Up in the air (2009), Problemas de los nómadas postmodernos

George Clooney y Vera Farmiga en Up in the air

Esta película es otro ejemplo de esta nueva tendencia del cine norteamericano de contar buenas historias, al tiempo que induce a los espectadores a una reflexión sobre los cambios en el modo en que vivimos. En el caso de Up in the air (Amor sin escalas), lo que está en la mira son los trabajos que obligan a los empleados a convertirse en viajeros frecuentes. En la película se dibuja un caso extremo de esta situación y nos muestra de qué modos el exceso de viajes en un empleado afecta negativamente las posibilidades de construir y mantener de manera estable, y moralmente consistente, una familia, y una red de amigos. La película no es complaciente con las expectativas del espectador. Por el contrario, sorprende y en ocasiones puede dejar perplejo. Pero de eso se trata la vida cuando la vivimos honesta e intensamente, de dejarnos perplejos. Este tipo de películas logran de este modo hacernos sentir que estamos metidos en la realidad. Lo hacen sin despojarnos de la ilusión que produce el hecho cinematográfico: la belleza de la fotografía, la excelencia de la actuación, la pertinencia de la edición que le imprime una velocidad a la narración que no siempre está presente en la realidad.

Dirigida por Jason Reitman, director canadiense conocido por películas como Thank you for smoking (2005) y la tiernaJuno (2007), Up in the air está basada en una novela homónima del escritor Walter Kirn, quien declaró que la escribió durante su encierro todo un invierno en un rancho en Montana, mientras pensaba intensamente sobre aviones y aeropuertos. En esta película, Ryan Bingham (George Clooney), es el empleado de Career Transition Counseling, consultora en downsizing corporativo domiciliada en Omaha, Nebraska. Ryan, un consultor seguro de sí mismo, conversador, sin ataduras, pero que sabe disfrutar su vida de viajero, debe apoyar a las empresas clientes. En su trabajo, Ryan usa su talento retórico y su capacidad persuasiva para convencer a los empleados, a quienes debe comunicarles que han sido despedidos, que esa decisión trágica que es el despido—que él llama transición de carrera—representa un giro positivo y el comienzo de una etapa más honesta en sus vidas. Como los clientes corporativos de esta consultora están basados en casi todos los estados de Estados Unidos, Ryan se pasa la vida viajando. Casi se podría decir que Ryan vive en un aeropuerto y ha llegado a dominar y controlar hasta el más mínimo detalle la infinidad de rutinas asociadas a la vida del viajero frecuente: los chequeos antes de subir al avión, las esperas en el lounge ejecutivo, el registro en los hoteles, el alquiler de carros, la selección de las mejores opciones en desayunos, locales donde ir a comer en cada ciudad, de cada estado y hasta qué platos ordenar en cada local Pero sobretodo, le obsesiona a Ryan la acumulación de millas de viajero frecuente porque su sueño es lograr acumular 10 millones de millas, cifra que muy pocos han alcanzado. Todo lo demás es secundario. Lo son sus affaires ocasionales con hermosas mujeres, e incluso lo es también ese reciente encuentro con quien él siente como un alter ego y par perfecto, la hermosa Alex Goran. Interpretada por Vera Farmiga con una dulzura suave, sosegada y sofisticada que no oculta del todo su origen ucraniano, Alex sorprenderá a Ryan de modos improbables.

Pero el sueño de Ryan se vé amenazado cuando aparece Natalie Keener. Interpretado por Anna Kendrick (quien había tenido un papel anterior en las primeras dos películas de la serie Twilight) con un rol que mezcla convicentemente brillo, intensidad y naiveté, esta eficiente y proactiva egresada de Cornell de ideas brillantes que acaban de emplear, convence a Craig Gregory (Jason Bateman), jefe de Ryan, de cambiar el estilo de trabajo en la consultora hacia un esquema más moderno que haga que los empleados viajen mucho menos (usarán tecnología de videoconferencia) y así se reduzcan gastos de viaje. Con el fin de que Natalie conozca a fondo el oficio, Ryan y ella viajarán por unos días. Este breve viaje por diversas ciudades y empresas cliente tendrá efectos significativos y radicales en el modo el que cada uno de ellos comprende el mundo y el sentido de la vida. Durante ese viaje se les revelarán cosas importantes a cada uno que los harán tomar decisiones determinantes para sus vidas.

Ryan en uno de los aeropuertos que ha adoptado como una extensión de su apartamento.

Algunas lecturas
Un tema principal de esta película es el nomadismo. A Bruce Chatwin, novelista inglés que redibujó la literatura de viajes y se descubrió como un amante inagotable del viaje y admirador del nomadismo, le gustaba recordarle a sus lectores que el filósofo francés Pascal había escrito que la infelicidad del hombre nacía de su incapacidad para permanecer tranquilamente en una habitación. Según Pascal, nuestra naturaleza es el movimiento nos recuerda Chatwin en Anatomy of restlessness (1996). Pero si una parte del desarrollo del hombre occidental se debe a su capacidad de fundar y edificar ciudades, construir y consolidar instituciones—ambos factores de consolidación de la vida sedentaria—es también cierto que, históricamente, el hombre occidental continuó haciendo viajes de exploración, comercio, conquista, colonización y, más recientemente, negocios y turismo. Lo que de algún modo significa que nunca ha perdido el interés en el viaje. Pero este viajar por turismo, para ver cómo viven las personas de otras culturas, o contemplar paisajes naturales o maravillas culturales en otras regiones del mundo, y disfrutar de todo eso, es un rasgo de la modernidad. Lo que es postmoderno, es el viaje por amor al viaje. El placer puro del movimiento. El placer de meterse en un avión y cambiar de ambiente, de perspectiva, de rutinas. O, como en el caso de Up in the air, disfrutar de todas y cada una de las múltiples rutinas que juntas definen el estilo de viaje en nuestros tiempos (los aeropuertos, los chequeos, los hoteles, los lounges, etc).

En dos de sus obras recientes (Diccionario del Siglo XXI, y Una breve historia del futuro Jacques Attali, economista e intelectual francés nacido en Argelia en 1943, ha predicho que el mundo del futuro será un mundo de nómadas, categoría social que definirá el arquetipo humano del siglo XXI, y al que caracteriza como un hombre o mujer: ligeros, libres, hospitalarios, vigilantes, conectados y fraternales. Si esto es así, la película se puede leer como el intento de provocar una reflexión moral sobre los efectos disruptivos para los individuos y la sociedad de trabajos que obligan a los empleados a convertirse en viajeros frecuentes, que es una manera de asumir esa identidad de nómadas postmodernos en el sentido en que los define Attali. Esto explicaría ese interés del idirector eninducirnos a contrastar los dos conjuntos de valores y modos de ver el mundo: el del viajero frecuente que epitomiza al nómada postmoderno del siglo XXI, y que se define como ligero (Ryan casi que reemplaza su apartamento por un locker) y el de la familia tradicional, como por ejemplo las hermanas y padres de Ryan y de muchos espectadores, que viven sus vidas como sedentarios con escasas oportunidades de viajar, y cuyos valores como sería de esperar son conservadores, y le prestan mucha importancia a la familia y la comunidad.

Jacques Attali

Otro ejercicio de contraste entre dos modos opuestos de ver el mundo los plantea la película al abordar el tema del despido y el desempleo. Este se trata con cierto uso del formato del documental, y está muy sincronizado con la crisis económica global, que ha afectado tan agudamente las tasas de empleo en Estados Unidos y otros países del Primer Mundo y forzado estrategias de downsizing en tantas corporaciones. Attali tambien predice que en el futuro no se verán más esos contratos de largo plazo entre empleadores y empleados sino más bien, contratos basados en la compra en los mercados globales de capacidades para realizar tareas específicas durante tiempos limitados, muy a menudo trabajando a distancia desde sus hogares.

Sin embargo, una lectura más radical—que la película permite—es pensar que este tipo de historias están dirigidas a ayudarnos a aimaginar lo que luce como una transición inexorable hacia un modo de vida futura que no tendrá que ser necesariamente menos humana sino distinta. Una vida en la que—como predice Attali— todos seremos viajeros nómadas y por tanto: ligeros en nuestras ataduras y posesiones. Esto significa que en el futuro compraremos principalmente lo que vayamos a consumir o usar (comidas, bebidas, ropa, accesorios, gadgets) además de objetos de diseño firmados o muy personales (lo que define el lujo futuro) que podamos transportar con facilidad de un lugar a otro, de una estación a otra, en mudanzas ágiles y eficientes, para viajar con libertad, sin perder la conexión con el mundo y nuestros amigos y familiares a través de una intenet cada vez más rápida. Por supuesto que presumo que en menos de una década los bienes culturales podrán ser fácilmente transportados en un dispositivo con la ipad con una memoria sustancialmente mayor a la actual. Al lado de estos nómadas reales, una proporción mayor tendrá restricciones en su ingreso y formarán parte de los nómadas virtuales (internet) con sólo ocasionales oportunidades para el nomadismo real.

Referencias:

Attali, Jacques (1998), Dictionaire de XXI siécle; Fayard : Paris
Chatwin, Bruce (1997), Anatomy of restlessness, Picador: London

Agradecimiento

Quiero agradecer al programa Chivas 18 VIP, y a Pernod Ricard Venezuela, la invitación a ver la premiere de esta película en Caracas que, como en las dos ocasiones anteriores, nos ofreció la oportunidad de mirar buen cine con confort y seguridad (tan estimada en estos días en Venezuela), y la calidez de amigos con los que comentar la película antes y después de la función.

Quiero asimismo agradecerle a The Media Office, y United International Pictures, las imágenes que me facilitaron para ilustrar esta nota.

Un comentario en “Up in the air (2009), Problemas de los nómadas postmodernos

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