Crónicas de la sequía (3), Aprendizaje de la escasez

Árbol seco que huye del fuego en La Bonita, incendio de las colinas, 6 de marzo de 2010. (foto cortesía de CD)

La sequía persiste y ello ayuda a que proliferen los incendios de las colinas y montañas que rodean este valle de Caracas. Mi hija dice que los incendios y la niebla que produce la sequia la ciudad se hace más lugubre. La calima, esa niebla seca que en las madrugadas no se condensa como rocío pero que inflama la garganta y los ojos. Esa niebla que difumina como en los cuadros de Turner los paisajes, y nos deja ver el Avila como si flotara (al estilo de las montañas de Pandora en Avatar) sobre la superficie del Támesis al amanecer.

Guri, nivel crítico
El nivel promedio que he tenido el agua en el embalse de Guri, localizado en el estado Bolívar, es de 266 metros sobre el nivel del mar (msnm) y su máximo posible es de 271 msnm. Cuando en el pasado alcanzaba este nivel, Edelca abría las compuertas (aliviaderos) de la Represa en la Central Simón Bolívar. El mínimo histórico registrado por el lago ocurrió el año 2003 cuando se ubicó a una altitud de 243,5 msnm. Todavía estamos lejos del mínimo de 2003. Hemos llegado (lunes 8 de marzo de 2010) a la cota de 253,64 msnm. Lo malo es que en la actualidad la demanda de energía a nivel nacional es mayor y las plantas termoeléctricas (principalmente Planta Centro y Tacoas) están operando a un porcentaje mucho menor de su capacidad instalada.

Anteayer decía la primera página de el diario El Nacional que en poco más de un mes podría llegar el día en que la represa de Guri llegue al nivel de inoperatividad de ocho turbinas. Para que esto ocurra el nivel del embalse debe llegar a los 240 metros snm. Y a la fecha, su nivel desciende aproximadamente unos 15 cm diarios, magnitud que no es fija dada la forma cónica del perfil del embalse, y las esporádicas lluvias que han caído en las cabeceras de los rios Caroní y Paragua, que alimentan el embalse. Las lluvias podrían reducir la tasa de descenso,lo mismo que podría hacerlo si se reduce la presión sobre la represa y se deja salir un menor flujo de agua. Sin embargo, todo hace creer que llegar a esa cota fatídica será inevitable. Todos se preguntan qué haremos si esto ocurre. Los expertos opinan que llegado el caso, se tendrán que hacer cortes de electricidad de entre 6 y 10 horas diarias a nivel nacional. Esta situación define quizás el rasgo más importante de esta crisis eléctrica. A esto llamo una situación de escasez extrema.

Gerencia de la cuenca y crisis eléctrica
El domingo 7 de marzo El Nacional publicó un trabajo de Fabiola Zerpa en el que se dice que el caudal actual del Caroní ha llegado a un mínimo histórico de aproximadamente 300 metros cúbicos por segundo. El promedio durante la sequía en años anteriores fue de 1.400 metros cúbicos por segundo, y el promedio durante la estación de lluvias fue de 4.000 metros cúbicos por segundo. El reportaje le atribuye este estado deplorable a los caudales de los ríos que alimentan a Guri, no sólo a la sequia actual sino a otros factores como: la minería de oro ilegal que ha deteriorado significativamente la calidad de la cuenca incrementando los sedimentos y contrbuyendo a la deforestación. ” De acuerdo con un estudio realizado por Edelca en 2004, la minería artesanal generaba 86 mil puestos de trabajo. El Estado (el Ministerio del Ambiente), sostienen expertos entrevistados, no tuvo ni la capacidad de formular una solución eficaz de sustitución de esos puestos de trabajo cuya actividad era nociva para con el ambiente, ni capacidad de implantación de políticas que redujeran o eliminaran el problema. Cuanto más se ahonda en el problema se aprecia que el fenómeno de El Niño no es sino un arista de una compleja problemática político, económica y ambiental que han engendrado las crisis eléctrica y de agua (ambas iterrelacionadas) que el país sufre actualmente.

Vista cenital (desde el sstelite) del Rio Caroní y la Laguna formada por el embalse de Guri (1985).

Rojo, azul y rocío
Esa suerte de continuidad entre los colores cálidos de la sequía y del fuego que ésta propicia y el proyecto terco de la Revolución de insistir en el color rojo una y otra vez. Lo importante que sería en estos momentos pensar, insistir, reverberar redundantemente alrededor del color azul y todo lo que éste denota o connota: el agua dulce y salada, la nieve, el hielo, las nubes, y sobretodo el mar y el cielo, y la idea de libertad que inevitablemente inspiran. La escasez enseña a extrañar la fugaz brevedad del rocío. Por supuesto a amar la fugaz brevedad de la vida. Carpe diem.

Paradoja de la abundancia
Recuerdo un libro escrito hace más de una década por Terry Lynn Karl, The paradox of plenty (1997), en la que la autora argumenta que los estados cuyas economías dependen fuertemente de la renta petrolera (petroestados) tienen pocos incentivos a construir sólidas instituciones estatales puesto que la renta, que siempre es dinero fácil, crea la ilusión, tanto en los ciudadanos como en las agencias del gobierno, de que la nación es rica. El Estado y los ciudadanos aprenden a organizarse para captar las mayores participaciones de la renta petrolera y no para producir. Para usar las ideas de Karl en la interpretación de la situación actual habría que sumar a su explicación el rol de la ideología.

Abundancia y ceguera a la escasez
Para una nación que desde su origen, desde que las etnias aborígenes de cazadores y recolectores obtenían sus alimentos gracias a una gratuita y graciosa prodigalidad de la Naturaleza, sólo ha conocido la abundancia (evocada en el escudo nacional por las dos cornucopias entrelazadas), la conciencia de la escasez y cómo se actúa frente a ella es algo difícil de aprender. Históricamente, han sido tan diversos y duraderos los períodos de abundancia que hemos olvidado a darnos cuenta cuándo estamos en escasez y qué debemos hacer para enfrentarla. Creemos por ejemplo que la actual crísis de agua y la concomitante crisis eléctrica, son cuentos de viene el lobo y que luego no pasará nada. Claro que esta desconfianza en que las dos crisis señaladas (y otras como la económica o la de seguridad) sean reales pudieran estar bien sustentadas: en los últimos 10 años han ingresado a Venezuela cerca de un millón de millones de US dólares. Por otro lado, si en este período se han regalado miles de millones de dólares a otras naciones, luce inconcebible que ahora el Estado le esté pidiendo a la ciudadanía que se haga un uso eficiente de los recursos. Pocos entienden el regalar dinero a otras naciones como un uso eficiente de recursos.

Comprensión aislada de la escasez
Y sin embargo, conozco amas de casa que están regando sus matas o haciendo correr el agua de sus baños con baldes de agua que son llenados durante las duchas diarias que toman, como en una acción de reciclaje del agua que usan para bañarse. Otras simplemente han recortado a la cuarta parte el tiempo que dedican a ducharse. O duermen en este tiempo de calor extremo sin aire acondicionado. Pequeñas adecuaciones que nadie sabe si serán suficientes. Me pregunto si tendrán una impronta duradera en el venezolano. ¿Nos harán más concientes de la escasez? ¿Nos prepararán para una escasez futura de algun otro recurso? Releo Biografía del hambre de la escritora francesa Amelie Nothomb. Sobretodo esas primeras páginas en que la autora narra su encuentro con tres súbditos de Vanuatu (antiguas Nuevas Hébridas), quienes le recuerdan a unos baobabs. Estos hombres son para ella un misterio porque no conocen el hambre. Nothomb descubre de repente que los originarios de Vanuatu son seres aislados que han vivido en la rarísima condición de abundancia total. Y por tanto, no sueñan con comida, porque no la desean. Uno de ellos le dice un día: “En Vanuatu hay comida por todas partes. Nunca hemos tenido que producirla. Extiendes las manos y en una te cae un coco y en la otra un racimo de plátanos” (p.14). Los venezolanos no nos parecemos tanto a los Vanuatu. Somos ciudadanos y no súbditos (todavía). Y Hemos empezado a conocer la escasez. Escasez general de agua, energía, seguridad, salud, educación. Sólo nombréla; la conocemos o conoceremos pronto. Demás está decir que Nothomb hace en este libro una defensa del hambre de comida, chocolate, vino, amor, cultura, placer, vida.

Conducta en la escasez
Nuestra incultura e ignorancia sobre la escasez, sumada a la tendencia al autoritarismo en la conducta de los organismos del Estado, parecen hacer a nuestras agencias gubernamentales aproclives a adoptar políticas de corte policial que se expresan en la identificación y persecución de los actores que no cumplen con la regulación, los cuales, no son solamente señalados como agentes que no hacen un uso eficiente del agua o de la energía eléctrica, sino que también se convierten en sospechosos de conspiración contra el regimen y contra el logro de los elusivos y confusos objetivos que persigue.

Esperando la cooperación
Ante todo esto uno se pregunta si será que hay grados de escasez (grados de estas crisis) y si llegaremos a cierto nivel más crítico de escasez en el que el Estado, el Gobierno y la población se vean forzados a abandonar una actitud de ignorancia de la situación de crisis o de persecución policial de los que no cumplen legislación de emergencia y decidir sinceramente que la mejor conducta es la cooperativa. ¿Cuándo se darán cuenta los actores sociales de que deben dejar de lado el conflicto y elegir la concertación?. Todavía recuerdo las palabras dichas hace muy poco por el Presidente, cuando la recordaba al país que ni él ni su partido necesitaban ni estaba de acuerdo con la reconciliación, que es un paso previo y necesario (aunque no suficiente) para la concertación y coordinación de un conjunto de políticas que nos ayuden a salir de las crisis.

Perversiones de la ideología
Uno es testigo como ciudadano, no sólo de que la falta de concertación reduce las posibilidades de eficacia por falta de recursos y de información, sino también de que el empeño en seguir con decisiones ya tomadas (olvidando el principio de costos hundidos) en los que se ha invertido recursos, tiempo y sobretodo retórica insustancial, impide reconocer cuáles son las mejores políticas y apoyarlas. No se trata de un problema de información sino más bien de que la ideología actúa como una gríngola que impide evaluar cuáles son las políticas idóneas para salir de estas crisis.

Un comentario en “Crónicas de la sequía (3), Aprendizaje de la escasez

  1. Pingback: Apuntes al margen de la escasez | caracas 10N, 67W

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