Alice in Wonderland (2010), Ternura en un mundo gótico

“Alice laughed. `There’s no use trying,’ she said `one ca’n’t believe impossible things.’
`I daresay you haven’t had much practice,’ said the Queen. `When I was your age, I always did it for half-an-hour a day. Why, sometimes I’ve believed as many as six impossible things before breakfast. There goes the shawl again!'”
Through the looking glass, Chapter V

No es fácil introducir grandes variaciones en la adaptación de las dos historias fantásticas de un autor como Lewis Carroll, sacerdote anglicano, lógico, matemático y escritor nacido en Cheshire, Inglaterra, en 1832, cuya imaginación desbordada enriquecía sus historias fantásticas con abundantes complicaciones lógicas y juegos de lenguaje (por esto último se lo ha comparado con el filósofo austríaco Ludwig Wittgenstein). Sin embargo, la película me gustó porque constituye una muestra más de la imaginación visual de Tim Burton, que mezcla la oscuridad con la inocencia y que al hacerlo parece hacer un reflexión sobre las posibilidades de que el horror despierte o albergue ternura. Lo que es muy distinto a convertir a un ser tierno en uno endemoniado, como ha sido el clásico proyecto del género del horror.

Y es que pienso que hay visiones artísticas o plásticas que influyen persistentemente nuestra manera de mirar el mundo. Este es el caso, salvando las distancias, de las visiones del Paraíso y del Infierno que recuerdo de El Jardín de las Delicias de El Bosco, las representaciones de escenas bíblicas que hace Gustave Moreau de las que Salomé y la cabeza del Bautista es un ejemplo; las imágenes de inspiración religiosa impregnadas de simetría esteticista que caracterizaban los cuadros de William Blake; o cualquiera de los grabados de la serie Los Caprichos, sobretodo los más fantasiosos, realizados por Francisco Goya.

Coloco junto a mis recuerdos de estas visiones artísticas de mundos y seres fantásticos las películas de Tim Burton. En este siglo del cine en el que las imágenes cinematográficas son distribuidas a millones de espectadores en cuestión de semanas, Burton se destaca junto a James Cameron con Avatar, George Lucas con la saga de Star Wars o Peter Jackson con la versión cinematográfica deThe Lord of the Rings, por haberles hecho llegar a cientos de millones de espectadores las imágenes de un mundo fantástico. El de Burton se ha caracterizado por sus colores oscuros, y sus objetos angulosos y retorcidos como las ramas de los árboles resecos que pueblan sus películas.

El libreto de Alice in Wonderland de Tim Burton estuvo inspirado en Alice´s Adventures in Wonderland (1865) y la secuela, Through the looking glass and what Alice found there (1871), dos libros que llevaron a la fama a Lewis Carroll. El personaje central de estas historias estuvo inspirado en Alice Liddell, hija de Henry George Liddell, Director de Oxford College. Se cuenta que todo comenzo cuando, durnate un picnic, al calor de la tarde de un día de verano en 1862, Lewis Carroll comenzó a contarle una larga historia a su joven amiga Alicia, quien a la sazón tenía diez años. De la prolongación de esta historia saldríann los dos libros. El que la acción ocurra principalmente en un mundo que queda bajo la tierra debe haber funcionado como un atractivo principal para que Burton se enamorase de este proyecto.

La película comienza con Alicia, el día que es invitada a una reunión en la que (ella ignora hasta último momento) se va a anunciar su compromiso con el hijo de Lord Hamish, amigo y socio de su padre. Apenas le formulan la pregunta sobre si ella querrá desposar a su prometido, Alicia se percata de que merodea por el jardín su viejo amigo, un conejo vestido con un chaleco, y decide salir en su busca. En eso anda cuando llega al árbol y, al asomarse por el hoyo al pie de éste, cae hasta llegar una vez más al País de las Maravillas. A poco de llegar a este mundo, Alicia es informada de que tendrá que realizar una proeza que está escrita en su destino: matar al Jabberwocky, lo que no es una proeza imposible para alguien a quien Mirana, la Reina Blanca convence de que es posible pensar hasta seis cosas imposibles antes del desayuno. El temible Jabberwocky había sido concebido y descrito en un poema (lleno de neologismos inventados por el autor) escrito por Lewis Carroll e incluido en el primer libro de Alicia. El Jabberwocky es un dragón alado que recuerda a un grifo, animal mitológico cuya parte superior es de águila y la inferior de león. Para cumplir su destino, Alicia debe robar la Espada Vórpica que está oculta en el castillo de la Reina Roja y enfrentarse sola con el monstruo. Personajes como la Oruga, el Gato, el Sombrerero, la Reina Blanca, la Reina de Corazones Rojos o incluso los gemelos Tweedle Dum y Tweedle Dee fueron secuestrados de la imaginación de Carroll y teñidos con ese toque gótico inconfudible que caracteriza a Tim Burton, y que les confiere un rasgo oscuro, gótico, de inframundo. Helena Bonhan-Carter, encarna a Iracebeth, la malvada Reina Roja; Jhonny Depp al Sombrerero, la voz de Stephen Fry hace hablar pausadamente al sarcástico pero lánguido Gato y la voz de Alan Rickman (el profesor de magia en Hohwarts) le da vida a la sabia, compleja, metamorfoseada, y al final sentimental, Oruga. Complementan a los personajes, elementos del paisaje que le confieren dramatismo y taciturnidad a esta película. Son elementos que estaban presentes en The nightmare before Christmas o The corpse bride tales como: árboles de ramas retorcidas totalmente deshojados, nubes tenebrosas; predominio de escenas al alba o en la noche en las que se destacan el negro y diversos tonos de gris, contrastes fuertes en las combinaciones de colores, y un predominio de las formas angulosas sobre las redondeadas en animales, plantas, personas y objetos. Un poco a semejanza de lo que vemos en Avatar, los malos de este reino subterráneo, la Reina roja y sus súbditos, son malos o indolentes para con los animales. Off with the head, ordena la Reina Roja a diestra y siniestra. Mata sin piedad a quienes no la obedecen. Con la sangre fría con que lo haría una perversa Cruela de Vil cuando quiere hacerse un abrigo con las pieles de los pequeños dálmatas. Distinta es Alicia y sus amigos, quienes conversan amigablemente entre sí y ayudan a todos los animales, los gruñones y los simpáticos, los tontos y los muy listos. Este mensaje ecológico no estaba presente en las obras de Carroll, quien no estaba interesado en mensajes morales de ningún tipo, aun cuando éstos pudiesen haber sido perfectamente bien acogidos por la moral Victoriana. Podemos presumir entonces que este velado mensaje fue incorporado por Burton para reforzar la conciencia ambiental de los espectadores.

Árbol al estilo Tim Burton fotografiado en el polideportivo Santa Paula. enero 2010.

Uno de los actos de genialidad de Burton reside en su capacidad de incorporar ternura en esos seres que habitan esos mundos oscuros, rugosos, espinosos y opacados por una endémica pobreza o una luz pálida o penumbrosa. Quizás Burton quiere decirnos que no por oscuro, espinoso, venenoso o lleno de dientes que pueda ser un animal fantástico o real, o el mundo en que éste habita, éste va a ser menos capaz de demostrar o sentir ternura o amor.

Nota:

Éxito de taquilla

Durante el primer fin de semana luego del estreno, Alice batió todos los records de taquilla en Estados Unidos para una película en 3-D superando a Avatar. En tanto que ésta última facturó 77 millónes de US dólares el fin de semana de estreno, Alice facturó 116 millones de US dólares. Un factor que puede explicar esto es que en tanto que la primera se estrenó en 2.038 salas de cine con pantallas con proyectores 3-D, Alice se proyectó en 2.251 salas de cine con 3-D. Del mismo modo, Alice se proyectó en 188 salas con pantallas IMAX versus sólo 178 salas de IMAX para Avatar. Hay otros factores que han usado para explicar el éxito de esta película que no tiene precedentes incluso comparada contra Avatar. Será que Tim Burton con tecnología 3-D se convierte en una amenaza para la competencia. Pero me pregunto si logrará seducir hasta el punto que lo hizo Avatar a una audiencia tan ávida de ilusión. Así podremos comparar al éxito relativo de una fusión gótica-tierna como Alice con la fusión tecno-new age de Avatar.

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