Mirando en dos tiempos la levedad del navegar

Fotografías de Mauricio Donelli

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Esta serie de imágenes en dos tiempos, de encuadre perfecto, que realizó Mauricio Donelli durante un crucero en barco de la Royal Caribbean, me recuerdan aquellas palabras del Predicador en el Eclesiastés (3,1-8), de que hay “un tiempo para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol: (…), un tiempo para callar y un tiempo para hablar”, un tiempo para la soledad y el silencio, y un tiempo para el encuentro con los otros y el ruido. Porque incluso en ese tiempo de descanso en el que los pasajeros tratan de olvidar las penurias, desventuras y agites del tiempo del negocio, y se sumergen en el olvido del ocio, explorando todas y cada una de sus aristas leves como la espuma del mar que los acompaña, hay una posibilidad de dividir el tiempo. Y por tanto de sentir el paso del tiempo. Pero Donelli convierte ese paso del tiempo en un acto de suspenso (incertidumbre que no crea angustias), que está formado por esa anticipación del goce y el descanso que realiza cada pasajero en sus breves momentos de silenciosa soledad (y que hace uno como espectador cada vez que miramos la imagen del antes de la acción, cuando todo está sosegado y tranquilo). Éste es el único suspenso que se puede permitir el pasajero consecuente con su decisión de descansar y gozar.

Donelli nos recuerda también que ni siquiera eso que parece un chorro de alegría y olvido de todo fluye ininterumpidamente, como un manantial, haciendo caso omiso al paso del tiempo. También ese tiempo de ocio se disfruta en piezas, en periodos, en trozos, en lapsos, en ciclos que alternan el silencio con la bulla, la soledad con la aglomeración.

Y sin embargo, esa espléndida paleta de azules (de cielo, de mar y de piscina)-cruzados una y otra vez por esas líneas blancas y metálicas, rectas, torcidas y retorcidas, dibujadas por las varandas de la cubierta y las escaleras, actúan como marco referencial para recordarnos la sensación permanente de tránsito y mudanza que crea el navegar. Y esas chispas de colores intensos o planos, o de colores apastelados que tiñen las pelotas y juguetes de los niños, las camisas, franelas, pareos y pañuelos de las mujeres, nos recuerdan que cualquier cambio en ese barco será siempre una mudanza dentro del ocio. Una confirmación de que la insoportable levedad del navegar, está marcada por el devenir de las olas y el mar.

No me queda duda alguna del bienestar que nos produce contemplar escenas como las de esta exhibición, que nos alejan de ese ambiente grave al que nos acostumbra la vida en la ciudad. Hay que verlas. Son un remedio y no sólo una filosofía del ocio y el descanso.

Mirada en Dos Tiempos se exhibe en la Galería Okyo de Las Mercedes, en la Calle California, entre Jalisco y Monterrey, quinta las Churrucas. La exposición se inauguró el pasado sábado 14 de junio de 2009, clausura el domingo 5 de julio de 2009. T: 0212 993 6975

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