cyborgs, robots y seres humanos

Sobre sus posibilidades de convivencia

Se pueden definir con el nombre de cyborgs a toda la variedad de híbridos de ser humano y máquina (y por extensión de humano, máquina y animal), que posean una inteligencia o capacidades físicas iguales o superiores a la del ser humano; esta última restricción ayuda a descartar híbridos máquina- animal-humano con inteligencia o capacidades inferiores a la del ser humano (a no ser que ésto sean creados por diseño, con el objeto inmoral de servir a una clase de seres superiores).

Donna Haraway, profesora del programa de Historia de la Conciencia en la Universidad de California, en Santa Cruz, ha escrito un Manifiesto Cyborg en donde argumenta: “A finales del siglo XX -nuestra era, un tiempo mítico-, todos somos quimeras, híbridos teorizados y fabricados de máquina y organismo; en unas palabras, somos cyborgs. Éste es nuestra ontología, nos otorga nuestra política. Es una imagen condensada de imaginación y realidad material, centros ambos que, unidos, estructuran cualquier posibilidad de transformación histórica.”

Cuando se le da cabida a la posibilidad de que existan los cyborgs, la reflexión sobre las relaciones hombre-máquina, y los riesgos posibles derivados de ésta, se complican considerablemente. La primera consecuencia de esto es que la dimensión dicotómica hombre-robot se convierte, con el agregado de estos cyborgs, en un continuo hombre-cyborg-robot. Podemos imaginar una amplia variedad de clases de cyborgs que hayan sido creados gracias a combinaciones de elementos humanos o animales (órganos, tejidos, células, partes del cerebro) fusionados con elementos artificiales. Con ayuda de una tecnología avanzada, piezas u órganos naturales podrían ser reemplazados en seres humanos del futuro por piezas artificiales que realicen la misma función con un nivel superior o muy superior (de potencia o eficacia) al de la pieza original. La posibilidad de que el proceso de proliferación de cyborgs sea la línea más probable e importante de evolución de las relaciones hombre- máquina, complica el análisis de las reglas para regular estas relaciones. Así por ejemplo, las célebres Tres Leyes de la Robótica que Isaac Asimov presentó en el cuento que publicó en 1942, Runaround, no tendrán sentido o tendrían que ser sutilmente reformuladas. Así, cuando la primera ley dice que: “un robot no puede hacerle daño a un ser humano o, por omisión, permitir que un ser humano sea dañado”, se puede pensar que en el universo posible de cyborgs será muy difícil demarcar cuáles son humanos que funcionan con piezas que son máquinas y cuáles lo contrario. Por tanto, será muy difícil decirle a una máquina que no le haga daño a un ser inteligente cuya naturaleza no pueda distinguir fácil o categóricamente de la propia. ¿Cómo se demarca lo natural (el ser humano de lo artificial si la frontera entre uno y otro se hace cada vez más tenue?

Frankenstein
El androide creado por el doctor Frankenstein en la novela homónima de Mary Wollstonecraft Shelley es un cyborg y no un robot. Lo define como tal el hecho de haber sido creado de partes-piezas de diferentes seres humanos (cadáveres), que como si fueran un rompecabezas son luego ensambladas precariamente, con costuras demasiado visibles, para completar, gracias a la energía eléctrica, la creación de ese ser monstruoso que es grotesco, posee una fuerza sobrehumana pero también, a la larga, una sorprendente conciencia del mal que ha ocasionado.

Riesgos, amenazas
Una vez que se abren las posibilidades a la existencia de cyborgs de todo tipo, es posible concebircyborgs con cerebros híbridos que sean decenas, centenares o miles de veces más inteligentes que sus pares puramente humanos, se multiplican los escenarios de distopías futuras. Al margen de los riesgos analizados por filósofos o por escritores de ciencia ficción sobre las relaciones hombre-máquina, uno podría visualizar un futuro en el que aquellos grupos de seres humanos puros, que se resisten a mezclarse por medio de lazos genéticos, electrónicos o mecánicos con máquinas terminen por ser inferiores en capacidad intelectual o física a quienes deciden “hibridarse”, y terminen siendo dominados por cyborgs con la fuerza del hombre biónico o la inteligencia de cerebros híbridos integrados con poderosos supermicroprocesadores. Si tales cyborgs superiores al hombre promedio en fuerza e inteligencia no poseen también un sistema de valores morales que estén a la par de su fuerza y capacidad intelectual superiores (lograr que esto ocurra debería ser una condición sine qua non de su configuración como cyborgs superiores) , podrían proliferar esquemas de dominación autocrática en los que una clase de seres superinteligentes semejantes a los superhombres nietzcheanos, ejerzan un vasallaje esclavizante sobre seres humanos no integrados a máquinas que superará en crueldad y en duración a los de cualquier autocracia pasada. ¿Podrán seres con inteligencia puramente humana oponer una resistencia eficaz a esta amplia diversidad de amenazas futuras que pueden originarse en el futuro de la conducta de máquinas inteligentes o, en lo que luce peor, híbridos super-inteligentes de máquina y humano? ¿Será que el ser humano posee “un algo” no susceptible de diseño artificial, que no podrá ser integrado en una máquina superior, no importa qué nivel de desarrollo tecnológico lleguemos, que marcará una diferencia permanente entre nosotros y los cyborgs o los robots (inteligencias artificiales puras)?o, alternativamente, ¿Tendremos la capacidad para integrar en los algoritmos que sustentarán la inteligencia de estas creaciones super-inteligentes futuras, la ética y la moral necesarias para protegernos de conductas perversas o inmorales que multipliquen el mal y la crueldad en nuestro mundo y en otros mundos que podamos habitar?

Conciencia
¿O será más bien quela humanidad podría escapar de un posible escenario futuro de dominación y vasallaje bajo los designios de una raza de cyborgs sólo si éstos desarrollan una conciencia semejante a la que desarrolla Frankenstein, y esta le conduce a la decisión de su propio exterminio, como cuando decide inmolarse en el gélido y lejano Polo Norte. Recordemos lo que le confiesa al capitán: “No tema usted, no cometeré más crímenes. Mi tarea ha terminado. Ni su vida ni la de ningún otro ser humano son necesarias ya para que se cumpla lo que debe cumplirse. Bastará con una sola existencia: la mía. Y no tardaré en efectuar esta inmolación. Dejaré su navío, tomaré el trineo que me ha conducido hasta aquí y me dirigiré al más alejado y septentrional lugar del hemisferio; allí recogeré todo cuanto pueda arder para construir una pira en la que pueda consumirse mi mísero cuerpo.”

Más compasión
Se trata de esa mezcla tan profundamente humana de conciencia y compasión la que hace que Frankenstein se inmole lejos de aquellos a los que pueda ocasionar más daño. Esa misma mezcla pareciera explicar por qué Roy Batty el replicante de la novela de Dick salva a Deckard a última hora. Mezcla que produce un altruísmo extremo, inexplicable con base en un análisis puramente racional. En cambio, sólo su sensibilidad poética explica la belleza de las palabras con que acompaña ese acto: “I’ve seen things you people wouldn’t believe. Attack ships on fire off the shoulder of Orion. I’ve watched C-beams glitter in the dark near the Tannhäuser Gate. All those moments will be lost in time, like tears…in rain. Time to die”

Notas:

1. El término cyborg fue acuñado en 1960 por Manfred Clynes y Nathan Kline. Se deriva de la fusión de los términos cibernética (acuñado por Norbert Wiener) y organismo. Un organismo cibernético o cyborg es una criatura biológica, generalmente una ser humano, cuyo funcionamiento ha sido mejorado (el hombre biónico, los replicantes, los terminators, los androides), mediante la integración de componentes artificiales de tipo mecánico, eléctrico, electrónico, computacional o cuántico. Dédalo es uno de los primeros personajes que puede ser considerado como un androide por haberse adaptado unas alas que le otorgaron la capacidad de volar.

2. La cita del Manifiesto Cyborg de la profesora Haraway fue tomada de su libro: Simians, Cyborgs and Women: The Reinvention of Nature. New York; Routledge, 1991. p.149-181.

3. Una de las mejores exploraciones de los problemas existenciales que podrían afectar a un cyborg con una inteligencia superior se encuentra en el libro de Philip K Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas mecánicas?, que trata sobre lo apreciados que podrían llegar a ser los sueños, los recuerdos y la memoria para los cyborgs y que muestra lo esencial que son estos para la vida de un ser con una inteligencia superior, humano o replicante, tal como uno observa en la versión fílmica de ese libro, Blade Runner de Ridley Scott.

2 comentarios en “cyborgs, robots y seres humanos

  1. Pingback: Sobre el mirar, Blade Runner, Strindberg, Gauguin, « caracas 10N, 67W

  2. El futuro esta ahi, a la vuelta de la esquina.Nuevos seres humanos, hibridos de maquina, etc, son y seran una realidad,como convivir con nuevos conceptos mentales desafiara nuestra logica y razon.

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