Invisible, Sobre la memoria y las trampas del olvido

“There is far more poetry in the world than justice”

Viudo de una mujer a la que ha amado durante años, Adam Walker, quien ha trabajado durante más de 25 años como asesor legal de gente de sectores de pocos recursos, se encuentra en la fase terminal de una letal leucemia. Es entonces cuando decide escribir una novela titulada 1967, en la que narra acontecimientos ocurridos cuarenta años atrás que marcaron su vida. Tres relatos, narrados con estilos o voces distintas, conforman esta segunda novela. Todo comienza en la primavera de 1967, cuando Adam Walker era un apuesto estudiante de Columbia cuyo amor por los libros y talento para la poesía, lo configuraban como un poeta promisorio. Fue en esa época cuando, durante una fiesta a la que no recuerda cómo fue invitado, conoce al enigmático Rudolf Born, profesor en la Escuela de Relaciones Internacionales en la misma universidad, cuyo apellido le recuerda de inmediato al del soldado y trovador Bertran De Born. En esa ocasión, Walker conoce a la silenciosa Margot, bella francesa que Walker presume era esposa de Born. Quiere el destino que durante los días siguientes Walker y Born se encuentren en un par de ocasiones y que el segundo le proponga una ayuda al primero para crear una revista. Para cerrar este proyecto, Born invita a Walker a cenar a su casa y lo hace pasar un mal rato. Al poco tiempo, en un viaje de Born, Walker se hace amante de Margot y todo comenzará a complicarse. Las cosas se desarrollan de manera rápida, inesperada y con consecuencias dramáticas. Alguien es asesinado y Walker piensa que se debe hacer justicia. En la segunda parte del libro, contada por un amigo de Walker, se narra la compleja y extraña relación de éste con su hermana Gwyn. Se narran también los sucesos ocurridos en París durante el verano de 1967, ciudad a la que Walker viaja buscando hacer algo más que aprender sobre la cultura francesa. Esta segunda narración comienza bastante estructurada y precisa, pero el olvido y el tormento añejado durante tantos años (hasta que Walker se decide a escribir los hechos), metamorfosean los recuerdos en archipiélagos de frases aisladas. Y no digo ristras a propósito, porque el olvido además deslinealiza lo recordado, sean estos diálogos, sonidos, voces, imágenes, de escenas aisladas que, ni siquiera el talento literario de un hombre como Walker puede reconstruir finamente. La tercera parte de 1967, la conforma un extracto del diario de Cecile Juin, una brillante adolescente que Walker conoce en París en el verano de 1967. Esta última parte, que cierra muchos cabos sueltos, muestra un ángulo mas fresco y menos escabroso de los hechos, que ayuda a ver que la realidad es siempre como una cebolla metafísica sin un centro final, en la que algunas capas se descubren, pero no llegan nunca a descubirse todas. La vida es breve; la muerte del narrador o del lector no dejan el tiempo suficiente para conocer el arte y la verdad.

Imagen del Rashomon de Kurosawa

Siento que Auster explora en esta novela delicada e inteligentemente estructurada la dinámica de ese cuento perfecto que es “En el bosque”—escrita por el japonés Ryonosuke Akutagawa—que el director japonés Akira Kurosawa fusiona con otro cuento de este autor, Rashomon, para producir una película no convencional que enfatiza la subjetividad esencial a todo acto narrativo, puesto que éste depende de un proceso perceptivo impreciso y un registro, protegido por la memoria y minado permanentemente por el olvido. Rashomon, juega con la yuxtaposición de relatos y comentarios que producen una secuencia cronológica, pero también que en algunos aspectos, se contradicen, se complementan, se solapan, dejando ver una verdad. Invitando al lector a que construya su propia verdad; su propio cuento.

Invisible es más intelectual que otras obras de Auster. Sin embargo, me recuerda la preocupación del autor por trabajar en la ficción los temas del recuerdo y el olvido. Como lo hizo en aquella memoria sobre su padre titulada The Invention of Solitude. Recuerdo las imágenes con las que describe la memoria en ese libro: Memory as a place, as a building, as a sequence of columns, cornices, porticoes. The body inside the mind, as if we were moving around in there, going from one place to the next, and the sound of our footsteps as we walk, moving from one place to the next. Sin duda alguna, Auster hace en Invisible, una nueva visita a ese mundo paterno, como para apuntalar su propio recuerdo, y aprovecha para tocar una vez más sus obsesiones: la memoria, el olvido, las coincidencias, el lenguaje y sus consecuencias.

Invisible (2009)
Paul Auster
New York: Henry Holt
312 pp

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