Haití, Caracas sin luz; Apuntes sobre la realidad

Palacio Presidencial de Haití, uno de los edificios que sufrió terriblemente durante este terremoto.

Hace como un par de horas, mientras escribía la nota sobre Invisible, libro de Paul Auster que leí durante la reciente temporada de descanso de fin de año, ocurría un devastador terremoto en Haití, con una intensidad de 7,0 en la escala de Richter, fue el peor en cerca de 200 años. Muy cerca de esa noticia tan sombría y triste me enteraba de un nuevo plan de racionamiento de electricidad en Caracas.

Las horribles imágenes de lo ocurrido en Haití no pueden sino estremecernos hasta el punto de despertar toda nuestra solidaridad. Deberíamos comenzar esta misma noche a seleccionar todo aquello que nos sobre y pueda ser de ayuda para quienes perdieron todo lo que poseían. A lo que parece ser la muerte de miles de personas se suma la perplejidad, shock y terror de los sobrevivientes. Una de las cosas más difíciles de reconstruir luego de un desastre de esta magnitud es el tejido social. La ayuda internacional será fundamental para tener éxito en esta tarea.

Caracas sin luz
En Caracas tendremos luz a ratos pero cada dos días, durante períodos de cuatro horas quedaremos en la oscuridad. La ciudad ha sido dividida en bloques y aún no se cuál será el que me corresponde. A ciegas uno puede pensar que este racionamiento representará menos productividad, menos crecimiento, menos posibilidades de lectura y escritura, menos libertad, y una violencia y criminalidad con mayores chances de ser programada y eficiente. Desastre muy anunciado al que la actual gerencia gubernamental, en una demostración de la máxima miopía, no hizo el menor caso y se encuentra de frente con las consecuencias. Peor son las consecuencias para la población. Supongo que se tendrá que militarizar la ciudad para evitar que se incremente la violencia de un modo desmedido. Lo que crea un toque de queda implícito. Aun no podemos predecir lo disruptivo que será este problema para la vida nacional. Empeora el problema eléctrico el hecho de que el nivel de agua en los embalses que garantizan el funcionamiento de las plantas hidroléctricas, afectados por la sequía, descienden a una tasa muy preocupante. Un experto entrevistado dijo que en Guri hay siete turbinas paralizadas. Pero no solo porque el nivel del agua está muy baja sino porque no tienen mantenimiento. Podremos saber la magnitud de este problema? Es difícil pensar que esto suceda. La información provendrá de fuentes no oficiales y nos llegará a la ciudadanía por cuentagotas.

Crisis eléctrica y comprensión del futuro
En gran medida, la actual crisis eléctrica y de agua en Venezuela ocurre porque ni la población ni el gobierno se preocuparon durante la década pasada de ver con claridad y distancia el futuro. Hemos sido terriblemente miopes. Lo que me conduce a una idea con la que me topé cuando hace unos 15 años investigaba sobre la historia de las instituciones ambientales en Venezuela. Durante la investigación me encontré que uno de los grupos de interés que promovieron la creación de políticas ambientales durante la década de los setenta el siglo pasado fue el de los ingenieros hidráulicos, liderados por Arnoldo José Gabaldón y Pedro Pablo Azpúrua. Este ingeniero, experto en agua y promotor del marco legal para regular las aguas en Venezuela, con quien conversé sobre este tema varias veces, me contaba que la formulación de un Plan de Largo Plazo de Inversiones Hidráulicas obliga a predecir cómo se comportarán l demanda y la y oferta nacional de agua entre 40 y 50 años en el futuro. Es decir, obliga a planificar y comprender el futuro. Uno de los instrumentos de tal Plan Estratégico era la construcción de un Balance Nacional de Aguas. Si uno conoce todos y cada uno de los factores que alteran la oferta y demanda de agua de riego y potable en el país, y construye funciones que explican el cambio de cada factor alo largo del tiempo, sería posible pronosticar cómo se cambiarían los números en esa balance y por tanto, con base en ello, programar las inversiones así como definir los instrumentos de política que hagan posible que tales inversiones sean usadas de manera eficaz y eficiente. Por ejemplo, en el caso puntual de los sistemas de riego, el exceso de agua y absoluto subsidio a las tarifas, hizo inútiles todos los intentos de crear un sistema nacional de distritos de riego que asumieran responsabilidades de autogestión que pudieran ser coordinadas con las políticas de riego, o de agua en general, de entes locales o estadales. La centralización de la administración y operación de sistemas de riego en una agencia gubernamental hace lenta y menos eficaz la asignación de recursos a la operación y mantenimiento del sistema.

Por otra parte, la tambien pionera política conservacionista que comenzó con la creación del Parque nacional Henri Pittier, y que luego derivó en el Sistema Nacional de Parques Nacionales y otras Areas bajo Regimen de Administración Especial estuvo también dirigida a conservar cuencas y, junto con ello, a prevenir el efecto de eventuales sequías sobre la agricultura y la disponibilidad de agua potable.

Este ejercicio hizo recomendable proteger las cuencas porque de ellas dependía nuestra calidad de vida. Estas cuencas fueron la semilla del interés por proteger el ambiente de venezuela. Esa preocupación por el futuro nos hizo un país de avanzada con uno de los primeros Ministerios de Ambiente en el mundo. Pero con el tiempo, esta tradición de mirar el futuro de nuestro país en el largo plazo se perdió o desvirtuó. Voy a escribir sobre este tema en un post próximo.

Por otra parte, es posible que PDVSA y el grupo de ingenieros petroleros relacionados con la planificación estratégica tambien hicieran esfuerzos de mirar el futuro, con miras a planificar sus inversiones. Presumo que la pérdida de foco en la actividad de PDVSA, que en los últimos años ha asumido una racino de programas sociales que no le corresponden, ha diluido o desviado u obliterado la que puede haber sido la tradición de planificación estratégica y construcción de escenarios a largo plazo asociados con ella. En suma que en la actualidad pocos se preocupan de mirar el largo plazo, y menos aún de trabajar en las áreas de política correctas para prevenir y corregir mucho antes de que ocurran este tipo de problemas. Es probable que todo esto nos configure como una sociedad que se ocupa muy poco del largo plazo y por tanto de entender el futuro y las consecuencias sobre éste de lo que hacemos en el presente.

Mis amigos y amigas aquí en Caracas, apenas escucharon lo de los cortes de electricidad les dieron ganas de salir corriendo del país. Fácil pensar en dejar la realidad y el ahora y entrar en una realidad más bella, más eficiente, con menor violencia y más felicidad. Pero lo difícil es construir esa alegría, esa luz, esa felicidad en la casa de uno. En la ciudad de uno. En el país de uno. Por dónde empezar esa construcción preguntaría alguien. Por el voto. Por la comunidad. O incluso por un blog, conversando con los otros (aunque no los conozcas) y fortaleciendo las redes.

Comentario a crisis eléctrica en Venezuela escrito el jueves 14 de enero

Anoche, ya cerca de la medianoche, el presidente revocó la medida del racionamiento de electricidad en Caracas. Quizás le informaron que las consecuencias iban a ser mayores de lo previsto. Quizás hubo presiones de algún tipo. No lo sé. Pero esta revocatoria que nos alivia a los habitantes de Caracas no ayuda a los del interior y tampoco ayuda a la crisis. Por ejemplo, la solución economicista con la que no soñaría nunca un presidente populista sería ajustar los precios de la energía para hacer un uso más eficiente. Es decir, dejar que el consumidor decida racionalmente con base en sus posibilidades y restricciones. Esto podría hacerse para un segmento de la población o (los que presenten el mayor consumo per capita). Una alternativa sería penalizar el exceso del consumo con cierto impuesto cuya recaudación se destinase exclusivamente a inversiones en energía: eólica, térmoeléctrica, hidroeléctrica, etc. Con estos ingresos se podría construir un fondo de ahorro que se destine a formulación y ejecución de políticas, planes y proyectos en energía. Este tipo de ajustes al precio de la energía podría compensarse con subsidios al consumo en áreas en las que viven personas con menos recursos. En fin, usar aunque sea de un modo controlado o combinado la racionalidad económica podría conducir a mayor eficiencia que este tipo de medidas que se toman un día y se revocan al siguiente. Lo otro que no es nada eficaz son las comunicaciones dirigidas a reducir el consumo en energía eléctrica que envían un mensaje contrario al que envían las tarifas. No se puede llegar a ese punto de ignorar la información que les provee los precios a los consumidores y actuar contra lo que dice. Este gobierno insiste en ignorar el mercado y sus posibilidades de informar. Cuánto más sentido tendría si se aprendiera a escuchar al mercado y junto con ello, a identificar sus múltiples fallas con el fin de corregirlas.

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