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Notas sobre redes sociales digitales, 3

Tecnología, empatía y pasión

Fiesta en la Plaza Tahrir, en Egipto, durante las recientes manifestaciones populares

Proemio

    Estás en la manifestación, a la que has llegado muy temprano. Estás parado desde hace horas cerca del centro de la plaza. Llevas muchas de esas horas gritando a toda voz las proclamas. Algunas emanan espontáneamente desde muy dentro de ti. Otras, muchas, son aquellas a las que sumas tu voz como en un coro tratando siempre de no desentonar. El hambre y el cansancio actúan en contra de tus intenciones de permanecer. Temprano, el sol y el calor fueron los peores enemigos de tu activismo. Más tarde, el hambre y el cansancio, se sumaron lentamente como barreras a tus intenciones. pero siempre hay barreras a lo que deseas hacer. Y tú sabes que es importante que permanezcas allí junto a los demás. Sabes que la presencia de cada uno cuenta para el logro de los objetivos. Y sin embargo, cómo quisieras aunque sea por un minuto ver a esa masa compacta desde arriba; verla como si fuera tu cuerpo mismo y estuvieras ahí frente a un espejo gigantesco. Ver esa masa compacta desde muy arriba, incluso cenitalmente, para sentir por unos segundos aunque sea, el orgullo de formar parte de algo grande, algo que seguramente tendrá implicaciones. Intuyes también que este anhelo merodea a muchos de los que te rodean. Pero si lo haces tú, si lo hace el resto, esa masa será menos compacta y menos impresionante. Si ello ocurriera, esa masa pudiera convertirse en otra cosa. Algo deshilachado, diluido, una imagen pálida de lo que es ahora. Pero además, eso no es necesario. Tu primo Abdullah que vive en Los Angeles te ha mandado un mensaje diciendo que acaba de ver esa manifestación. Te ha dicho que es más impresionante que aquel concierto que vieron juntos en MTV el último domingo de sus vacaciones, el verano pasado. Y eso es suficiente. Puedes esperar que a esa hora, más de cien videos habrán sido subidos a youtube sobre lo que pasa en la plaza. Estás ahí, en Cairo, pero tu novia Layla está ahora en París escribiendo un ensayo sobre el clásico de Donna Haraway del que tanto te ha hablado (Simians, Cyborgs and Women: The reinvention of nature, 1991) y piensas que ella se está acordando de tí, y quizás ha pasado su vista casualmente por encima tuyo (digo, mirando una foto de esa concentración subida a la web desde un celular) sin poder identificarte. Quizás Layla está mirando uno de esos videos, leyendo tweets que otros amigos le envían desde allí. Tu anhelo de mirar la concentración desde donde ella la miró puede esperar. Es fácil imaginar el tamaño de esta manifestación. Ya lo has visto en la foto que recibió Gamal, tu compañero de clase, que está parado a tu lado. Se la envió su abuela; quien con menos de 64 años ya maneja a la perfección el twitter, el facebook y su blog.

Globalización y tecnología
Lo anterior es un ejercicio de ficción que se inspira en una escena que le pudiera haber sido vivida por cualquiera de los miles de protagonistas de alguna de las decenas de manifestaciones que han ocurrido en días pasados en países árabes. He seguido con cierta atención este proceso y no deja de fascinarme ese efecto dominó de movilizaciones populares y movimientos de liberación que se han ido activando, como una reacción en cadena, en diversas naciones del Magreb y el Medio Oriente. Todos estos movimientos han nacido con el objetivo de derrocar o reformar profundamente gobiernos monárquicos o autoritarios en los que se han perpetuado dictadores o reyes durante décadas o siglos (como ha sido el caso de Bahrein).

Se habló que la globalización había jugado un papel en el desplome de los regímenes comunistas de Europa Oriental. No creo que la globalización no haya sido importante en esta ocasión. Pero ahora ha jugado con mucha más fuerza otro factor, la tecnología. La tecnología de información ha sido determinante en conectar a la gente de una manera íntima (entre otras cosas en eso que se llaman redes sociales digitales), y facilitar de este modo la organización y coordinación de las movilizaciones. Por otro lado, los medios de comunicación, que producen y publican las noticias, multiplicadas hasta la saciedad gracias a sus versiones digitales y las diseminaciones virales que de éstas hacen las redes sociales digitales, han actuado como disparadores de las movilizaciones o como elementos que han mantenido el nivel de activismo para que éste no desaparezca.

La idea de la convergencia de tecnologías
No se trata solamente de que quienes adversan a un gobierno autoritario tienen a la mano una tecnología que los ayuda a organizarse y coordinar sus tácticas, contribuyendo de esta manera con el éxito de estos movimientos, sino también de que durante estos procesos ha habido una convergencia, coincidencia y sinergia entre entre dos tecnologías: 1. Por un lado de la creciente diversidad de herramientas tecnológicas usadas para la interconexión, principalmente entre activistas (sms, llamadas al cel, redes de chat encriptadas como las del BB, correo electrónico, sitios para subir y publicar videos como youtube, o sitios para subir y publicar fotos como flickr, o tumblr, plataformas para microbloging como twitter, o plataformas para redes sociales como facebook, o el fax y el teléfono tradicionales); y 2. Por el otro, de las herramientas tecnológicas a las que recurre el periodismo contemporáneo para producir y hacer llegar al destinatario la noticia (por esquemas de señal abierta, cerrada o por internet).

Una arena de la convergencia tecnológica
Tal convergencia ocurre porque los destinatarios se han convertido ellos mismos en productores de noticias y por tanto se produce una especie de rizo (loop) en el que la información sobre lo que hacen y las opiniones (las propias y las lejanas, que pueden haber sido producidas en otra lengua, por familiares, amigos, colegas o desconocidos, en un país situado en los antípodas) sobre los efectos de las movilizaciones que realizan se mezclan y confunden, casi en tiempo real, y regresan a los mismos actores, es decir, al sitio de producción de las noticias. Este proceso cíclico produce una red de activismo cada vez más amplia y cada vez más compacta que se hace muy fuerte y que está cada vez más determinada a lograr sus objetivos. Quizá, entre otras cosas, porque quienes forman parte de esa red que crece dia a dia en cada uno de los países árabes en los que han tenido lugar estas manifestaciones populares, están concientes del poder creciente que tienen para lograr el cambio socio-político que anhelan.

Puede ser tremendamente seductora la idea de abandonar ese rol de ser espectadores pasivos de lo que ocurre en el mundo, o en la esquina de nuestras casas, para asumir este novedoso rol dual de espectadores que son a la vez protagonistas de su propio destino colectivo (y no solo de su destino en tanto que individuos).

Política y pasión
Esta decisión de asumir ese rol dual, es con frecuencia tomada con pasión. Así la tecnología conduce a esta nueva generación de activistas políticos, desde la otrora pasiva vida de contemplación que transcurría en sus poltronas o sofás en sus cálidos hogares a la pasión llena de adrenalina que les ofrece la calle. Esta convergencia convierte a la arena política moderna, que es la calle o la plaza (además de sus meandros más o menos oscuros y secretos), en una suerte de salón de espejos dentro del cual la noticia y sus efectos en los receptores: se produce, se pública, se difunde, se comenta y reverbera. Circula y recircula. Y cada vez que se cumple un nuevo ciclo, se encienden más los ánimos de los actores- espectadores, se incrementa la pasión, circula más adrenalina por sus vasos sanguíneos. Así el loop noticioso iterado actúa como feedback positivo del movimiento.

Quiero aclarar un poco más la idea de pasión que uso en este texto. la tomo de una estudiosa de la democracia, Chantal Mouffe, quien en 200 publicó un libro titulado Politics and passions. En una entrevista para un journal online, ella le explica a su entrevistador lo que entiende por el concepto de pasión en la política. Lo cito textual en inglés y luego lo traduzco:

    “What I understand by passion is not what you could call an individual passion, but everything that has to do with the affective dimension which is mobilised in the creation of collective identity. This is to stress that when people act politically,(…) there is also an affective dimension. What I criticise in the dominant model of political theory is rationalism. To believe that people are principally moved by rationality, either by some rationality of interest or the communicative rationality (as in Habermas or Rawls) and dismiss anything that has to do with affect: desire, forms of identification, everything affective. They think that they need to be taken away from politics because they believe that this is something that would interfere with the objective of consensus”

(ver la entrevista completa aquí).

Y aquí la versión en español: “Lo que entiendo por pasión no es lo que usted llamaría una pasión individual, sino todo lo que tiene que ver con la dimension afectiva que es movilizada en la creación de la identidad colectiva. Esto para enfatizar que cuando la gente actúa políticamente, puede existir también una dimensión afectiva. Lo que yo critico en el modelo dominante de la teoría política es el racionalismo. Creer que la gente está movida principalmente por una racionalidad, sea por alguna racionalidad de sus intereses o por una racionalidad comunicativa (como lo han postulado Habermas o Rawls) y desechar todo lo que tiene que ver con el afecto: deseo, formas de identificación, el universo de lo afectivo. Ellos creen que todo esto se tiene que sacar de la política porque piensan que las pasiones podrían interferir con el objetivo de construir consenso”.

Quisiera observar que lo que argumento aquí (que la tecnología, usada como herramienta de información y conexión en redes sociales, cataliza y fortalece el nacimiento de una ola de empatía) es consistente con la visión de Mouffe. La empatía es, antes que nada, un fenómeno afectivo que trasciende lo racional y lo cognitivo y que no se limita ni está interesada en la construcción de un consenso puesto que puede tolerar (y convivir con) la diferencia.

Por otra parte, para sumar individuos al consenso hay que convencerlos racionalmente a cada uno. El consenso es lento, implica deliberación, reflexión, análisis y síntesis. La empatía es automática, contagiosa y muy rápida. La empatía es viral. Es como la gasolina derramada que se enciende y corre hacia el tanque desde el cual se derrama; el consenso, como la llama de la vela consumiendo lento el cabo. Es la empatía uno de los motores que disemina estos movimientos por el el Medio Oriente y el Magreb. Empatía que deriva en emulación, inspiración, imitación, identificación, comunión, con aquellos que han logrado los otros pueblos. Empatía autopoiética.

Tecnología, civiles vs militares
Quiero insistir en la diferencia entre las manifestaciones de un pueblo cuyas pasiones se desatan de a poco con cada respuesta sorda del dictador a sus reclamos, y los actos del militar, donde el feedback al que hago referencia es poderosamente atenuado por medio de rígidas normas de acatamiento de órdenes de los superiores jerárquicos y mecanismos de censura de la información que reciben los oficiales y la tropa. Los militares, a causa de su rígida estructura jerárquica, son una clase de usuarios de estas nuevas tecnologías son menos propensos a tener las experiencias empáticas catalizadas por la tecnología.

La empatía como resultado de un “salón de espejos” tecnológico
Una de las consecuencias de adoptar como estilo de vida este rol dual de actores-espectadores, es el nacimiento, desarrollo y fortalecimiento de la empatía en una creciente fracción de los miembros del grupo. Si la empatía puede ser definida generalmente como la capacidad para reconocer y compartir lo que siente otro ser humano al que percibimos como cercano, pienso que la exposición de cada individuo de la red de activistas (a múltiples y heterogéneos registros de lo que siente, piensa, cree el otro (documentado en crónicas, frases, noticias, argumentos, videos, fotos, verbatim, etc,) que le llegan mediante una batería de herramientas tecnológicas, actúa como un catalizador de la empatía, quizás estimulando la actividad de las neuronas espejo (cierta evidencia sugiere que son las responsable de la empatía) y, a la vez, desestimulando el interés de prestarle atención a aspectos o temas no relacionados con la movilización y sus objetivos.

Se puede también decir que la tecnología, al llenar ese ámbito en el que actúan los activistas, con múltiples espejos digitales (que funcionan como superficies que reflejan, reverberan y ponen a circular dentro de la red, lo que dicen o hacen éstos introduciendo además en ello cierta variación), actúa como un amplificador de la empatía basal. Exacerba en cada miembro del grupo inmerso en la movilización la sensibilidad hacia lo que hace, siente, piensa, y cree el otro. Y en particular exacerba la identificación con el sufrimiento, carencias, necesidades del otro, las cuales en cierta medida, son también causas del sufrimiento, carencias, necesidades de todos y cada uno de los activistas.

La tecnología le confiere un nuevo sentido a esa frase de Terencio a la que se ha recurrido tantas veces para hablar de nuestros lazos como seres humanos: Soy hombre y nada de lo humano me es ajeno. Esa frase tiene más sentido para todos aquellos que están inmersos en la red y conectados de múltiples modos con una serie de personas con las que comparten una o muchas cosas. El dolor del hombre que toman preso injustamente, el hambre del otro que hace huelga de hambre por una causa justa, todas esas manifestaciones individuales se nos hacen más cercanas, las sentimos como actos más próximos a nosotros, gracias a la tecnología. Es ella la que nos sensibiliza y acerca al prójimo y, llegado el momento, puede determinar que salgamos con rabia o mucha determinación a manifestar, si una institución fue sorda a nuestros reclamos.

El cemento de las nuevas redes sociales
Lo que se definen entre los activistas son: lazos, relaciones, vínculos o conexiones casi siempre temporales y por tanto no susceptibles de configurarlos (a todos los activistas conectados entre sí por un poderoso sentimiento empático) como una clase nueva, una que en un futuro se pueda enfrentar a otro grupo y crear de este modo una fisura en la nueva sociedad que se esatá configurando. No tiene lugar un proceso de identificación grupal como el que opera en el que sería el proceso de formación de una clase. Lo que hace más interesante a estos grupos de ciudadanos movilizados contra el gobierno es su heterogeneidad: étnica, social, económica, etc. La empatía produce articulaciones temporales y perecederas entre los miembros del movimiento (los activistas). Sin embargo, hay una alineación en algunas cosas fundamentales por las que luchan: libertad, justicia, derechos humanos. Principalmente esto. Lucha laica. Dejando las creencias aparte, para la práctica privada. Lluis Bassets, en un blog asociado con El País, hablan de una desislamización del mundo árabe a la que estaría asociado un proceso de laicización de la población (esto implicaría también el abandono de viejas consignas como el antiimperialismo y el antisionismo que serían reemplazadas por consignas nuevas, más universales como: la libertad, la justicia y los derechos humanos). Es posible que algo de eso esté ocurriendo.

Estos movimientos pudieran representar una crisis en la cohesión de la sociedad de creyentes, aquella que creíamos era fuertemente renuente a la modernización y deseosa de abrazar una teocracia.

Envejecimiento del concepto de clases
Quiero contrastar la idea de red con la idea de sociedad de clases. La red invita a todos a sumarse a ella.Es un objeto universal, global e incluyente. Invita a pertenecer a ella. Pero no segrega a quienes no lo hacen. La red no implica, y no debe implicar, un componente ideológico. No hay lucha dialéctica dentro de la red y esta es una de las razones que hace improbable la aparición de enemigos en la red. La categoría analítica de la clase se debilita en la medida en que es reemplazada por nuevas categorias de análisis social y político.

Permanencia de la pasión
Pero hay pasión. La hay durante los picos de actividad, y la debe haber luego, cuando se han logrado los objetivos. Si la libertad, la justica y los derechos humanos se rescatan con pasión, ésta no puede ser dejada luego en un rincón cuando se hayan logrado las condiciones institucionales y los acuerdos mínimos para que existan. Este es uno de los mensajes más importante de una de las más grandes pensadoras de la democracia en el mundo actual, Chantal Mouffe (revisar su web site aqui).

La supervivencia en el largo plazo de todos los logros que sean consecuencia de estos movimientos depende de la capacidad de la sociedad unida en la red (o en las redes) para reactivar a voluntad la pasión, y con ella despertar cada vez que sea necesario toda la voluntad, la fuerza y perseverancia con la que combatieron originalmente en estas movilizaciones para minar y, eventualmente derrocar, las bases de los regímenes autoritarios que se habian perpetuado en el poder u olvidado de las necesidades del pueblo.

La ausencia de líderes políticos visibles e importantes en estos movimientos crea un problema de gobernabilidad en las naciones que hayan cambios de regimen gradual o violentamente. El vacío de poder que pudiera crear esta falta de líderes visibles puede incrementar el riesgo de que estos movimientos populares (o sus logros) sean secuestrados luego por grupos alineados con el fundamentalismo islámico. Este es un riesgo del cual estos movimientos populares deberán protegerse, apelando a la ayuda de toda la sociedad.

Transparencia radical, consideraciones adicionales

Daniel Goleman

Reflexionaba hoy sobre el concepto de transparencia radical, defendido desde una posición ciertamente no académica, por Julian Assange. Pienso que es diferente su impacto en los mercados de su impacto en: las organizaciones; en las arenas en las que se debaten las políticas públicas; y en las que se debate la política real. A lo largo de esta serie de ámbitos institucionales, el concepto se hace cada vez más complicado de analizar en términos de su contribución a la eficiencia y eficacia de las decisiones. Por esta razón, no es fácil adoptar una posición ciega a favor de Assange (en el caso de Wikileaks y el diario de Guerra Afgano 2004-2010) o una posición ciega y rígida en contra de gente como el analista de inteligencia (que se encuentra ahora en medio de un proceso judicial no civil) Bradley Manning (ver entrada anterior).

En los mercados, la transparencia radical, tal como lo sugiere Daniel Goleman, permitiría eliminar la asimetría de información entre quienes demandan y quienes ofrecen productos.

Si todos los que compran los productos conocen, no solamente los ingredientes y las características organolépticas del producto (cuando se trata de alimentos o bebidas) sino también todos los detalles de su proceso de fabricación y distribución a lo largo del canal hasta llegar al proveedor final, el consumidor puede realizar una mejor evaluación a la hora de su decisión de compra que incorpore la ética del proceso de fabricación (si el fabricante o distribuidor respeta legislación sobre propiedad intelectual, legislación ambiental, derechos laborales, etc.).

Daniel Goleman, afirma en un artículo (publicado en Harvard Business Review de mayo de 2009) que: El movimiento hacia una mayor transparencia en los mercados financieros tiene un paralelo directo en el impacto ecológico de los bienes de consumo (Traducción del autor).

Se pregunta Goleman en el artículo, luego de hablar a favor de sitios como GoodGuide.com, si los consumidores tendrán el tiempo suficiente para revisar ése y otros sitios que ofrecen información pormenorizada sobre los productos (aspectos sociales, ambientales, laborales) para ayudar a los consumidores a compararlos entre sí y tomar una decisión de compra presuntamente más eficiente (idealmente óptima). La respuesta intuitiva que me animo a dar es que no. Que cada vez tendrán menos tiempo para procesar más información y que otros deberán hacelro por ellos.

Quizá en un futuro cercano será necesario que los mismos sitios que cargan la data sistemática sobre los productos posean algoritmos que sean capaces de construir un modelo de compra de cada consumidor y con base en éste, le provean las sugerencias de consumo que él pida cada vez que necesite tomar una decisión acerca de dos o más opciones (marcas) de un producto genérico.

Hay otro aspecto que interfiere o crea ruido en la hipótesis de la transparencia radical. Se trata de que no todos los consumidores pueden darse el lujo de obviar consideraciones de precio y comprar el producto que esté más alineado con otras consideraciones como calidad, ética, etc. En épocas de crisis, los consumidores es posible que se hagan míopes o flojos para incorporar esa información adicional en su decisión de compra. Pudiéramos pensar que ellos regresan a su antiguo modelo.

Creo que estas ideas dejan aún muchos lazos sueltos alrededor de este tema. Por ejemplo, deberá tratarse aún el papel que se esperaría que jueguen los medios, y en particular la prensa, en un mundo en el que este concepto se haga cada vez más importante.

Derrame en el Golfo (11), Lecciones finales

Foto del derrame en el Golfo de México, 24 de julio (foto: cortesía NASA)

Quizá no es cierto que estemos en el tiempo de derivar todas las lecciones posibles sobre el accidente sufrido por la plataforma Deepwater Horizon el pasado 22 de abril porque aún quedan múltiples enigmas por responder. La nueva campana que BP ha colocado sobre el pozo averiado casi ha solucionado el problema y se esperaa que en pocos días se complete la perforación de pozo de alivio, lo que debe constituir una solución final al problema.

Aún no se sabe cuál ha sido el destino de todo el petróleo que manó durante meses del pozo averiado, muy cerca del lecho marino, durante cerca de tres meses. Aun cuando hasta la fecha se han recuperado cerca de 35 millones de galones (cerca de 132 millones de litros) de una mezcla de petróleo y agua esa cantidad no representa sino una proporción menor al 10 por ciento del volumen total de petróleo que se estima manó libremente de ese pozo.

Hay hipótesis que sostienen que, no obstante su potencial contaminante, los dispersantes (e.g. corexit) utilizados ayudaron significativamente a la acción de bacterias capaces de degradar el petróleo y los diversos grupos de hidrocarburos que lo constituyen. Dado que el lecho del Golfo recubre un gigantesco yacimiento petrolífero, hay científicos que afirman que incluso antes de que se hubieran iniciado actividades de perforación submarina en el Golfo de México, se producían ocasionalmente fugas espontáneas de petróleo del lecho marino (probablemente como un mecanismo de alivio de incrementos repentinos en la presión del petróleo dentro del yacimiento). La hipótesis sostiene que este medio marino rico en petróleo y sus hidrocarburos habría sido un caldo de cultivo ideal para bacterias capaces de degradar el petróleo, las cuales crecerían exponencialmente cada vez que se producía una de tales fugas. Hay una variante de estas bacterias, la cepa NY3 de la común Pseudomonas aeruginosa (descubierta recientemente en un suelo contaminado con petróleo en Shaanxi, Provincia de China), que tiene la capacidad de degradar los hidrocarburos aromáticos policíclicos (o PAH´s por sus siglas en inglés), que se ha encontrado son tan peligrosos por los efectos carcinogénicos y mutagénicos de estos compuestos.

Pero tampoco es necesario postular fugas espontáneas de petróleo en el Golfo. Oleoductos, tanqueros y otros pozos tiene pérdidas ocaasionales que vierten regularmente al Golfo miles de litrros diarios de petróleo. Lo que convierte al Golfo en una suerte de botadero de petróleo y otros desechos sólidos, así como de efluentes plagados de contaminantes que también llegan al Golfo arrastrados por las aguas del Mississippi.

Todo este caldo de contaminantes y petróleo, sumados a las cálidas temperaturas promedio, haría que las aguas del Golfo de México tengan una concentración natural mas elevada que otros mares, por ejemplo que el agua helada de las costas de Alaska en las que se produjo el derrame del Exxon Valdez, de las diversas especies de bacterias que poseen la capacidad de degradar el petróleo y que en el caso del Deepwater Horizon habrían contribuido a acelerar la desaparición del petróleo derramado.

Sin embargo, aun no se tiene claridad sobre este punto y no sabe en qué medida estas hipótesis son el producto de un optimismo necesario y de mucho wishful thinking en aguas cuyos recursos naturales renovables sostenían la vida de miles de pescadores y piscicultores.

Por otra parte, el aspecto negativo de estas ideas optimistas es que si pensamos que los ambientes naturales poseen la capacidad de asumir y procesar la mayor parte de los contaminantes que vertimos en ella, la conclusión que pudiéramos sacar es que la próxima vez que ocurra un derrame en el golfo de México podemos hacer menos y preocuparnos menos porque la naturaleza, de todos modos, va a hacer la mayor parte del trabajao de limipieza y recuperación ambiental. Porque la naturaleza, más específicamente, algunos ecosistemas, tienen una capacidad impresionante de homeostasis, es decir de recuperar su equilibrio, y regresar al estado en que se encontraban antes del accidente.

Este tipo de argumentos pudiera no crear incentivos para que hagamos la inversión óptima en I&D que nos permita producir tecnologías de prevención de accidentes, o de combate de los derrames una vez que éstos se hanproducido, más eficaces. Porque sí es cierto que este accidente lo mmostró al hombre un límite a su capacidad de controlar la naturaleza.

El accidente le mostró a los actores implicados y afectados que, en ese aspecto, como en muchos otros, el hombre no posee la capacidad de controlar a su antojo una contingencia que él ha causado. Porque es importante no olvidar que, a diferencia de un huracán, donde la naturaleza tiene una cuota de responsabilidad casi total (a no ser que contabilicemos nuestra contribución al calentamiento global y la simplicaciones de éste enproducir eventos de clima extremo), al menos una parte del sistema que se había salido del control durante este accidente, fue construido por el hombre y su funcionamiento era controlado y dirigido por seres humanos.

Otro aspecto a considerar es que una parte importante de las consecuencias de un derrame de petróleo pudieran ser el producto de componentes como los PAH´s, que no son visibles y que para detectarlos se requiere realizar complicados análisis químicos. Estos componentes tienen el potencial de producir enfermedades que no se expresan ni detectan inmediatamente como el cáncer.

Responsabilidad corporativa

Pero lo más importante a considerar es que en el Golfo de México tiene lugar una masiva actividad petrolera que no ha menguado luego de este fatal accidente. Operan actualmente en el Golfo cerca de 4.000 plataformas de peetróleo y gas, y lo cruzan decenas de miles de kilómetros de oleoducto een las zonas central y occidental del Golfo, donde tiene lugar 90 por ciento de la actividad de explotación offshore de petróleo de Estados Unidos. Por tanto, todavía habrá que esperar para saber cuántas de las empresas petroleras que operan en el golfo han invertido (qué cantidad) para mejorar sus sistemas de prevención de accidentes, sus planes de contingencia, y para hacer más eficaces sus sistemas de saneamiento ambiental.

Sin embargo, si las empresas que operan en el Golfo invierten en estas mejoras no será gracias a incentivos más fuertes provenientes de la regulación porque los estados que colindan con el golfo, tradicionalmente, se han opuesto a que se sancione una legislación ambiental más estricta, una que pueda crear incentivos negativos a las decisiones de estas empresas de domiciliar sus oficinas y plantas industriales en suelo y aguas de ese estado.

Responsabilidad individual

Argumentos optimistas como los de que el Golfo de México es un lugar en el que los derrames de petróleo tienen menor impacto que en otras aguas, ayudan a que los ciudadanos de Estaos Unidos, y en general a los de cualesquiera otras naciones, a no cambiar nuestros patrones de consumo hacia uno que reduzca los factores que presionan al alza la demanda de energía proveniente de fuentes no renovables como el petróleo. Quizá en el fondo no queremos cambiar nuestro estilo de vida (seguramente asociado a una huella de carbono (carbon footprint) por encima de lo deseable), hacia uno con una huela de carbono menos elevada o consistente con un ambiente en homeostasis o, para decirlo de otro modo, en el que la calidad de sus ecosistemas, sea sostenible en el tiempo.

O quizás esperamos otro accidente, más fuerte, más difícil de solucionar, uno que la noble naturaleza no pueda resolver pronto por sí sola (como parece que ocurrió en este caso del Golfo con el derrame); un accidente que tenga mayores implicaciones negativas, visibles y de corto plazo, para tomar la decisión de elegir un estilo de vida menos contaminante. Uno cuya huella de carbono sea más consistente con la sostenibilidad de un ambiente sano y hermoso por muchos siglos en el futuro.

Nos decimos cosas tan terribles como ésa porque sabemos que no sabemos cómo detenernos a nosotros mismos en el momento preciso. No lo sabemos hacer en casos tan sencillos como el cigarrillo. “Quizás yo no formo parte de aquellos a los que les afecta esto”, nos decimos con optimismo. Y seguimos fumando un año más. Cada día más cerca de esa lotería letal.

Por esas razones, por esa resistencia nuestra a actuar en el momento actual y no postergar la decisión, es que en el futuro no debemos censurar moralmente o financieramente, como si fuese un chivo expiatorio para limpiar nuestra mala conciencia, la actuación de otra BP. No podemos arrojar la primera piedra contra la mala actuación de las instituciones mientras no cambiemos nosotros.

Derrame en el Golfo (10), BP en el banquillo de los acusados

Vehículos especializados limpiando de petróleo las playas de Louisiana (foto: cortesía Deepwater Horizon Response, Oficial de Primera Clase del Servicio de Guardacostas Luke Pinneo)

No setrata solamente de que el Presidente Barack Obama dijera, durante su primera alocución a la nación sobre el estado del derrame petrolero en el Golfo de México que BP había actuado de una manera imprudente (reckless), y que debería pagar hasta el último céntimo atribuible a ese derrame (lo que, entre otras cosas, hizo descender en 9 por ciento adicional el precio de las acciones de este compañía), sino que durante la mañana de ayer, durante la interpelaci´ón en el Congreso a los más altos ejecutivos de las cinco mayores empresas petroleras con operaciones en el Golfo de México (Chevron, ConocoPhillips, ExxonMobil, Shell y BP), fuimos testigos de cómo se rompió el silencio y BP quedó como chivo expiatorio en lo que se configura como un juicio político a su actuación, un juicio que traspasa los ámbitos judiciales y que serán una causa para que crezca la tensión política entre el Reino Unido y Estados Unidos.

Las empresas petroleras con operaciones en el Golfo, que hasta el lunes14 de junio habían mantenido silencio acerca del desastre ambiental ocasionado por el hudimiento de la plataforma Deepwater Horizon de BP, aun cuando los precios de sus acciones también hubieran bajado y se hubiese declarado un moratorio prohibiendo la perforación de pozos de exploración en aguas profundas del Golfo de México durante seis meses, finalmente rompieron su silencio y criticaron dura y abiertamente los procedimientos de perforación; así como los planes y protocolos de contingencia de BP. En términos de teoría de juegos, dejaron de jugar la opción cooperativa y eligieron en bloque la opción que mejoraba su utilidad individual.

Pero para que esto no las afectara, sus respuestas trataron de convencer a los miembros del Congreso de que el evento que produjo el desastre pertenecía a un conjunto con un único elemento. Es decir, no había nada que aprender de ese evento que ahora podemos llamar catastrófico porque éste era irrepetible, una aberración que no pudiera haberle ocurrido a ninguna otra empresa sino a BP, cuyos procedimientos operativos y protocolos de seguridad y ambiente son subóptimos y poco eficaces. En otras palabras, todas repitieron que a ellas no les hubiera ocurrido algo así. Por su parte, los congresistas no fueron más delicados con BP. Joseph Cao, un representante republicano de Louisiana le dijo a Lamar McKay, presidente de BP America, “En tiempos de los samurais, nos hubiéramos limitado a darle un cuchillo y pedirle que cometa hara-kiri.”

De lo anterior se siguen dos cosas. Por un lado que ese discurso desmonta la apreciación de que BP pueda haber sido (también) la víctima y no sólo el perpetrador de un accidente ambiental, presuntamente ocasionado por una improbable coincidencia de múltiples factores, no todos atribuibles a BP solamente:

1. Activo interés en desarrollar la industria petrolera costas afuera en las aguas profundas del Golfo de México por parte de la Administración del presidente George W. Bush;

2. Legislación ambiental inadecuada e ineficaz para impedir una actividad económica que pusiera en riesgo el ambiente;

3. Debilidad institucional en las agencias del gobierno responsables de ejecutar la regulación (principalmente la Minerals Management Service y Environmental Protection Agency;

4. Es consecuencia de lo anterior, un hecho que se ha denunciado y habrá que investigarlo en profundidad. Que BP y otras empresas petroleras en el Golfo de México pagaron viáticos (alojamiento y comida) de funcionarios de EPA, The Department of the Interior, y el Homeland Security Department. Se sabe que también en algunso casos les pagaron para asistir a congresos y seminarios. Principalmente, los viajes implicados ocurrieron durante la Administración del Presidente George W. Bush.

5. Coincidencia de fallas humanas y técnicas en la plataforma petrolera Deepwater Horizon, que resultaron en el accidente; y

6. Subestimación (juicios y apreciaciones erróneas, antes y despues del accidente) del nivel tecnológico que se necesitaba para impedir el accidente o para resolver eficazmente un accidente ambiental en aguas profundas.

Las declaraciones de los ejecutivos interpelados sugieren que la serie de fallas en sus procedimientos harían a BP inadecuada para ejecutar operaciones del tipo que estaba realizando. Pero, como ellos sí poseen mejores prácticas, un accidente con esas características no les hubiera podido ocurrir.

Incurrir en ese condicional contrafáctico es falaz. Ni yo ni nadie queremos que alguien (un aciago azar o Dios solamente podrían hacerlo) verifique que lo que dijeron las otras empresas petroleras es falso. Pero no se puede hacer ese tipo de afirmaciones porque el accidente le ocurrió a BP y no a otros. Como persona interesada en la calidad del ambiente, debemos pensar que otras clases de accidentes ambientales les pueden ocurrir a las otras empresas con actividad en aguas profundas en el Golfo.

Lo segundo que se deriva de las declaraciones, muy alineadas en su espíritu y objetivo, de los ejecutivos petroleros, es el alegato de que el moratorio declarado por el presidente Barack Obama, que supendeió la actividad de perforación en 33 nuevos pozos prospectivos de Shell, Chevron y Hess y otras, durante seis meses en aguas profundas 8más de 500 pies) del Golfo no tiene sentido. Que va a producir mayores costos que beneficios.En este argumento, las empresas patroleras tiene el apoyo de congresistas como la senadora demócrata Mary Landrieu, de Louisiana, quien le ha pedido a Ken Salazar, Secretario del Interior, que restablezca las actividades en los pozos afectados por el moratorio.Esta solicitud nos hace también pensar que las empresas se resistirían (mediante actividad de lobby) a ser sujetos de mayor regulación. Lo cual es imprescindible dado que, aparte de los incentivos negativos que crea el recuerdo de los costos que le ha ocasionado este accidente a BP, las empresas no tienen incentivos para autoregularse y usar prácticas y tecnología que reduzcan los costos ambientales de sus operaciones al mínimo posible. Por tanto, el moratorio debiera extenderse hasta que exista la tecnología que permita resolver eficazmente contingencias ambientales. Porque lo que ha sido peculiar del presente accidente ambiental es que nos ha mostrado los límites de nuestro nivel tecnológico. No dudo que seamos capaces de empujar ese nivel tecnológico luego de este desastre. Pero aprender a este costo (económico y ambiental) es terrible y mucho mejor sería que no tengamos que volver a aprender de ese modo en el futuro.

El Gobierno deberá tratar este accidente como un evento que sí pudiera repetirse y la regulación debe estar orientada a prescribir procedimientos y técnicas que lo impidan de un modo que raye en lo absoluto. Y la regulación debiera permitir las operaciones en aguas profundas sólo cuando las empresas demuestren que cuentan con la tecnología que permitirá, en el caso muy improbable de que otro accidente de semejante magnitud ocurra, resolverlo con un costo ambiental perfectamente previsto y despreciable. Todo esto es por supuesto estrategias parra el corto y mediano plazo, porque en el largo plazo deberá comenzar a tener lugar una transición hacia formas de energía que creen menos riesgos para el ambiente.

Notas

1. En las variantes del Dilema del Prisionero, la opción no cooperativa no es la única posible en un ambiente de libre mercado o de agentes que maximizan su utilidad esperada. En juegos repetidos, crece la probabilidad de que los agentes implicados en el juego elijan la opción cooperativa. Uno pudiera sentir que esta actitud de quiebre del silencio va acompañada de una apreciación de que BP será pronto sujeto de un take over o, lo que es peor, de una declaratoria de bancarrota. Es decir, uno puede atribuirles a los ejecutivos de las otras empresas petroleras también interpelados la hipótesis de que ellos apuestan a que el actor al que se ha maltratado (BP) no tendrá en el futuro la oportunidad de actuar retaliativamente.

2. Hay varias decisiones que pueden tener efectos perversos en esta crisis. Una de ellas es que un exceso de presión por parte del Gobierno lleve a la quiebra a BP. Si esto ocurre una de las empresas más grandes puede hacer un take over de BP. Esto produciría una mayor concentración de la industria del petróleo y la energía que con gran probabilidad resultaría en un fortalecimiento de la posición de dominio y por tanto poder de negoiciación de la (o las) empresa (s) que haya (n) sido exitosa (s) en el take over. Por otra parte, si BP va a la bancarrota, no habrá fuentes de donde provengan los recursos para cubrir los costos de abatimiento ambiental y compensación económica de los afectados. Los pasivos ambientales no están en orden de prioridad antes que otros pasivos. De dónde saldrían entonces los recursos?

Una solución de mediano plazo a la diversidad de problemas que plantea esta crisis hace pensar en que se podría evaluar la constitución de un fondo sectorial que, ante la eventualidad de una crsis ambiental semejante, garantice, tanto los recursos para el abatimiento de los costos ambientales, como los recursos para compensar a los afectados por el desastre. Se propone entonces un Fondo Ambiental Sectorial (FAS) que funcione como lo hace el Federal Deposits Insurance Corporation (FDIC). Este tipo de fondos podrían implementarse en el futuro para todas aquellas industrias o actividades cuyas actividades sean una fuente importante de riesgos y costos ambientales cuya cobertura exceden las capacidades de una empresa.

Derrame en el Golfo (9), ¿Qué son los tradeoffs ambientales?

Incendio controlado frente a la costa de Louisiana, en aguas del golfo de México (foto: cortesía de Deepwater Horizon Response, tomada el 9 de junio por el Oficial de Primera Clase del Servicio de Guardacostas John Mason)

Cuando ocurre un desastre ambiental de grandes proporciones, como ha sido el caso del derrame en el Golfo de México que tuvo como causa la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, o como en el pasado fuera el derrame del Exxon Valdez, las organizaciones reguladoras, a menudo en coordinación y de mutuo acuerdo con quienes han sido responsables del desastre o accidente, toman decisiones que mejoran ciertos aspectos o parámetros en detrimento de otros. En inglés la palabra general que designa decisiones que mejoran ciertos aspectos al tiempo que empeoran otros es tradeoff. La palabra compromiso, que se puede usar como traducción de tradeoff, no recoge completamente el aspecto de intercambio implícito en estas decisiones. Se aceptan ciertos aspectos negativos porque se considera que valen la pena las consecuencias positivas derivadas de la decisión.

Si usamos la metáfora de la salud (ambiental), podemos concebir este tipo de decisiones como decisiones que implican transacciones entre los costos y beneficios de aplicar el remedio y los de no aplicarlo. En muchas ocasiones, este tipo de compromisos tienen la forma de remedios que se espera tengan una contribución predeterminada a la solucion de un problema (alivio de sus consecuencias), y la creación de nuevas consecuencias, quizás de naturaleza más incierta o en las que éstas son menos visibles o más difícilmente medibles con la tecnología disponible o, lo que dramáticamente es importante en algunos casos, menos visibles para los electores, o grupos específicos del universo de dolientes y afectados.

Quemar de manera controlada el petróleo que flota sobre la superficie es uno de esos tradeoffs a los que hacemos referencia. Sabemos que la combustión de petróleo es causa de lluvia ácida (por los óxidos nitrosos y sulfúricos presentes en el combustible), además de contribuir al efecto invernadero ( y por tanto al Calentamiento Global) a causa del dióxido de carbono liberado durante la combustión. Cuando se toman estas decisiones significa que los decisores han decidido que estos efectos son menores que los que produciría la cantidad de petróleo quemada si se quedara sobre la superficie de las aguas del Golfo. Hasta el 11 de junio se han quemado 3,8 millones de galones de (14.4 millones de litros) de petróleo.

Otro tradeoff, que es menos claro porque en éste no se conocen con precisión las consecuencias del remedio (como si dijéramos son efectos secundarios) es el creado por el uso de dispersantes, tales como el Corexit 9527 (más peligroso y tóxico) y el Corexit 9500 (poco menos peligroso), ambos fabricados por Nalco, cuya fórmula específica esta empresa se han negado a revelar. Robert J. Barham, Secretario del Departamento de Vida Silvestre y Pesca de Louisiana, le dijo a un subcomité del Congreso de Estados Unidos que pensaba que los productos químicos desconocidos vertidos en las profundidades del agua del Golfo de México, pudieran ser más nocivos al ambiente que el petróleo (“As bad as it is we have a whole lot more experience dealing with oil on the surface than we do in subsea where we have literally no experience”, sitio donde fue vertido el Corexit). Por otra parte, agregó que, no obstante sus repetidas solicitudes a BP y a Nalco, no poseía información sobre cuáles eran los porcentajes en que se encontraban los distintos productos químicos en el Corexit.

Toxicidad del Corexit

Una de las estrategias a las que recurrió BP para combatir el desastre de la plataforma Deepwater Horizon fue el uso de dispersantes (sustancias químicas que rompen el petróleo en gotas diminutas produciendo una emulsión, y diluyendo de este modo los efectos), los cuales fueron usados extensamente en el accidente del Exxon Valdez.

BP seleccionó dos variantes químicas de Corexit, compuesto químico fabricado y comercializado por Nalco (la compañía más grande del mundo en tratamiento de agua). Las dos variantes del Corexit seleccionadas tienen distinto grado de toxicidiad para la vida marina. Aunque elpúblico en general y los reguladores ignoran la composición exacta del Corexit, se sabe que estas dos variantes comparten una sal del ácido sulfónico además de propilen-glicol. Corexit 9500 contiene destilados de petróleo en tanto que Corexit 9527 contiene 2-Butoxietanol, este último es un comuesto altamente tóxico que puede ser absorbido por la piel; causa: tos, mareo, somnolencia, dolor de cabeza, náusea y debilidad cuando es inhalado; y dolor abdominal, diarrea, náusea y vómitos, cuando es ingerido. Los destilados de petróleo presentes en el Corexit 9500 son ligeramente menos tóxicos. Adicionalmente, se sabe que el Corexit 9527 produce hemólisis, es decir la ruptura de los glóbulos rojos de los animales que lo ingieren, y puede por tanto dañar el hígado y los riñones. Corexit 9500, es capaz de causar daño a la membrana celular y producir pneumonía química si llega a los pulmones luego de ser ingerida. Luego de este vuelo rasante sobre el potencial tóxico de estos dos dispersantes, de los cuales fueron vertidos hasta el 9 de junio de 2010, un total de aproximadamente 1.14 millones de galones (4.31 millones de litros) de dispersante fueron vertidos al mar, de los cuales, 798 mil galones (3,02 millones de litros) se usaron en la superficie y 346 mil galones (1,31 millones de litros) se usaron en las profundidades de las aguas del Golfo de México.

Cabe suscribir la opinión del representante Edward J. Markey, Diputado de Massachusetts y que preside el sub Comité de Energía y Ambiente de la Cámara de Diputados del Congreso de Estados Unidos (es el mismo que le informó al New York Times que en el Reino Unido había sido prohibido el uso de estos dispersantes por temor a sus efectos nocivos sobre la vida acuática. Markey dijo que él pensaba que al usar esos dispersantes se estaba conduciendo un masivo experimento de consecuencias inciertas para la vida en las aguas de los océanos norteamericanos. Muchos se han preguntado ¿por qué BP usó compuestos químicos (para la dispersión del petróleo) que habían sido prohibidos en el Reino Unido por su potencial tóxico para la vida marina? ¿Será que, cuando se realiza una comparación vis a vis, la toxicidad del Corexit es significativamente menor que la del petróleo? ¿O será más bien que el Corexit hace al petróleo invisible o menos visible y esto ayuda porque no se ve dónde están los agentes contaminantes?

Discusión

En este texto hemos querido presentar un ejemplo de la utilización de una estrategia de solución del problema que convierte consecuencias medibles y visibles, que pueden apreciar desde lejos los observadores, puesto que es obvia la visibilidad del petróleo que se presenta como una masa de líquido negro y viscoso en la superficie del agua, en consecuencias poco visibles e inciertas del petróleo tratado con los dispersantes, puesto que las diminutas gotas del petróleo emulsionado no ascienden del todo a la superficie. Aparte de este tema político, como ignoramos la composición de estos dispersantes,desconocemos con precisión cuáles serán las consecuencias nocivas sobre la vida submarina de estos compuestos, que además son más difíciles de seprar del agua del mar.

Uno pudiera terminar citando las palabras de John Williams, Director Ejecutivo de una asociación de camaroneros, quien dijo a un Comité del Congreso que la industria camaronera estaba molesta por el uso continuado de esos dispersantes sin que tuvieran un conocimiento cabal de sus efectos sobre la vida marina. No entiendo porque la NOAA y la EPA han descrito su decisión como un tradeoff dijo. Para leer sobre este tema revisar aquí.

Derrame en el Golfo (8), Política versus Ambiente

David Cameron, Primer Ministro del Reino Unido

Siempre, velada o abiertamente, habrá tensiones entre estos dos puntos de vista. Entre los grupos de poder que, por un lado, prefieren un mundo más limpio y más saludable, en el que se busque intervenir con la menor disrupción posible el, a veces delicado, equilibrio en el que conviven los ecosistemas; y por otro lado, los grupos que por ignorancia, por haber decidido que les importan otros objetivos, que sus prioridades son otras, o que sencillamente no les afectan la calidad del ambiente en determinados lugares o el equilibrio de determinados ecosistemas porque se encuentran muy lejos de zonas intervenidas o afectadas por sus decisiones, actúan de un modo irresponsable con el ambiente.

Por otra parte, siempre habrá grupos con perfiles de intereses que los llevan a seguir a los partidos verdes en Europa, que votan por, o apoyan a, líderes que se preocupan por el ambiente; y aquéllos que votan por líderes políticos que prefieren darle apoyo a políticas públicas que desregulan la economía y permiten que los empresarios desarrollen sus negocios con la menor interferencia estatal posible. En suma, los que siguen a los líderes pro ambiente y los que siguen a los líderes indiferentes con el ambiente o para los cuales su calidad no es prioridad.

Ahora podemos ser testigos de una delicada controversia en la que esta confrontación teórica tiene lugar en una arena real y dentro de un contexto muy real, de características extraordinarias, y consecuencias inciertas. Me refiero a la punta de lanza de lo que pudiera ser una próxima, diplomática aún, pero seguramente fuerte confrontación entre el gobierno del Reino Unido, que parece haber decidido apoyar a inversionistas británicos en general, y a BP en particular, cuando se percata de lo mucho que ha caído la capitalización de mercado de BP, y el gobierno de Estados Unidos cuyo presidente, Barack Obama ha declarado que se revisarán las regulaciones ambientales vigentes con el fin de que los ciudadanos afectados por el actual derrame petrolero en el Golfo de México, el peor en la historia de Estados Unidos, sean plenamente compensados.

David Cameron, Primer Ministro Británico, quien se encontraba de visita sorpresa en Kabul, Afaganistán, declaró que durante el fin de semana iba a tener una conversación telefónica con Barack Obama para ayudar a BP a lidiar con el derrame petrolero que le ha hecho perder, hasta el momento, aproximadamente 43 por ciento de su valor.

Vale la pena observar que Cameron no había intervenido hasta el momento en este asunto. Todo lo contrario, en día pasados declaró que comprendía la frustración del gobierno norteamericano ante el desastre en el Golfo de México. Sobre esa declaración, Lord Jones, ex ministro de comercio y embajador comercial del gobierno británico, acusó a Cameron por esa declaración de que con esas palabras no estaba demostrando un apoyo muy necesario a BP, y a los miles cuyos fondos de pensiones se verían en peligro si este empresa fuera a la bancarrota, dado que éstos son uno de los mayores accionistas institucionales de BP. Lord Jones le dijo a The Guardian que Cameron debería haber defendido más directamente los intereses británicos, dado que el dividendo que paga BP a los accionistas, principalmente fondos de pensiones británicos, constituye más de un diez por ciento de los pagos hechos por compañias británicas.

Además de esa razon de peso y las presiones que sentía Cameron desde varios grupos, es posible que haya motivado su rreciente intervención a favor de BP, el hecho de que ésta sea la tercera compañía petrolera más grande del mundo (detrás de ExxonMobil y Royal Dutch Shell); que hasta diciembre pasado, su nómina global fuera de 80 mil personas; y que su valor de mercado, incluso después de la caída, supere los cien mil millones de US $. Puede sumarse a todo esto el hecho de que a una Gran Bretaña hambrienta de ingresos, no le es indiferente una empresa que paga anualmente unos 1.400 millones de US$ por concepto de impuesto sobre la renta. Datos que no definen a BP como un activo de valor exclusivamente para inversionistas norteamericanos, o para el gobierno británico dado que, luego de su fusión con Amoco en 1998, hasta 40 por ciento de sus acciones son tenidas por inversionistas norteamericanos.

Aun cuando el Departamento de Estado declaró poco después que la tensión señalada por algunos medios entre Estados Unidos y el Reino Unido no era tal, y que sus conversaciones serían amigables como siempre, sabemos que el electorado norteamericano espera de Obama una actuación contundente contra BP, y que esta expectativa se hace más fuerte luego de que nueva evidencia provista por cientificos del USGS) ha sugerido que la tasa a la que mana el petróleo del pozo Donde estaba la plataforma Deepwater Horizon es casi el doble de los estimados anteriores de BP. Esto significa que los 15 mil barriles diarios que BP está actualmente redirigiendo a tanqueros, no representan una fracción tan importante del total como nosotros creíamos antes. A la luz de estas nuevas cifras, esa fracción pudiera estar alrededor de 45 por ciento si la tasa de fuga real está cerca de los 40 mil barriles diarios.

Está claro que de un modo semejante a como se espera que Obama responda a los intereses y preocupaciones de los grupos ambientalistas de Estados Unidos, así como a los de grupos de pescadores y empresarios del turismo de las ciudades que tienen costas hacia el Golfo de México, cuyas economías se han visto dramáticamente afectadas por el derrame, se espera que Cameron responda a los intereses de los accionistas británicos de BP, y en general, a los de inversionistas británicos que posean acciones de empresas petroleras que tengan operaciones en el Golfo de México. Es curioso ser testigos de cómo una sociedad como la británica, que se ha caracterizado historicamente por apoyar políticas ambientalistas, pudiera llegar a apoyar una política de regulación laxa o ineficaz de empresas petroleras en el Golfo de México y actuar de este modo contra la calidad del ambiente al decidir defender un tema de nacionalismo y de intereses nacionales.

Estas declaraciones forman parte sólo de una fase de precalentamiento dentro de un ambiente geopolítico en el que la tensión es y no es visible. Todavía veremos un largo intercambio de declaraciones, más y menos específicas y fuertes, entre cada uno de estos dos líderes o de sus representantes, en este desastre ambiental. Queremos, por el bien del ambiente, que esta confrontación se mantenga en la linea de la objetividad, la justicia y la preservación de la calidad del ambiente.

Derrame en el Golfo (7), primeras lecciones

Petróleo en las costas de Louisiana, 27 de mayo de 2010

Petróleo en las costas de Louisiana, 27 de mayo de 2010 (Photo: Win McNamee/Getty Images)

Aun cuando por lo general no se debieran sacar lecciones de situaciones inconclusas porque el modo como se resuelvan podría modificar dramáticamente los resultados de la situación y arrojar lecciones contrarias, creo que sí se pueden sacar algunas lecciones preliminares del desastre ambiental producido en el Golfo de México como consecuencia de la explosión ocurrida el pasado 20 de abril pasado en una plataforma petrolera y la consecuente derrame de petróleo que desde ese día no ha podido contenerse ni detenerse. En realidad creo que la palabra crisis ambiental es un término más preciso para definir lo que ocurre en el Golfo de México. A estas alturas, el derrame ha dejado de ser un accidente o desastre y se ha convertido en una crisis ambiental. La incertidumbre sobre el modo como se va a resolver y el tiempo y recursos que tomará resolverlo y restaurar la calidad del ambiente al estado que tenía antes del evento convierte a este desastre en una crisis. Llamarlo de este modo puede ayudar a canalizar recursos y voluntades hacia su más pronta solución. Corrijo por tanto las consideraciones anteriores y sostengo que se pueden sacar algunas lecciones sobre esta crisis ambiental en desarrollo.

Excesivo peso de la lógica económica
Comprender que la lógica económica sigue teniendo un peso muy importante en la toma de decisiones corporativas que afectan proyectos con alto impacto ambiental y esto debe cambiar. Aun cuando una empresa declare firmemente su vocación de hacer negocios de manera responsable con el ambiente, como lo han hecho BP y las otras empresas involucradas en este accidente, es difícil que ponga el interés del ambiente y el del público delante de sus intereses económicos. Si éste no fuera el caso, no hubiéramos sido testigos nunca de esta fallida serie de intentos de contener el desastre que sólo podemos describir como piezas de una estrategia de ensayo y error. Es decir, como la más primitiva de todas las estrategias de abatimiento y lucha contra las contingencias ambientales.

Es esta lógica económica sin contrapeso (social o ambiental) lo que nos hace pensar a muchos que el problema de este derrame no se limita a la negligencia o mala práctica puntual de las empresas implicadas en el accidente (BP, Halliburton, Transocean) y sus socios, o a un inventario de fallas y puntos débiles en la estructura y conducta de los entes reguladores, sino a una lógica de negocios imperante en la industria, y quizás en el resto de la economía, que debemos luchar para que cambie drásticamente.

Esa misma lógica parece haber estado relacionada con las causas de la crisis financiera y económica global que se originó en el sector inmobiliario de Estado Unidos, viajó a otros países y tuvo consecuencias globales qque comenzamos a sentir durante el último trimestre de 2008. Analistas que miran con una óptica mas amplia este tipo de problemas, sostienen que la culpa de este derrame debemos buscarla en la lógica de un capitalismo que no nos sirve en un mundo que se ha hecho más interdependiente. Que debemos buscar y encontrar cómo fundar las bases de un nuevo capitalismo. Una de las pistas para hallar estas bases pudiera apuntar a definir de qué modo integrar rasgos que definen nuestra sociedad postmoderna y que nos diferencian de la premoderna.

Lógica económica en los afectados
Uno puede esperar que lo anterior ocurra. Me hubiera sorprendido que no ocurriese. Lo que me parec einexplicable es apreciar que la lógica económica también rige las decisiones de grupos que se encuentran en la primera línea de los afectados. Por ejemplo, en un periódico online de Louisiana, City Business, he leído una nota redactada por Jennifer Larino que me parece insólita. En ella se dice que directivos de la industria de gas y petróleo de Louisiana piensan que la extensión del moratorium decretado por el presidente Barack Obama, que afecta todos los proyectos de perforación profunda frente a las costas de Estados Unidos, constituye una sanción injustificada y desacertada que va a afectar negativamente la economía de Louisiana. Es sorprendente que aún sin haber encontrado una forma de contener el derrame, ni haber completado la limpieza de las aguas afectadas por éste, sólo se piense en la utilidad económica y no en los costos ambientales. No es posible que seamos incapaces de cerrar el ciclo lógico: un ambiente de baja calidad frente anuestra costas va a afectar negativamente nuestra caidad de vida. Pensamos que podemos darnos el lujo de contribuir al deterioro de la calidad ambiental cerca de nosotros porque creemos que siempre es posible comprar calidad de vida en otra parte (vivir en el extranjero, fuera de Estados Unidos; enviar a hijos y esposas lejos del Golfo de México, comprar pescados y mariscos importados, de otras regiones lejanas, durante un tiempo, etc.). Esto es falaz. No es sostenible creer que en un mundo crecientemente interconectado se puede lucrar indefinidamente con las asimetrías de información (arbitraje). Si los negocios en la vecindad del Golfo de México se rigiesen por otra lógica, lo que buscarían los afectados (y mostrarían una significativa voluntad de pago por ello) es la más pronta solución de la crisis ambiental que los afecta.

Nuevo perfil de riesgos
Diversos análisis de la sociedad contemporánea (Ulrich Beck, Anthony Giddens, Scott Lasch, entre otros) sostienen que ahora vivimos en una sociedad en la que los riesgos creados por la acción humana (e.g. derrames petroleros, accidentes nucleares, tala indiscriminada de bosques protectores de la calidad ambiental, contaminación, etc.) superan o al menos son tan importantes como los creados por la naturaleza (ciclones, terremotos, deslaves, etc.). En The consequences of modernity (1990), Anthony Giddens escribe: “Los riesgos ecológicos son el resultado de conocimiento socialmente organizado mediado por el impacto del industrialismo sobre el ambiente material. Son parte de lo que yo el llamo nuevo perfil de riesgo, introducido por el advenimiento de la modernidad. Por perfil de riesgo entiendo la constelación particular de amenazas y riesgos característicos de la vida social moderna” (p. 110)

Ese cambio en el perfil de riesgos, en el que tienen tanto peso los riesgos de origen humano como los de origen natural, es una de las características de la modernidad. A este nuevo perfil de riesgos se debe sumar el hecho de que muchos de los riesgos de origen humano (desde la guerra nuclear hasta el desastre ambiental) tienen una configuración semejante: de muy baja probabilidad y muy altas consecuencias. En algunos casos, si no son globales, estas consecuencias son espacialmente diseminadas. De modo que, como dice Giddens, una sensación de destino modula la vida y conducta del inviduo moderno en la sociedad; el destino, la sensación de que las cosas van a tomar su propio curso de todos modos, reaparece en el centro de un mundo que se esperaba tomaría el control racional de sus asuntos propios (p. 133). Es posible que en este mundo en el que los riesgos y el peligro se han hecho consustanciales con la vida del hombre, haya que repensar dos cosas: la relación de la tecnología con las contingencias, y el diseño del capitalismo en el futuro.

    Riesgos, limitaciones de la tecnología
    La gente tiende a ser optimista respecto a las posibilidades de la tecnología existente para resolver problemas. En un artículo sobre la fe en la tecnología, Elizabeth Rosenthal del NYT, escribe que William Jackson, Director General de la International Union for Conservation of Nature en Gland, Switzerland, piensa que nuestra devoción abstracta por la tecnología estaba mal encaminada: “At this time in history we have great faith in having the technological ability to solve problems, and that faith has proved incorrect in this place.” Cuando la tecnología no resuelve nuestros problemas, nuestras expectativas sobre nuestra capacidad para controlar el mundo o nuestra vida cambian y, por un momento, vemos el mundo con menos optimismo. Pero rápidamente lo olvidamos y, apenas nos enteramos de que en Ginebra se ha puesto en funcionamiento la máquina más grande jamás construida por el hombre, el Large Hadron Collider, que se espera ayude a descubrir los misterios sobre el origen del Universo; o cuando tenemos la oportunidad de experimentar la fascinación de jugar con un ipad, y exploramos las cosas nuevas que podemos hacer con sus múltiples aplicaciones, nos reponemos de ese shock y volvemos a nuestro optimismo original. Sin embargo, en casos como el de esta crisis ambiental, se ha vuelto a minar esa fe nuestra en la tecnología y su capacidad para resolver todos los problemas que enfrentamos. Stefan Mrozewski, Investigador Asociado al Lamont-Doherty Earth Observatory de la Universidad de Columbia, cuyos proyectos de investigación están relacionados con el estudio de los compuestos químicos en la profundidad del lecho submarino, piensa que los equipos y técnicas para hacer las cosas sin riesgo van a estar a la par de la actividad de perforación, aun si accidentes como el que nos preocupa hacen al proceso un poco más lento. Él piensa que este accidente fue algo totalmente inesperado que combinó fallas humanas y mecánicas con una probabilidad inimaginablemente baja. Sin embargo ocurrió y, es posible que, como afirma, nos ayude a desarrollar la tecnología necesaria para que en el futuro no ocurra y, si ocurre, que no tenga efectos duraderos. Pero también reconoce que la industria no posee en la actualidad una tecnología eficaz para resolver el problema. Rosenthal escribe lo siguiente sobre Mrozewski: Still, as he watched a live feed of drilling mud being pumped into the leaking well on the seabed, he acknowledged that the science of repair and cleanup seemed lacking. “My impression is that we were unprepared for this,” he said. “There were not a lot of good technologies and techniques ready.

    Una de las razones para que no hayamos tenido la tecnología necesaria para resolver este problema es que, desde que cobró auge la perforación submarina, las empresas han invertido mucho más en desarrollar tecnología para laprospección y la perforacion submarina que para evitar accidentes o luchar contra derrames en aguas profundas. Dennis Kelso, vice Presidente Ejecutivo de Ocean Conservancy, quien trabajó en el derrame del Exxon Valdez, dijo que: “La tecnología para extraer petróleo ha avanzado mucho más que la tecnología para limpiarlo derrames porque es en lo primero donde la industria pone el dinero. “ Una vez más, esta reflexión nos lleva a la idea de que el problema de fondo en que la lógica que mueve el desarrollo tecnológico en la industria del petróleo no es la de evitar daños ambientales sino la de tener ganancias con los menores costos.

    Desastres naturales
    Hace unas semanas fuimos testigos de otro evento con el que no pudimos lidiar exitosamente, es decir que tuvimos que limitarnos a sufrir pasivamente sus consecuencias negativas sobre la economía global porque la tecnología existente no era suficiente para permitirnos seguir nuestras rutinas diarias de siempre. Me refiero a la erupción de ceniza volcánica del volcán islandés que obligó a postergar el vuelo durante varios días de miles de aviones en muchas ciudades europeas. Lo que hace diferente a este evento es que su origen no era humano sino natural. Frente a la fiereza de muchos desastres naturales, aún somos víctimas pasivas y no agentes controladores activos. Las catástrofes naturales son eventos que nos hacen regresar a una condición premoderna al someternos al arbitrio de fuerzas naturales.

    Lo anterior nos hace pensar que debemos tratar de modificar la relación de la tecnología frente a los riesgos creados por la acción humana, y más específicamente, asociados a decisiones relacionadas con proyectos económicos. No queremos volver a ser testigos del patético espectáculo, que daña la credibilidad y mina la reputación de cualquier empresa, de ver cómo la empresa sigue una estrategia de ensayo y error para resolver una crisis ambiental. Mientras esto ocurra, la tecnología irá a la zaga de los problemas que crean los riesgos y los costos para la vida del hombre. Para que la vida sobre este planeta se haga sostenible debemos revertir esa relación. La tecnología debe llevar la delantera. La tecnología, diseñada de acuerdo con una ética incuestionable, y blindada debe anticipar las contingencias, cubrirnos contra los riesgos creados por la acción del hombre, así como contra los otros antiguos riesgos, los de origen natural.

    Riesgos y el futuro del capitalismo
    Es posible que los mercados no estén diseñados para funcionar eficientemente en una sociedad en la que los riesgos de origen humano proliferan y se hacen cada día más importantes. Quizás, como lo sugieren los estudios de Ronald Inglehart, sociedades en las que facciones significativas de ciudadanos rigen sus vidas de acuerdo con una lógica postcapitalista, que pudiera ser consistente con un hipotético diseño del capitalismo futuro, aún no han tenido la influencia para dirigir un rediseño de los valores, principios e instituciones del capitalismo. Pero esto no quiere decir que ello no pueda ocurrir en un futuro próximo.

Una sola Tierra
Finalmente, una última lección es la idea de que la responsabilidad para con el ambiente debe ser asumida por todos. Porque todos estamos en este mundo que para muchos efectos es un sistema cerrado, del que no podemos bajarnos porque (como si fuera un bus o un tren) está muy lleno o muy sucio. No hay en el ambiente global espacio (cada vez hay menos) para construir bunkers o guetos en los que disfrutemos de un ambiente seguro y recursos limpios y no contaminados) sin importar lo que ocurra afuera. Cada vez es más difícil construir jardines en los que la vida sea tan plácida como lo era para los Finzi-Contini en la Ferrara de la primera mitad del siglo veinte, hasta que las atrocidades del nazismo llegaron también para esa aristocrática familia.

Estoy conciente de que sin haber terminado de comenzar a resolver esta crisis ambiental es muy difícil formular más lecciones. O pensar siquiera en una lección. Lo que urgen ahora no son las lecciones sino las soluciones eficaces (BP plc ha recibido, desde que se produjo el derrame, cerca de 35 mil ideas sobre cómo solucionarlo, pero muchas de edstas ideas no tiene como concretarse o su eficacia no ha sido probada y hacerlo tomaría mucho tiempo y dinero). Por otra parte, pienso que el presidente Barack Obama no puede escuchar voces de decisores miopes sin antes tener una estrategia que haya probado que es eficaz para resolver el actual problema del derrame petrolero en el Golfo de México y los potenciales problemas ambientales que pudieran derivarse de accidentes semejantes.