Derrame en el golfo (5), efectos perversos del ensayo y error

Vista cenital y satelital del derrame petrolero en el Golfo de México (photo: NASA)

En una nota de la AP redactada por Matthew Brown y Jason Dearen (New Orleans, 28 de mayo de 2010), leo que se ha detectado una fuga de petróleo aunos 35 kilómetros del sitio en el que se hundió la plataforma Transocean Depwater Horizon, enunlugar cercano a cañón submarino en el que se teme este petróleo podría envenenar la cadena de los ecosistemas marinos en las aguas de la costa de Florida. Este descubrimiento, realizado por científicos del College de Ciencias marinas Weatherbird II, de la Universidad del Sur de Florida, es el segundo escape submarino reportado desde la explosión que tuvo lugar el pasado 20 de abril. Actualment, este escape de petróleo del lecho submarino tiene un ancho mayor de 9,6 kilometros. La nube de petróleo formada por este escape, se acerca a un reservorio de pequeñas plantas y animales que constituyen uno de los primeros eslabones de la cadena alimentaria en estos ecosistemas marinos. Lo dramático es que, según Larry Mckinney, director ejecutivo de Harte Research Institute para Estudios en el Golfo de México, en la Universidad de Texas A&M, el cañón DeSoto envía un agua rica en nutrientes desde las profundidades marinas hacia las aguas superficiales. Hay dos escenarios posibles según McKinney. En el mejor, el petróleo que mana del lecho marino een el Cañón pudiera ser degradado por la luz solar. Pero si lo que se conoce como la pluma de petróleo, se mantiene relativamente intacta, y en lo que pudiera ser un worst cae scenario, se pudiera crear una sopa tóxica en las aguas marinas de los Cayos de La Florida que tendrían un impacto aún no estimado en la vida marina en estas zona. En fin, la nota es escalofriante de sólo imaginar sus consecuencias. Abajo mis comentarios.

En políticas públicas se habla de efectos perversos cuando la intervención de un actor en un sistema fuera del equilibrio para lograr determinados efectos, tiene resultados opuestos o, simplemente, distintos de los esperados (1). Si bien los efectos pudieran ser distintos (no buscados) pero positivos, en el sentido de atenuar un problema, pudieran también crear otro problema. En este último caso se puede decir, no sólo que el remedio usado ha sido ineficaz sino que quien administra la solución no conoce la totalidad de la compleja red causal que subyace al problema. Es decir, que algunas relaciones causales en el complejo sistema se le escapan o no puede predecir cuales son las relaciones entre lo que hace y lo que obtiene como resultado. Esta idea de perversidad, que ha formado parte del repertorio de argumentos de la reacción para alegar en contra de la intervención del Estado en la economía (ver el libro de Albert O. Hirschmann, Retóricas de la Intransigencia (1991)editado por FCE, México, en particular el primer capítulo donde habla de la perversidad), puede sin embargo extenderse a los intentos de intervvención en un sistema complejo como es el caso del sistema formado por: el ecosistema marino en el Golfo de México, más el sistema formado por el yacimiento petrólero submarino en esa misma área. Lo que argumento aquí es que ha habido una falta de comprensión de la compleja red de relaciones causales entre las partes de ese sistema. Una consecuencia de ello son efectos negativos como el que se describe aquí. ¿Cómo no anticipar (BP) que al perforar el lecho marino para intectar a una profundidad de un kilómetro un agente químico que debía tener un efecto positivo en resolver el problema, se podía crear un nuevo problema? ¿Cómo es que los técnicos que han dirigido los planes para resolver el problema, no calcularon la presión a la que está el petróleo en el yacimiento submarino? ¿Cómo es que BP está usando soluciones cuya eficacia no ha sido probada con antelación en condiciones semejantes a los de sus pozos, como ocurre en el caso del top kill, método qque nunca antes había sido probado a esta profundidad? Esto de aprovechar el desastre para correr pruebas en tiempo real que permitan poner a punto los distintos métodos de solución de este tipo de desastres es lo censurable. Lo es también que BP no haya invertido recursos en desarrollar un modelo preciso del sistema antes descrito (yacimiento-ecosistema) que permitiera visualizar claramente los costos, riesgos y beneficios de cada opción.

Leía más temprano el día de hoy una noticias que decía que el presidente Barack Obama había decidido asumir la responsabilidad por lo ocurrido en el Golfo y ha prometido que coordinará las operaciones dirigidas a resolver este, cada minuto más gigantesco, desastre ambiental. Celebro esto y espero que ahora el Gobienro de Estados Unidos pase a una fase en la que veamos un proceso de resolución de este desastre armados de: un modelo más integral de la situación desastrosa y una tecnología más avcanzada y eficaz. Son estos los momentos en los que tenemos o queremos creer en las posibilidades que crean para nosotros la ciencia y la tecnología.

(1): Me quiero detener en el concepto de perversidad que Hirshmann desacredita al incluirla como menú fijo en los alegatos sobre por qué el Estado no debe intervenir en la economía para corregir fallas de mercado, dejando más bien, que sea éste, el mercado, que corrija precios o cantidades inadecuadas o fuera del equilibrio. En este caso no se habla de intervención del Estado. Los problemas de regulación asociados a este desastre merecen un tratamiento especial y separado. Es por tanto encomiable que el presidente Obama haya extendido el moratorio que prohibe la perforación submarina en el Golfo de México. En este caso se usa el concepto de perversidad para decir que cuando no se comprende a fondo un sistema, porque se ignoran vínculos entre variables criticas, se corre el riesgo de que la intervención tenga consecuencias que empeore la situación. Es como un enfermo en esta crítico en la que muchos parámetros bioqimicos están fuera de control. En muchos casos la estrategia conservadora de menor intervención puede ser la mejor estrategia. La que asegura le mejor calidad de vida al paciente. Sorprende que BP haya decidido por ejemplo utilizar un agente tóxico para dispersar el derrame. Pero aún peor ha sido esto que vemos en esta última nota. Que la intervención de BP haya creado una segunda pluma de petróleo, con las tememos serían funestas consecuencias para la vida marina en el Golfo de México.

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