Derrame en el golfo (4), Top kill o del ensayo y error en la defensa del ambiente

Petróleo en aguas de los pantanos Roseau Grasses, aguas de la costa sureste de Louisiana.

Mientras escribo esta breve entrada, BP muestra en tiempo real, gracias a una cámara de video instalada en la vecindad del pozo que mana petróleo en el lecho marino, en el Golfo de México, de qué modo lleva a cabo el procedimiento descrito como Top Kill, término que alguno confundiría con el título de un thriller. Éste se refiere al bombeo y vertido de miles de kilogramos de fluidos pesados mediante un sistema de ductos que s ehan adaptado a la boca del pozo en el lecho marino. Se trata del más reciente intento de detener lo que hasta la fecha ha sido el inexorable bombeo de petróleo. BP ha declarado que este método de bombeo nunca antes había sido intentado debajo del agua, y menos aún a esa profundidad. Es esto lo que hace incierto el resultado y aún habrá que esperar unos días antes de saber si el método fue eficaz. Sin embargo, los ingenieros que dirigen esta operación aseguran que las probabilidades de éxito sonmayores que los riesgos de que el método falle.

A propósito de este método y su incierta eficacia, es pertinente la reflexión sobre cómo se toman decisiones sobre proyectos que, como el de esta plataforma petrolera, pueden tener un impacto ambiental tan grande y no del todo reversible. Me pregunto cómo es posible que ninguno de los agentes involucrados (British Petroleum, Halliburton, Deep Water Horizon) haya tenido un plan de contingencia (o que existiera uno, formulado coordinadamente por las tres empresas) que previera todos los posibles accidentes ambientales y, para cada clase de accidente, ofreciera un menú de opciones para superarlo, combatir sus efectos o anularlos. Si como hemos visto y leído en días pasados, el factor más importante en complicar la solución de este accidente ha sido la profundidad, cómo es posible que se les haya dado a todas esas plataformas permisos para operar?

Esperamos que el moratorio declarado por el presidente Barack Obama a la actividad de explotación petrolera offshore, que en este momento ha paralizado las operaciones de otras plataformas hasta que se tenga una idea más clara de este problemaa y de cómo resolverlo, sea la oportunidad para revisar a fondo las regulaciones ambientales y vigilar que las evaluaciones de impacto ambiental de los proyectos petróleros estén acompañadas de planes de ingenieros que especifiquen protocolos detallados de solución de las clases posibles de accidentes ambientales.

De algún modo, todo esto se logra si la tecnología no persigue a (no evoluciona a la zaga de) los accidentes ambientales sino lo contrario. Queremos que los proyectos ambientales complicados, capaces de engendrar problemas ambientales complicados (que superan el nivel tecnológico actual), se inicien sólo despues de que se haya desarrollado y comprobado la eficiacia de nueva tecnología capaz de resolver todos los problemas ambientales posibles asociados a cierto tipo novedoso de exploración petrolera o de otro tipo. De este modo se puede evitar que la calidad ambiental sea materia de experimentos, de pruebas, de intentos de ensayo y error. Eso es irresponsabilidad.

La lógica económica no puede seguir siendo una razón para pasar por alto la responsabilidad de velar por la calidad del ambiente. Es obvio que ni BP ni los otros agentes económicos involucrados con este accidente toman decisiones de acometer un proyecto que tengan riesgos operativos, económicos o financieros tan grandes como los riesgos ambientales que tienen (que quizás ignoraban antes de este accidente). No creemos que una empresa como BP decida acometer un proyecto cuando no tiene mecanismos de cobertura de sus riesgos financieros. Y sin embargo, en este caso, la evidencia hace presumir que BP acometió este proyecto sin tener cobertura total de los riesgos ambientales.

Una empresa responsable con el ambiente, deberá cubrir con el esfuerzo sus riesgos económicos o financieros que sus riesgos ambientales. No puede haber asimetría entre el riesgo que la empresa está dispuesta a aceptar en materia económica u operativa y el riesgo que está dispuesta a aceptar en materia ambiental. Está claroq ue en la actualidad rigen dos lógicas en estas empresas, una lógica económica y del negocio y una lógica del am,biente, En el futuro, deberá haber una sola lógica, porque todos vivimos en un mismo mundo que cada día está más interrelacionado, lo que lo hace más pequeño.

En conclusión, del mismo modo que BP no emprende negocios con una lógica de ensayo y error, sino con base en modelos de planificación estratégica, en el futuro los reguladores no deberán permitir que asume la responsabilidad ambiental con esta lógica que desecha para los negocios. Pero tampoco la empresa debe continuar con la misma lógica. Tanto BP como otros empresas en el sector deben migrar hacia la adopción de una lógica empresarial que ponga la calidad sostenible del ambiente como prioridad.

Dicho todo lo anterior, soy de los primeros que desea y espera que BP tenga éxito esta vez y que este método el Top Kill sea razonablemente eficaz y nos permita cortar el flujo de petróleo al océano e impedir que las aguas del Golfo se sigan contaminando de petróleo.

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