Alucinógenos: Revisitados por la medicina, oportunidades y riesgos

Psilocibina y otros alucinógenos para “vivir mejor”


Maqueta en 3-D de la molécula de psilocibina

El terror a la muerte invade a veces obsesivamente la cabeza de la gente mayor creando ansiedad y desasosiego. Este temor se hace más agudo en los enfermos terminales, quienes pueden sufrir depresiones de las que no los curan ni los fármacos para potentes. Para hacer más llevadera estas situación, un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Johns Hopkins University dirigido por Roland Griffiths, profesor en biología comportamental en esa universidad, consiguió permiso para administrar psilocibina, un alucinogéno enteogénico (se denominan de este modo a sustancias que producen experiencias espirituales y suelen ser utilizadas en contextos religiosos o místicos) de la familia de las triptaminas que se extrae de hongos del género Psilocybe, a un grupo de voluntarios entre los cuales se encontraban enfermos terminales y otros perfiles de depresivos cuyos casos agudos no respondían a tratamientos convencionales.

En la edición de 11 de abril de 2010 del New York Times se informa que los resultados preliminares de estos estudios iniciados en 2006, en los que se trabajaron con rigurosos controles experimentales, sugieren que este alucinógeno puede tene run efecto positivo en aliviar la depresión. Sin embargo, lo más impresionante del estudio fue que 61 por ciento de los sujetos a los que les fue administrada esta droga declaró que habían tenido una experiencia mística completa, la cual describieron como una sensación de empatía con los otros en la que se disolvían las fronteras del yo y se percibía el universo como un único todo interconectado. Lo insólito de estos resultados es que los estudios de neuroimaging (producidos mediante scans cerebrales) conducidos durante los experimentos revelaban perfiles de actividad cerebral en los voluntarios semejantes a los de personas que hubieran realizado durante años prácticas de meditación.

Si uno de los propósitos de la ciencia y la tecnología, es incrementar las posibilidades de que el ser huamno sea feliz mientras vive en este mundo, me tranquiliza pensar que este tipo de resultados ayudarán a mucha gente a vivir y a morir con más calidad. El artículo de NYT dice que los investigadores diseñaron para estos experimentos protocolos más seguros que fueron realizados sobre los antiguos protocolos de los experimentos del legendario Timothy Leary en Harvard durante los 60´s. Por otra parte, estanueva generación de experimentos declara mantener una dosis de escepticismo ante los alucinogenos para evitar caer en una cruzada a favor de estas drogas.

En todo caso, el otro aspecto que tocan estos resultados es el cambio, que además tuvo efectos duraderos en tanto que los sujetos declararon, luego de un año de los experimentos, que esas experiencias las contaban entre las cinco más importantes de sus vidas. Es además posible que conocer y diseminar estos resultados puede ayudar a prevenir suicidios en la medida en que gente que había decidido suicidarse por culpa de algún estado depresivo agudo, pueda en un futuro próximo someterse a tratamiento con psilocibina y otras drogas alucinogenas y enteogénicas. Enn el artículo del NYT se afirma que la famliaridad de Occidente con el yoga y otras técnicas de entrenamiento corporal para lograr estados de conciencia calificados como místicos, pueden haber eyudado a que estos experimentos se realizaran.

Levanta inquietudes el hecho de que una droga abra o cierre compuertas en el interior de nuestro cerebro que nos hagan sentir más cerca de Dios y del resto de los seres de este mundo. ¿Es todo esto sólo una sensación artificial disparada y luego producida por esa máquina compleja que es el cerebro humano? ¿o la psilocibina y otros enteógenos nos ayudan a quitarnos una pieza que sobra en nuestra máquina neuro-cerebral, una pieza que el desarrollo evolutivo nos confirió para ayudarnos a pensar racionalmente, a reconocernos como individuos distintos de la masa (como diría Canetti), pero que no es útil y que, por el contrario entorpece o impide las experiencias místicas y la sensación de conexión empática con el todo? ¿Son la psilocibina y otros enteógenos un atajo a quienes no han tenido el tiempo o la voluntad de dedicarse a disciplinas rigurosas para lograr una conciencia mística o la iluminación?

Finalmente, sin duda es riesgoso derivar de este tipo de resultados de exprimentos que se realizan en condiciones de protocolos muy rigurosos, que una droga alucinogénica ayuda a un mejor vivir o al buen morir, o incluso a lograr una comunicación más rápida con Dios y una comunión no mediada por palabras con el Otro. Esto a causa de que los más propensos a la adicción podrían pensar que si esa droga es válida y su uso legítimo entonces otras drogas que distorsionan la realidad, y crean adicciones lo son también. Esto sin duda podría tener consecuencias nefastas en los perfiles adictivos y más violentos. No queremos que un incremento en calidad de vida acarree un empeoramiento en la violencia, que ha llegado ya a extremos intolerables. La sociedad como un todo no está aún preparada para estos tratamientos. Pero puede que ya lo esté para que bajo condiciones semejantes sean administrados por médicos de prestigio.

Nota: para leer el artículo sobre este tema en NYT marque aquí.

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