Oscares 2010 en vuelo rasante, una selección mínima

Entretenimiento con los ojos bien abiertos

Los tiempos actuales nos han entregado un cine en idioma inglés que muchos han celebrado aun cuando otros han encontrado demasiado realista y quizá a la vez menos entretenido. Se pudiera atribuir este giro a la crisis económica global, que comenzó hacia el último trimestre de 2008. Se pudiera también atribuir a la elección de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos. Este último hecho fue la consecuencia de una vocación de cambio, entre otras cosas, en el modo en que los norteamericanos se comprenden a sí mismos como nación multicultural y multiétnica, susceptible de sufrir, junto con el resto del mundo, los problemas sociales que hemos padecido por largo tiempo en el Tercer Mundo: el desempleo, la crisis en la seguridad social, la violencia urbana, la estrechez económica e incluso la pobreza. Finalmente, Estados Unidos se piensa como una nación que debe comenzar por reconocer estos problemas para superarlos. Sólo después, podrá repensar y reformular lo que hasta ahora había sido el sueño americano.

La pobreza ha sido un tema central o velado de varias películas, cada una de las cuales nos presentó diferentes aristas, y nuevos puntos de vista para abordarla, individuales algunos, institucionales otros. Precious, dirigida por Lee Daniels y basada en la novela Push escrita por la norteamericana Sapphire es un ejemplo de esto en tanto que drama que trata una constelación de problemas sociales conexos o asociados como: la discriminación étnica, el abuso sexual, el incesto, la droga. Esos problemas aparecen en la película enmarcados dentro de una problemática que afecta a la minoría de raza negra en Estados Unidos. The Soloist, la película de Joe Wright—el británico que dirigió Atonement, basada en la novela homónima de Ian McEwan—trata directamente el tema de la pobreza urbana pero pone el foco en la problemática de los homeless en Los Angeles. La película muestra calles de esta ciudad alejadas de Beverly Hills o de Orange County, las que solemos ver en otras películas o series. En estos barrios alejados del lujo y brillo de las celebridades de Hollywood, se aprecia la poco mostrada miseria norteamericana; los traficantes de droga pregonan su producto en avenidas repletas de gente, cuyas aceras sirven por la noche de camas a los homeless o son escenario para ofrecer sus servicios a prostitutas o simplemente el lecho donde caes asesinado. The blind side, dirigida por John Lee Hancock y basada en la novela The Blind Side, Evolution of a game, de Michael Lewis, que narra la adopción por parte de una familia con recursos holgados de un muchacho casi huérfano con gran talento para el deporte, pudiera reflejar la preocupación y necesidad sentida por ciudadanos de los segmentos más acomodados de contribuir de una manera más directa y activa en aliviar los problemas sociales de los menos privilegiados. El que este arreglo pueda ser modelo de una política más general de responsabilidad social individual que complemente o sirva de ejemplo a la RS corporativa o institucional es algo que está por verse. En todo caso, es una historia que plantea un debate sobre modernas opciones de política social frente a un Estado que no tiene recursos suficientes para asumirse plenamente como un Estado Social de Bienestar. Para poner otro ejemplo, Up in the air, no muestra sólo lo disruptivas que pueden ser para la estructura tradicional de la familia y la pareja prácticas de la vida contemporánea como el exceso de viajes asociados con el trabajo. Up in the air, va un paso más allá y aprovecha el tema para mostrar una cara personal y trágica del desempleo en Estados Unidos. Y para ello utiliza un formato cinematográfico que emula el documental de modo semejante a lo que hace Wright con las escenas sobre la miseria urbana diurna y nocturna en L.A. De algún modo, ambos nos recuerdan prácticas comunes de los directores del neorrealismo italiano de la década del cincuenta en la Italia de la posguerra (De Sica, Antonioni, Visconti). ¿Estaremos viendo el comienzo de un cine neorrealista norteamericano? No quiero terminar esta breve lista de ejemplos de lo que está haciendo el cine independiente y no independiente sin mencionar a The hurt locker, de Kathryn Bigelow, la cual muestra la cruda crueldad de la guerra. Asombra y disguta a algunos el que no esté acompañada de una historia entretenida que la dulcifique o la ponga en segundo plano sino más bien que se muestre como si se tratara de un reality show. Como si nos quisiera decir que para los soldados que hacen la guerra por una causa que luce justa para esa nación, no es necesario escribir una buena historia para que los espectadores la encuentren interesante. Debiera ser suficiente con solo mostrar algunas escenas de sus vidas. Para que los espectadores sean testigos directos del número de veces que cada día coquetean los soldados con la muerte; arriesgan sus vidas. Cientos de vidas, miles de vidas que se siegan cada año. Por qué y para qué. Esas son preguntas que deben responder muchos espectadores. Pareciera que Bigelow quiere provocar empatía básica en los espectadores, inducir en ellos una conexión más allá de las palabras y los valores, con la historia y las imágenes. Lo que nos hace pensar que este cine quiere que abramos los ojos. Mezcla la ficción con la realidad, emula la realidad, y juega a hacer documentales para decirnos que está hablando de cosas importantes con cierto contenido de verdad. Quiere que hallemos entretenimiento sin olvidar que la realidad crítica, intensa, dramática y a menudo trágica está ahí, muy cerca de cada uno de nosotros.

Y sin embargo, películas como Avatar, de James Cameron, rescatan el valor de contar historias fantásticas en el cine con la ayuda de tecnología digital de última generación. Lo que de algún modo es la esencia del discurso cinematográfico, y del cine en tanto que entretenimiento y arte. Avatar ha creado una ilusión cinematográfica tan verosímil en su realismo, y de colores y formas tan impresionantes, que recrean la idea que tenemos de lo que es el mundo de los sueños. Una realidad alternativa en la que una vez que entramos como espectadores no queremos salir de ella más nunca. Pero Avatar no muestra una fantasía gratuita. Aprovecha su capacidad de provocar la inmersión total del espectador en una realidad alternativa para convencerlo de la importancia de cuidar el ambiente, de no destruir una naturaleza cuyos factores de equilibrio sistémico y mecanismos últimos de existencia ignoramos.

Nicole Kidman en "Nine"

Otro homenaje al cine es Nine, película dirigida por el norteamericano Rob Marshall. En lo particular, Nine es sobretodo un homenaje a Otto e Mezzo, de Federico Fellini, de la cual es un remake en género de musical autorizado por al autor antes de su muerte. Otto e mezzo es la película de Fellini que realiza la indagación más profunda en el hecho cinematográfico. Las preguntas que le formula el crítico a Guido Anselmi en la escena final, ¿cual es el material de una película? ¿para qué hacer cine y contribuir con el acervo ya inmenso de historias contadas en el cine?, catalizan una y otra vez, cuando uno las escucha, nuevas tormentas de ideas y respuestas posibles. Lo genial de esta película es que Fellini fue capaz de convertir una crisis de creatividad y una crisis afectiva en una hermosisíma película. Lo genial de Nine es agregarle música y baile a esa historia.

La fantasía y la ilusión es también usada ingeniosamente en Lovely bones, dirigida por el neozelandés Peter Jackson (La trilogía de El Señor de los anillos) para contar la historia de un asesino en serie desde una perspectiva diferente. Jackson fue además productor de la original y también fantástica District 9, dirigida por el surafricano Neil Blomkamp. Ésta es una historia de extraterrestres contada con el formato de una historia de desplazados, que plantea problemas asociados a la segregación de ciertos grupos étnicos o sociales en espacios urbanos periféricos y cerrados en los que están limitados algunos derechos civiles.

Se salen de las tendencias señaladas arriba, algunas películas de autor como The Imaginarium of Doctor Parnassus, dirigida por el director británico Terry Gilliam (Time bandits, Brazil, The adventures of Baron Munchausen, 12 Monkeys, entre muchas otras joyas), donde se muestra una fantasía gratuita, en la que ni el director ni el guionista piden excusas por la imaginación desbordada. El rodaje y feliz término fueron ensombrecidos por la trágica muerte de Heath Ledger. Otra película de autor, que salió de la tendencia, fue la celebrada Inglorious Basterds, de Quentin tarantino. Ésta se aleja de la violencia gratuita como esencia del estilo narrativo de Tarantino para disfrutar el placer de contar un western de la Segunda Guerra Mundial, en la que los malvados nazis reciben su merecido del modo más completo posible con un final que por espectacular, no molesta si altera un poco la historia y juega con el contrafáctico qué hubiera pasado si. Esta película explota y se nutre de los elementos tradicionales y contemporáneos y construye con ellos la mejor ilusión cinematogrráfica.

Esta selección de las mejores películas de 2009 fue un reto para muchos espectadores. Quizás algunos querían ver cine para escapar de la realidad; no para reflexionar sobre los problemas de su vida diaria. Es decir entretenimiento puro sin excusas ni moralejas sociales o morales. Incluso las películas que satisfacieron esta expectativa, como el cine de autor al que nos referimos, siento que fueron muy personales y sus tramas no estuvieron pensadas para complacer al gran público, con raras excepciones. Avatar queda de este modo sola como una película que nos ofrece una realidad complaciente pero poderosamente seductora de la que muchos no supieron escapar. ¿Cómo podremos despertar de la ilusión hiperrealista del cine futuro? ¿Con qué sufrimiento despegaremos de esa hermosa hiperrealidad? Quizás debemos preferir por ello el cine realista, con la pobreza, las lágrimas, la violencia, las muertes. Para no perder la conexión con lo real.

Nota: Este texto se editará próximamente para ampliar la selección de películas reseñadas.

2 comentarios en “Oscares 2010 en vuelo rasante, una selección mínima

  1. Hola Lorenzo, para el Oscar a la Mejor Pelicula me inclino por Avatar, por muchas razones, entre otras por el guión. Y para el Oscar al Mejor Actor por Colin Firth por su excelente actuación en A single man

    • Mis predicciones: Mejor Película, decisión reñida entre The Hurt Locker y Avatar, Mejor Actor, coincido contigo aunque pienso que Clooney hace un buen papel en Up in the Air. Mejor Actriz: Es sorprendente la chica que hace de Precious, Gabourey Sidibe. Mejor Director: Se lo daría a Kathryn Bigelow por su trabajo con The Hurt Locker. Es un logro total a la dirección. En segundo lugar, estaría Inglorious basterds de Quentin Tarantino. Mirado desde el punto de vista de la dirección, creo que Avatar es más fuerte candidata a Mejor Película.

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