Apuntes para imaginar el futuro, 3

Ambiente y apocalipsis, primera parte

Una de las formas más comunes que ha tomado a lo largo de la historia la imaginación del futuro ha sido la que se inspira en el Apocalipsis de Juan el Evangelista, donde se profetiza que, luego de haber estado durante mil años condenado en el abismo, el Diablo regresará a la Tierra por corto tiempo para levantar contra Cristo las naciones de Gog y Magog. El libro profetiza que el Mal será derrotado una vez más y luego de su derrota por parte de Cristo, vendrá el Juicio Final, cuando se arrojará al fuego a los impíos. Será entonces cuando tendrá lugar el final de la historia.

Aun cuando solemos creer que en nuestros tiempos gobierna la razón, y que lo que dice el Apocalipsis debería leerse en un sentido simbólico y menos literal, la fuerza de la narrativa apocalíptica es muy poderosa y a los seres humanos nos cuesta inhibirnos de entregarnos cada cierto tiempo a las redes irracionales de una nueva variación de la misma. Es suficiente con que uno de los narradores señale una nueva encarnación del Diablo (sea éste: la ciencia, el Islam, el comunismo o el capitalismo, la técnica o la internet, la nanotecnología o lo smedios de comunicación) para comenzar a contarnos a nosotros mismo la misma historia, con nuevos personajes, pero idéntico final. El guión nos atrapa y nos cuesta salir de él para ver la realidad: que a lo largo de la historia ha sido más inocua de lo que temíamos, menos satánico aquello que habíamos identificado como un nuevo rostro del Diablo, y casi del todo falso que el fin de los tiempos estuviera tan cerca como nos lo querían hacer creer. El reverso de la conciencia de nuestra propensión a caer en la ilusión de esa ficción milenaria es que, como en el caso del lobo y las ovejas, podemos creer que toda presunta encarnación del Diablo es ficción. Y en algunos casos pudiera no serlo (o si no del Diablo, al menos de lo peor que puede crear al hombre, que es casi igual de malo. O peor. No lo sabemos.

Quines se preocupan activamente por la calidad del ambiente son poderosos y convincentes narradores de una versión contemporánea del Apocalipsis. Algunos de ellos han demonizado los mercados, el capitalismo salvaje, la tecnificación de la sociedad, el consumo irresponsable de recursos, y le han advertido a los responsables de defender todas estas presuntas encarnaciones del Demonio que de continuar haciendo lo que hacen la Humanidad llegará a un punto de no retorno. Quiero en este texto revisar algunas de estas profecías apocalípticas del ambiente. El texto no concluye porque será continuado en una próxima entrega (entrada).

1.Malthus y otros profetas del desastre

Nociones del concepto de capacidad de carga han servido a lo largo de los siglos para sustentar advertencias formuladas por quienes dicen conocer la capacidad de carga de nuestro planeta (sin duda un ecosistema muy grande y complejo) de que la humanidad tomada en su conjunto está muy cerca de ese límite. Uno de los primeros que hiciera una advertencia sobre el riesgo estructural que amenazaba a la humanidad fue Thomas Robert Malthus (1766-1834), célebre economista y demógrafo británico. El axioma sobre el que Malthus basó su pesimismo acerca del futuro de la vida del hombre sobre el planeta decía que el poder de la población era infinitamente más grande que el poder de la Tierra de producir subsistencia para el ser humano. La población sin control crece geométricamente, en tanto que la capacidad de la Tierra para garantizar la subsistencia del hombre crece a una tasa aritmética. La diferencia entre estas dos tasas crea una razón para pensar en límites o por lo menos para ser pesismistas en cuanto al futuro de la Humanidad. Este pesimismo refutaba una visión optimista de la Humanidad inspirada en la Ilustración, y en las ideas de filósofos como el marqués de Condorcet (1743-1794), quien era un firme creyente en la capacidad del hombre para progresar indefinidamente mediante la producción y acumulación de conocimiento y en particular de la ciencia. Malthus pensaba que esta diferencia matemática entre los procesos que regulan el crecimiento de la población y los que regulan la producción de alimentos creaba una escasez estructural y creciente en la Humanidad que, de continuar sin cambios en el futuro, podría engendrar una catástrofe. A esto se ha llamado la catástrofe malthusiana.

Neomalthusianismo

Durante la segunda mitad del siglo veinte, cobraron de nuevo auge algunas ideas neomaltusianas. Casi todas provenían de la izquierda; el activismo ambiental capitalizó las energías de muchos que estaban descontentos con el capitalismo y la sociedad industrial y que antes habían participado en las masivas movilizaciones contra la Guerra de Vietnam. Uno de los libros de culto fue The Silent Spring (1962) de Rachel Carson; éste era un alegato contra la sociedad industrial que sostenía que el uso indiscriminado de DDT y otros pesticidas estaba afectando y matando a animales, pájaros y seres humanos. Seis años más tarde, Paul Erlich, profesor de entomología de la Universidad de Stanford y su esposa Anne publicaron The Population Bomb (1968), donde defendían la idea de que la humanidad estaba al borde una inminente explosión demográfica que traería hambrunas a millones de seres humanos en una Tierra cada vez más poblada. El tono del libro de los Erlich se alejaba del de un discurso académico objetivo y desapasionado y se parecía más al de una enérgica advertencia que por supuesto criticaba la lógica de un capitalismo que no cerrara los ojos a la necesidad de controlar la población y la contaminación, que era concebida como una consecuencia o factor colateral del aexplosión demográfica.

Quizás el alegato más profundo contra el modo irresponsable de hacer las cosas en la sociedad industrial posterior a la Guerra de Vietnam fueron los documentos publicados por el Club de Roma, think-tank con preocupaciones ambientalistas fundado, entre otros por Aurelio Peccei. Esta organización no gubernamental encargó una investigación ambientalista a Jay Forester en MIT cuyos resultados se recogieron en Limits to Growth (1972). La influencia de esta obra fue mayor de lo que predijeron sus autores. A la fecha, ha sido traducida a 30 idiomas y se han vendido de ella unos 30 millones de ejemplares, lo que la convierte en el libro de ambientalismo más vendido en la historia de este movimiento. Limits to Growth constituía el Primer Informe presentado al Club de Roma, por un equipo dirigido por Donella Meadows, quien trabajaba en el MIT en el desarrollo de un modelo computarizado del mundo (World3) que buscaba predecir las consecuencias de las interacciones entre la Tierra, sus ecosistemas, y sus diversos yacimientos de recursos renovables y no renovables, si continuaban las tendencias observadas en el futuro.

En un resumen del libro escrito por los autores, éstos afirman que: “si las tasas de crecimiento de la población mundial, contaminación, producción de alimentos, y explotación de recursos continuaba sin cambios, se llegaría a los límites del crecimiento del Planeta dentro de un plazo no mayor de 100 años. La consecuencia más probable sería el repentino e incontrolable declive en la población y la capacidad industrial.” “Sin embargo—proseguían ellos—así como hay razones para preocuparse las hay también para la esperanza. Limitar deliberadamente el crecimiento sería difícil pero no imposible. El modo de proceder es claro y las etapas necesarias, aun cuando son nuevas para la sociedad humana, están dentro de las capacidades de la Humanidad. El hombre posee, por un momento en su historia, la combinación más poderosa de conocimiento, herramientas y recursos que el mundo ha conocido. Tiene todo lo que es físicamente necesario para crear una forma nueva de sociedad humana, una que sea construida para durar por generaciones. Los dos ingredientes faltantes son: un objetivo realista de largo plazo que guíe a la humanidad a una sociedad de equilibrio, y la voluntad humana para lograr ese objetivo.” De modo que si la humanidad se comprometía con ese objetivo y tenía la voluntad de hacer lo que debía hacer se salvaba; de lo contrario, sufriría la catástrofe. Al primer informe le siguió un Segundo Informe, Mankind at the Turning Point (Mesarovic y Pestel, 1974), y luego de varias décadas un par de actualizaciones——Beyond the Limits (1993), una actualización del documento original publicada 20 años después, y Limits to Growth: the 30 year Update (2004), publicada 30 años después—; estos dos últimos títulos que tuvieron mucha menor difusión que la obra original.

A pesar del cuestionamiento de las cifras y de los fundamentos del modelo del mundo desarrollado por Forester, las ideas del informe original siguen teniendo vigencia y sirivieron como combustible único o combinado de nuevas movilizaciones de grupos ecologistas y ambientalistas. En el año 2008, Graham Turner, investigador de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO) en Australia publicó un artículo titulado: “A Comparison of `The Limits to Growth` with Thirty Years of Reality”, donde examina las cifras reales de los últimos treinta años con las predicciones derivadas del libro y concluye que si no se hace nada, las tendencias de crecimiento demográfico, explotación de recursos y problemas sociales conducirán a un colapso de la Humanidad antes de termine el siglo 21. Es decir, que se verificarán las predicciones apocalípticas de los neomaltusianos vinculados al Club de Roma.

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