso de hacerse, unían a los árboles unos con otros; a las arañas unas con otras. Como si las patas gigantes de las arañas de esta escultora fueran imagen especular o metáfora de la tela que las arañas reales tejen con tanta laboriosidad. Telas que dibujan patrones con complejas simetrías cuyo orden, uno diría, no está dictado solamente por lineamientos funcionales sino también por alguna estética. Impresionaban también esa suerte de cesta con huevos de mármol que colgaba de la araña madre. Maman se convirtió de repente, en esa sala, en madre y artífice de un tejido que parecía querer enredarnos a todos los espectadores en una sutil pero delgada tela de fantasía para que no la olvidáramos jamás. Porque no hay memoria sin tejido y porque solo recordamos duraderamente aquello que nos enreda y retiene con la fuerza y la simetría compleja de una tela de araña. Años después supe que sus padres trabajaban como reparadores y restauradores de tapices y que Louise, desde los 12 años, comenzo a ayudarlos en ese oficio. Queriendo hacerles un tardío y duradero homenaje a sus padres, esculpió estas inmensas arañas con la que nos atrapó con la fuerza leve de sus telas invisibles. Después de aquella exhibición mi hija no me ha dejado matar nunca más a una araña.

Nacida en París en 1911, Louise Bourgeois, fue una célebre escultora que solo tardíamente alcanzó fama mundial. A menudo describió su arte diciendo que sus temas eran el dolor y el miedo; miedo de que la atrapara el pasado, de la incertidumbre del futuro, de la pérdida en el presente. Pero fue también reconocida por su crudeza e irreverencia para explorar el sexo, la muerte y las relaciones interpersonales con su arte. Murió de un ataque al corazón, el 31 de mayo de 2010, en en el Beth Israel Medical Center de Nueva York, a los 98 años. La recordaremos. (LD)

Nota del 19 de julio de 2010

Nephila y su red dorada (detalle), La Trinidad, Caracas, julio de 2010

El otro día descubrí que una araña del género Nephila, y que por lo que he revisado en internet se parece mucho a la especie inaurata, había tejido una inmensa red dorada a unos cinco metros de la ventana que da al cuarto de mi hija. Me sorprendió lo fuerte que es esta tela de araña, que debe tener alrededor de un 90 cms de diámetro. Llamada popularmente araña de la banana, pero más a menudo llamada la tejedora del círculo dorado, su tela dorada, sedosa y brillante es apreciada por los científicos que están actualmente investigando cómo sintetizarla en el laboratorio. Se sabe que esta bellísima seda es tan fuerte como el kevlar o el acero, y que puede ser estirada hasta un 40 por ciento de su longitud original sin romperse. La revista Wired hace un tiempo reseñó que se había logrado fabricar un tejido de este seda dorada a partir de la tela de un millón de arañas. He hecho unas fotos de esta araña algunas de las cuales muestran detalles de la tela que ha tejido. Aparte de que no es agresiva su veneno, aunque semejante en estructura química al de la viuda negra, es apenas urticante para humanos y muy lejos de ser mortal. Sin duda la de la foto es una hembra, puesto que suele ser poco más de cinco veces más grande que el macho. Es posible que el macho sea la pequeña araña que se puede ver cerca de la hembra en una de las fotos.

Nephila sobre su red dorada, la Trinidad, Caracas, julio de 2010

Quizás no fue mero capricho el que la gigantesca araña Maman haya sido una hembra. Necesitaba esa fuerza para cargar los huevos. Pero también para resistir las amenazas de un entorno infestado de predadores. Y si hubiese sido un especimen del género Nephila, pues esa fuerza la habría utilizado para tejer su formidable red circular. Afortunadamente, no hay en la naturaleza una araña de ese tamaño.

Nephila al atardecer, La Trinidad, Caracas, julio de 2010

Muy probablemente, no hubiése aprendido a convivir con Homo sapiens del modo pacífico que quisiéramos. Por un lado, quizás se hubiese comportado como predador del humano. Por el otro, arañas Nephila del tamaño de las de la escultura de Louise podrían haber tejido telas valiosísimas que seguro serían más codiciadas que el tinte de la cochinilla, o la piel de la chinchilla. Imagino emperadores que basarían el poder ilimitado de su majestad en el dorado resplandor de esta seda aúrea. Imagino su extinción temprana por culpa de esta codicia. La naturaleza sabe lo que hace.

Nephila en su red brillando dorada al sol, La Trinidad, Caracas, Julio de 2010

¡

2 comentarios en “Louise Bourgeois, un adios a la escultora de las arañas

  1. Hola Lorenzo, llegué aqui por carambola. Está muy chévere, seguiré visitándote…
    mira lo que leí sobre Bourgueoise hace unos minutos: “The Spider is an ode to my mother,” said Bourgeois in 2008, when she was 95 years old. Another time: “She was deliberate, clever, patient, soothing, and as neat and useful as a spider. She loved to restore things. That idea of restoration and reparation is deep within me.”

  2. Que hermoso! Las palabras que usa para referirse a su madre. Hermoso también eso de andar por la vida con la idea de reparar, restaurar lo que el tiempo deteriora, degrada, carcome. Qué buena lección para nosotros venezolanos. Era de verdad impresionante aquella araña que vi hace más de 10 años. Gracias por tu comentario.

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