Robin Hood (2010), Contada a la manera de Scott

La última película de Ridley Scott, producida por él mismo, Russell Crowe y Brian Gazer, el productor de American Gangster entre otras películas, no me decepcionó; todo lo contrario me pareció muy entretenida, y sentí que me ofrecía una visión nueva, fresca y edificante de un personaje con el que muchos nos identificamos cuando éramos niños. Sobretodo me llamó siempre la atención en este personaje de leyenda su sentido particular de la justicia, el cual está por encima de la lealtad al soberano.

Por otra parte, es muy distinta en intención y estilo de una película como Blade Runner (1982), sin duda la mejor que ha hecho Scott; pero tampoco con un intenso drama norteamericano como Thelma y Louise (1991), o con la ruda película de guerra Black Hawk Down (2001). Tiene algo de esa intención de ser una película fresca y ligera, aquella A Good Year (2006) en la que se repite la dupla Scott-Crowe. Robin Hood es una variante inteligente de Gladiator(2000). Conserva la misma estructura dramática caracterizada por un guerrero (Robin Longstride en la primera, Maximus Decimus Meridius en la segunda) cuyo valor y destreza con las armas despiertan el amor y admiración del pueblo (en Robin Hood) o del Rey (en Gladiator), lo que produce la envidia de un noble de nacimiento cuyo protagonismo se ve desplazado por este guerrero ennoblecido, lo que eventualmente lo convierte en el principal y más feroz enemigo del héroe. Sin embargo, en esta última película enriquecen el drama las referencias al poema homérico La Odisea. Veamos.

Después de luchar diez años junto a Ricardo Corazón de León, Rey de Inglaterra y su ejército, el valiente arquero y diestro guerrero Robin Longstride (Russell Crowe, no cambia el personaje de guerrero valiente, fuerte y de mirada inteligente que mostró en Gladiator) regresa a su patria. El viaje de retorno al hogar no está libre de desventuras. Una de ellas es la muerte del rey Ricardo durante el asedio a un fuerte francés. La segunda es una emboscada urdida por el villano y traidor Lord Godfrey, quien tiene intereses en que los franceses invadan Bretaña y derroquen al rey. En la emboscada es herido de muerte Sir Robert Loxley, cuyo padre es señor de Notingham. Quiere la fortuna que Robin y sus amigos se topen con éste en el bosque, minutos luego de la emboscada. Éste, al verlo, le pide que por favor le devuelva a su padre, Lord Walter Loxley, la espada que él se llevó sin su permiso. Tan rponto como Robin accede a esta petición, Lord Loxley muere. Luego de algunas peripecias, Robin llega a Notingham y conoce a Lady Marion (Cate Blachett, actriz que le imprime una particular intensidad y dulzura contenidas a su papel que me agradaron), viuda ahora de Robert Loxley. Lady Marion anuncia inmediatamente a su suegro, Lord Walter Loxley (el sueco Max von Sydow, que a sus 81 años ofrece una enérgica actuación) la llegada de este soldado. Luego de lamentar profundamente la muerte de su hijo, Lord Loxley recibe como si fuera un hijo a Robin Longstride y anuncia públicamente a los habitantes del señorío que su hijo ha regresado. De modo que apenas llegado, Robin se convierte en yerno del señor de Nottingham y flamante nuevo esposo de Lady Marion. Como vemos, son muchas las coincidencias de la puesta en escena de este personaje legendario con la Odisea, lo que le confiere fuerza dramática a la película. El resto de la película y los personajes pertenecen a la cultura popular, y no sólo la sajona, porque Robin Hood (o su concepto) es patrimonio de la humanidad. El pequeño Juan, el fraile Tuk, el rey Juan (Sin Tierra), el Sheriff de Nottingham, aparecen todos en la película.

Es obvio que un guerrero de destreza y valor supremos, y misteriosa nobleza (relacionada con sus orígenes), que por un ideal de justicia se enfrenta a su señor el Rey o quien lo representa, el villano Sheriff de Nottingham, robando a los ricos para distribuir el botín entre los más necesitados es una historia con la que no podemos dejar de simpatizar. Si le sumamos a esto la impresionante recreación que hace la película de la ciudad de Londres, de las comarcas vecinas, y de las playas enfrente de la costa normanda, en los albores del siglo XIII, creo no equivocarme al decir que esta película tiene los ingredientes para entretener a muchos y prestarle unas voces y rostros memorables a esta leyenda. No me molestó el fuerte acento irlandés que fue criticado en Russell Crowe, tampoco me molestó el retrato que hace la película de los franceses, aun cuando hay una imprecisión histórica que actúa contra ellos. Felipe no intentó invadir Inglaterra. Por el contrario, fue Ricardo Corazón de León quien violó los términos de la Paz de Louviers, que había suscrito con Felipe II, y construyó el Castillo de Gaillard en la Normadía no obstante la abundancia de malos augurios. Queda agregar que la Magna Carta, que la firmó Juan Sin Tierra, durante el reinado del rey Louis en 1215, limitaba por ley los derechos del Rey.

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