Arturo Herrera

Vista de mural en galería DAAD, en Berlín, Alemania 2005 (cortesía galería Sikemma Jenkins)

Vista de mural en galería DAAD, en Berlín, Alemania 2005 (cortesía galería Sikemma Jenkins)

Este trabajo, fue publicado en la séptima edición de la revista GP, que circuló en abril del año 2007.
El día de la entrevista, hacia diciembre de 2006, Arturo Herrera conversó con la redacción de GP durante poco más de una hora en el café Mokambo, en Caracas. Su cara y su gestualidad eran variables. A ratos nos parecía un niño juguetón, a ratos un adolescente curioso capaz de hacer algunas travesuras. Sin embargo, días después, cuando lo recordamos, nos dimos cuenta que Arturo sólo era, intensa y apasionadamente, un artista que se metamorfoseaba a voluntad en: niño, adolescente, aventurero, inventor, descubridor, científico, coleccionista. Una huella de ese artista proteico publicamos aquí. Los interesados en ver más imágenes de sus obras, pueden revisar el pdf del trabajo que fue colocado en el sitio web de la revista.

una persistente preferencia por el fragmento
(Salvo que se exprese lo contrario, las fotografías fueron una cortesía de Galería Sikkema Jenkins)

Si algunos espectadores piensan que he producido una imagen suficientemente fuerte o generosa, creeré que he hecho mi trabajo. Estaré feliz con la imagen (…).Si una imagen ayuda al enriquecimiento emocional o intelectual del espectador, también sentiré que he hecho mi trabajo. Esto es lo que me mantiene activo.
Arturo Herrera

Tú estás fragmentado, y la pieza proviene de la fragmentación. Y lo que quiero es que esa experiencia de la persona fragmentada y la imagen fragmentada se conviertan en un nuevo todo, una experiencia híbrida. Nunca nada es seguro en la vida… por tanto, juego con esa idea de ambigüedad e incertidumbre. La celebro.
Arturo Herrera

La estética del fragmento y el collage, ambas propiedades esenciales de lo contemporáneo, han acompañado al artista venezolano Arturo Herrera desde muy temprana edad. Cuando niño pintaba en pedazos de papel y hasta en los cartones que venían dentro de las camisas de tintorería. Muchos años más tarde comenzaría a pensar en que disciplinas como la música o la coreografía también actúan como poderosas fuentes de inspiración de su obra, precisamente por una semejanza estructural con lo que hace. En la coreografía está presente una construcción a partir del fragmento. “La coreografía –dice el artista– no es más que unificar ciertas etapas para crear una nueva danza y lo mismo con el collage, donde tienes fragmentos que crean una forma en el espacio.” En la música está presente la subjetividad pura, la misma que Herrera trata de lograr con tanto esfuerzo en sus obras. Es la naturaleza pasajera de la música la que lo fascina. “Cuando el intérprete deja de tocar, la música desaparece.” A Herrera jamás se le ocurrió irse por otro camino que no fuera el de las artes. Por eso, quizás no consideró que era una aventura estudiar una carrera en la que son pocos los que logran vivir de ella. Tiene el semblante de un hombre fuerte, sencillo, realizado, con una mirada clara, honesta y fresca. Se conserva en su mirada y en su fácil sonrisa espontánea algo del niño que trata de seguir siendo (o quizás que naturalmente aún es) para estimular su creatividad.

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Libertad
En general, Herrera proyecta una sensación de libertad que da a entender que se encuentra libre de ataduras. Declara que el vivir en Berlín no le hace sentir nostalgia por su país. Se siente su libertad cuando te dice que sus padres siempre se preocuparon por enseñarle lo que se hacía en materia de arte en Venezuela. Gracias a ellos, desde temprana edad visitó todos los museos de Caracas y pudo conocer los artistas nacionales más reconocidos, aquellos que nunca imaginó que tendrían influencia en su obra futura. Y precisamente ahí obtienes una clave. Una segunda mirada, luego de escucharlo, te revelará que esa imagen de libertad no proviene de la falta de ataduras sino de lo contrario. Herrera es un artista influido profundamente por su circunstancia, pero se revela como alguien dotado de una capacidad para convertir sus ataduras (restricciones), las simbólicas, las materiales y las temporales, en puro arte contemporáneo, abstracto, subjetivo y abierto a múltiples interpretaciones.

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Nomadismo
]Otro elemento que puede explicar su preferencia por lo fragmentario es su nomadismo, su constante peregrinaje por diversos países. Al terminar el colegio, se fue de Venezuela a estudiar Arte en Estados Unidos, donde su hermano, quien residía en ese país, lo invitó a probar suerte. Así obtuvo un Bachelor in Arts de la Universidad de Tulsa en Oklahoma. Luego viajó a Italia, regresó a Estados Unidos y se quedó viviendo en Nueva York por un tiempo. En esta ciudad no se sintió a gusto y se fue a Chicago, metrópoli que lo cautivó desde su llegada. En la Universidad de Illinois hizo un Master of Fine Arts. Fue entonces cuando inició esa incorporación activa de elementos de la cultura popular, el comic y los signos en su obra. Todos estos eran elementos fácilmente disponibles y poco costosos. En general, Herrera piensa que eligió el collage, no sólo por la flexibilidad creativa que le permite esta técnica, sino también por lo económico de los materiales con los que trabaja.

Plot, 2006, acero

Plot, 2006, acero

Disciplina
La considera un elemento imprescindible para todo creador. No puede concebir de otra manera su trabajo sino como un ritual solemne con cuya práctica se enfrenta a diario. Recuerda a Igor Stravinsky cuando declaraba que, “a menos que se trabaje por muchas horas nada va a ocurrir.” Esta frase descarta la posibilidad de conjurar las musas que puedan propiciar la gestación de la obra maestra; aunque no quiere decir que la inspiración no sea importante, pero sí enfatiza la importancia del trabajo constante. Es por ello que Herrera acude a diario a su estudio donde trabaja con absoluta dedicación por largas horas sin descanso; lo que por otra parte sugiere que no establece una demarcación categórica entre el oficio del artista y cualquier otro oficio. Detrás de la disciplina, o mejor aún, junto a ella, se encuentra la aspiración a una gloria artística que deja muy atrás la fama. Herrera ha declarado alguna vez que “los artistas miran (y admiran) a otros artistas del pasado porque tuvieron el valor de experimentar y la capacidad de encontrar esa otra gama o combinación de colores o lo que fuere que constituyera su innovación. Y sabe que la eventual posibilidad de reunirse con ellos (los que él considera los maestros) constituye uno de sus mayores retos. Aun cuando nunca llegase a esa meta, ella lo mueve y lo ayuda a aceptar las asperezas (cualesquiera que ellas sean) de su férrea disciplina.

Azar y creación
Si esta actitud hacia el reto es lo que mueve a Herrera a ir a su estudio, y si es su disciplina lo que le permite permanecer en él durante horas trabajando, es su capacidad de crear oportunidades para que el azar se tope con él y se cuele dentro de su proceso creativo, lo que determina su encuentro con cada nueva obra que produce. La invención puede ocurrir “usualmente durante el último minuto de la última hora”, justo cuando está agotado y piensa que se perdió el día. Esta concepción de la creación justifica para él su práctica constante en el estudio, experimentando, probando cosas distintas, jugando. Como si con estas prácticas lúdicas, que replican a la vez algunas conductas de los niños, estuviera invocando el azar. Más que poner el azar en cuarentena, Herrera permite que éste contamine activa y masivamente su práctica creativa. Este azar pudiera ser lo que determina que una obra, que en un primer momento no lo convence, evolucione, se metamorfosee por alguna carambola de su proceso creativo en algo que le complace. Al final, su mayor satisfacción es que aquello que estuvo en su mente sea congruente con la pieza que logró.
Un ejemplo de la invitación que le extiende al azar es una obra realizada en 2004 compuesta por 80 fotos de collages y dibujos tomadas en el estudio con un lente micro, para que la fotografía lo dirija en la creación. Una vez que termina de usar un rollo fotográfico, “lo sumerge en” agua fría o caliente, o en café con hielo. El agua “entra en el rollo y afecta la emulsión creando otras imágenes por azar”. El resultado de este trabajo son imágenes muy íntimas que le permiten, al artista tanto como al espectador, establecer conexiones entre los fragmentos de las imágenes que se ven, lo que se supone que son y los recuerdos que éstas evocan. De esta manera, Herrera traslada el formato del collage al ámbito de la fotografía.

Influencias
Pero los maestros (sus maestros) no son sólo fuente de inspiración; no siembran solamente la aspiración a ser emulados por el artista. La capacidad de Herrera para abrirle ventanas al azar crea también una puerta para que ellos, y decenas de otros referentes, entren, dialoguen con su obra y se incorporen en ella. Y así, Jesús Soto, Carlos Cruz Diez, Arturo Michelena, Alejandro Otero, Gego y otros maestros venezolanos, están tan presentes en sus obras como lo están el músico ruso Igor Stravinsky o el coreógrafo también ruso George Balanchine. En lo que concierne al collage, reconoce influencias del movimiento Dada, de Picasso, de Braque y de los alemanes, todos los cuales lograron elevar este formato a la categoría de arte. Pero también hay referentes de la cultura popular, como los cartoons de Disney o elementos narrativos e iconográficos de los cuentos de hadas. Porque Herrera reconoce que el arte contemporáneo se construye a partir de múltiples y heterogéneos referentes, unos cultos, otros populares, lo que le complica al espectador la tarea de comprender la obra, desentrañar la maraña de discursos y tradiciones que la han gestado o entrever las preguntas ante las que constituye una respuesta subjetiva. El espectador no dispone de tiempo para repasar todos esos discursos y comprender (leer) la obra en toda su riqueza conceptual o artística. Y por ello, al espectador no le queda otra opción que regirse por su subjetividad, que no siempre es la mejor fuente de crítica. El espectador ideal, para Arturo Herrera, debiera tomarse su tiempo para observar la obra y digerirla. Y ser flexible en esta lectura.

Arte contemporáneo
Cada ser humano es un producto de sus circunstancias, como escribió Ortega y Gasset en varias ocasiones. Un artista, desde el punto de vista de Herrera, debe asumir, en su acto creador, la responsabilidad de tomar conciencia de esta situación y de todos los elementos culturales que entran en juego, para así poder cuestionar, deconstruir y proponer nuevas perspectivas desde la obra de arte. Herrera concibe el arte contemporáneo como una suerte de esponja/crisol en la que coinciden, se combinan y recombinan múltiples referentes. Reconoce que, por haber nacido en Latinoamérica y vivir en Estados Unidos, se acostumbró a ciertos acentos y a la manera en que habla la gente. Fragmentos de entonaciones de voz o la manera en que la gente pronuncia o usa las palabras. El artista en un medio así desarrolla esa capacidad para identificar fragmentos de lenguaje. De modo que su obra es también como un espejo de ese lenguaje y esa cultura fragmentadas en que imperan las yuxtaposiciones de múltiples discursos, códigos, narrativas. Pero además, Venezuela, como nación que se construyó con sucesivas oleadas de inmigrantes, constituye otra fuente de diversidad quebrada. En la cultura venezolana, como en un crisol caleidoscópico, se fundieron y mezclaron voces, entonaciones, términos de múltiples culturas que se revolcaban de manera muy promiscua con la autóctona. “Esa fragmentación interna te hace más fuerte –dice el artista–. La veo como algo positivo. Influye en lo que soy.”

Nota

Arturo Herrera nació en Caracas, Venezuela, en 1959, y vive y trabaja entre New York y Berlín. Ha recibido múltiples premios incluyendo, entre otros, el DAAD Fellowship. Ha realizado exposiciones en el Centre d’Art Contemporain, en Ginebra, Suiza; en el Dia Center for the Arts, New York; en el Centro Galego de Arte Contemporánea, Santiago de Compostela; en el Whitney Museum of American Art, New York; en el UCLA Hammer Museum de Los Angeles; y en el P.S. 1 Contemporary Art Center, New York, entre otros espacios. Su obra fue mostrada en la Bienal de Whitney (2002).
Se tomó información de dos entrevistas realizadas al artista publicadas en internet por art21. La primera tenía como título “Abstraction, Chance & Collage” (se puede leer en: http://www.pbs.org/art21/artists/herrera/clip1.html); y la segunda: “Music, Dance and Language” (publicada en: http://www.pbs.org/art21/artists/herrera/clip2.html). El artículo se basó también en notas de una entrevista que realizó Ondina Yáñez al artista, en Caracas, en noviembre de 2006; y una breve conversación que tuvo el autor en esa misma fecha con el artista.

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